Adrián Sack: "Siempre tuve pasión por trabajar para la Argentina"

Radicado actualmente en Estados Unidos, el periodista argentino Adrián Sack, nos cuenta cómo es su vida, su pasión por el periodismo y de qué se trata eso de ser un "periodista móvil".

Fotos de Adrián Sack (Facebook)


Por Martín Leonetti
:: Argentina ::

Adrián Sack es periodista, graduado en la Universidad de Buenos Aires y Master en Periodismo por la Universidad Di Tella. Tiene una trayectoria de más de 20 años en medios gráficos, radiales y televisivos. En 2002 emigró a Londres y en 2008 a España, desde donde trabajó como corresponsal para diveros medios radiales y televisivos, tanto de Europa como de Argentina. Entrevistó a celebridades y políticos de renombre. Se puede decir que es uno de los pioneros argentinos como "periodista multimedia", allá por 2004. De la gráfica saltó a la TV, supliendo los pocos recursos tecnológicos de ese momento, con creatividad, ingenio y determinación. Hoy se encuentra viviendo en Atlanta, Estados Unidos, desde donde transmite con un sello propio, para la señal A24 y América TV. Durante el pasado huracán Irma, realizó una cobertura impecable, con momentos dramáticos en vivo. Con él hablamos de su vida, la mirada argentina en el mundo y cómo es la experiencia de ser un "periodista móvil" autosuficiente y en constante evolución.

Adrián me muestra su casa de Atlanta por Skype, en un barrio de casas "como la de Tom y Jerry", donde se lo ve distendido, sentado en el porche que da al jardín. Allí también me muestra los equipos y accesorios que usa para sus transmisiones. Las casi 2 horas de charla pasaron volando, como bien dice: "cuando 2 argentinos se encuentran, cualquier lugar es Argentina", y eso se le nota. Hincha de Ferro, siente pasión por su familia, su país y ansía en un futuro, volver a trabajar a Buenos Aires y a su casa en el barrio de Devoto.

-Empezaste en el periodismo en quinto grado y llegaste a los grandes medios.

-Bueno, estamos hablando de un salto que quizá fue grande, pero empezó hace 33 años, en el año 84. Muchos recordaremos ese libro de lectura "Páginas para mí", que en la cuarta edición, los chicos hacían un periódico de colegio. Y ahí surgió la idea. Tenía un compañero, que ahora es diplomático, Paulo Sapia, que tenía un diario que se llamaba "El Calamar", que era una iniciativa que estaba amparada por la maestra. Y entonces yo quise hacer un diario que fuera lo contrario, que fuera la expresión de lo que querían los chicos, no de lo que quería la maestra. Así surgió, con cierto ánimo rebelde, este diario que se llamó "¿Qué pasa?". Después me decepcioné cuando ví que el Partido Comunista había hecho un diario con el mismo nombre. Yo pensé que me habían plagiado!

-Consistía en una hoja oficio, mecanografiada, en cuyo diseño y diagramación me ayudaba mi hermano, que hoy es diseñador gráfico. Lo escribía en una Olivetti Lettera 32. Hacíamos el título, las columnas, los temas. Generalmente era alguna crónica barrial que excedía al colegio y después hablaba de las cosas que nos pasaban a los chicos. En séptimo grado hicimos nuestra última edición. Siempre me interesó más el periodismo gráfico que cualquier otro periodismo.

-Se nota en tus informes, que venís de la escritura.

-Lo que tiene la escritura es que estás obligado a ordenar el pensamiento. Si querés contar algo, tenés que empezar con el clásico esquema de la "pirámide invertida", pero más que nada, tenés que tratar de atrapar a la gente. Que se quede -en este caso el televidente- y tratar de explicar algo desde lo más importante hacia lo menos importante.

-Carlos Campolongo, mi gran maestro en la universidad, el más difícil, el que hay que aprobar para poder recibirse de Licenciado en Ciencias de la Comunicación, hablaba siempre de que "lo más importante es pensar en imágenes". Eso es lo más difícil de todo, lo que más me gusta a mí y lo que yo sentí que siempre me faltó como periodista gráfico. Entonces, uno tiene esa obsesión por un lado, de ordenarlo todo, de tratar de explicarlo de una manera interesante, pero por otro lado la palabra no alcanza, tenés que mostrar algo.

Comunicación con Adrián vía Skype, desde su casa en Atlanta.

-Hoy el periodista móvil es un poco productor, escenógrafo, director, controla el sonido, la imagen, la luz... realiza un trabajo multidisciplinario.

-Sí, si. En mi caso particular influyó mucho que yo viví en Londres 7 años y en Madrid 5, 12 años consecutivos en Europa. Y siempre estuve solo. Me tuve que acostumbrar a trabajar solo.

-Cuando estaba en Inglaterra, en el año 2002, que empecé como colaborador para La Nación, no había presupuesto para poner una foto de una entrevista que hice. La primera nota para la sección "Enfoques" fue con un economista -Collin Lewis-, y no tenían foto. En esa época post 2001 no había un peso en ningún lado para pagar un fotógrafo en Inglaterra. Entonces con mis ahorros me compré una máquina digital, bastante primitiva pero con buena resolución y fui a hacerle la foto a Collin Lewis. Y así empecé. No había tutoriales de Youtube en esa época, pero sí había foros en internet para preguntar a otros fotógrafos. Así empezó mi parte "multimedia". Empecé a mandar fotos a distintos medios, como la revista "Caras".

Un precursor del "periodista móvil".

-¿Sabés cómo empezó mi etapa multimedia ya entrando a la TV? Fue incluso antes que en la web de La Nación. En esa época pre Youtube no había mucho interés por los videos en internet. Te decían "tienen que ser muy cortitos", eran muy pesados, la gente no miraba videos. A mí me llamaban de todos lados, porque al estar en Londres mi teléfono estaba en la Embajada Argentina, donde había sólo siete periodistas argentinos y la mayoría no trabajaba para medios argentinos. Yo siempre tuve pasión por trabajar para la Argentina. En esa época también trabajaba para el diario El Mundo de Madrid, que me permitía un sustento más importante y obviamente siempre con el respaldo de mi esposa, que es ingeniera industrial. Me llamaban de todos lados y yo rechazaba sistemáticamente a todos, porque los medios argentinos decían que no tenían plata para pagar. Me han llamado números uno pidiendo por favor que saliera gratis. No pienso salir gratis ni de casualidad! Entonces yo les preguntaba: "-vos cobrás? -si, ¿el señor "primetime" cobra? -si, ¿el que sirve café cobra? -si, ¿por qué no voy a cobrar yo?" y ahí se acababa. Sólo quisieron pagar en Radio Del Plata, Néstor Ibarra, uno de los mejores con los que he trabajado. Junto con Eduardo Battaglia, que son la gente que mejor te tratan al aire por lejos.

Un día me llaman de Canal 7 y ahí se me encendió la lamparita: "¿qué tal si uso la cámara del MSN Messenger?" que tenía la mejor resolución de esa época. Entonces, con una webcam común -yo no tenía ni trípode- la puse sobre un tendedero sobre mi balcón. "¿Qué tal si les puedo mostrar, se llega a ver?" Lo hice con Victor Hugo Morales, que hacía "Desayuno" en Canal 7 y le encantó como salió. Hice 4 o 5 programas así y después me compré una cámara Panasonic chiquita, que la podías conectar como webcam y la imagen mejoró un montón! Hice notas grabadas, que tardaban toda la noche en ser enviadas.

Nuevos rumbos, nuevas historias

-¿Cuándo te fuiste de Argentina?

-En 2002 termino el Master de La Nación. El 2001, mi mujer se va a Londres a hacer un Máster en Administración de Negocios. Ella vuelve, nos casamos durante la presidencia de Rodriguez Saa. En abril nos vamos a Londres. Desde entonces nos quedamos hasta fines de 2008. Ahí nos vamos a Madrid, hasta casi finales de 2013. Ahí volvemos a la Argentina y nos quedamos casi tres años, hasta que a mi mujer le hacen una oferta muy buena en Atlanta -yo no me quería ir- y al final cuando ella aceptó este "no", yo me arrepentí. Me conmovió esa aceptación del "no", porque para ella era una oportunidad, era la presidencia de una empresa. Después me sentí mal yo y dije: "no, yo me voy a acoplar". Y así nos vinimos para acá con la familia.

-¿Cómo es un día habitual en la vida de la familia Sack?

-La que tiene el trabajo que nos hizo venir acá y quien hace una rutina fija y estricta es mi mujer. Ella habitualmente deja los chicos en el colegio -a veces también los llevo yo- a las 8 de la mañana y vuelve recién a las 7pm. Mi parte como periodista móvil viene muy bien porque yo compatibilizo mis momentos con la rutina diaria de los chicos. Ellos suelen salir a las 3. Obviamente nos trajimos de allá a Nora, una señora que nos ayuda con las cosas de la casa y nos ayuda muchísimo también. Yo trato de hacer todo lo que puedo con los chicos siempre, pero en el caso de mi rutina periodística, trato de centrar los trabajos más los fines de semana. Pero también durante el día propongo notas -que pueden salir o no- para los programas de los distintos segmentos. Salvo que haya coberturas por temas especiales, por ejemplo lo del huracán o algo que pase con Donald Trump, cuando ya tenés que ir por algo, ¿no?

-Mi programa central, el que elijo yo para desarrollar las producciones y pensarlas durante la semana es "Vivo el sábado", que es donde se puede hacer una diferencia desde el punto de vista periodístico. Dan mucho las cosas, da el juego de la gente que lo hace, que me ayuda mucho, que me alienta. Eduardo Battaglia, Maximiliano Russo, el director. Ni hablar de Valeria D'Antoni, que es la productora central y toda la gente que trabaja siempre. Tratamos de hacer algo diferente, aprovechando que estoy acá en Estados Unidos y poder contar a través de las imágenes un hecho.

-Nuestra idea original es una, pero después se hace lo que se puede. Quería mostrar como se preparaban acá un refugio atómico, que es algo que en Argentina dicen que es exagerado...

-Hay una industria importante allá con eso.

-Por supuesto, con la previsión en sí. Desde ya con los refugios atómicos, ya explotó, tienen 1.600 encargos...

-(cuac) justo esa palabra, explotó...

-Si !!! (risas) Es que es tal cual, acá están preparados para absolutamente todo. Hay una industria detrás pero también hay una mentalidad previsora y no hay tanta tolerancia de echar culpas.

"No se puede hacer el negocio del «no cambio»".

-Trabajaste en Londres, Madrid y ahora en Estados Unidos ¿qué visión te aportó como argentino y qué diferencias y similitudes encontrás en esos distintos modos de vida?

-Son muchos los cambios. No tiene nada que ver Inglaterra con España y muchísimo menos España con Estados Unidos, o Inglaterra incluso. Yo tenía una idea absolutamente diferente de lo que era cada país antes de venirme. Siempre hablaba con gente que tenía la imagen del turista; "los ingleses son muy educados" te dicen. Bueno sí, son educados pero porque están acostumbrados a evitar los conflictos. La amistad de toda la vida es algo más de las películas que de la realidad. Que te inviten a una casa es muy raro. Yo hice en Inglaterra amigos de todo el mundo, pero de Inglaterra no. No hay un "abrir las puertas", un "acá estoy". Hay educación, hay respeto a las reglas, a la convivencia, esas cosas sí.

-En España hay una diferencia importante. Siempre discutía mucho con españoles en el blog que tenía en La Nación, "Vivir en Madrid", porque me decían: "¿qué es esta fantasía tan argentina del primer mundo? ¿España es el primer mundo?" me preguntaban. Si España es el primer mundo, ¿qué queda para Alemania?

-Primer Mundo es algo bastante ilusorio en muchos sentidos. Es como un deseo del argentino, que en algún momento creyó que en alguna etapa de nuestra historia estuvimos en el primer mundo, de ahí viene la cosa. Es como lo que fue "El Dorado" para los conquistadores españoles...

-Una utopía...

-Exactamente. Por supuesto, hay muchos problemas que tenés en la Argentina, que están solucionados en el llamado "primer mundo". Pero después te encontrás con un montón de problemas que no tenías en la Argentina, pero sí tenés en ese lugar, lo que cambian son los problemas.

-En cuanto a los españoles, yo pensé que eran muy cercanos. Y son muy diferentes. Respetan mucho las normas -no como los anglosajones- pero sí las respetan. Y si bien hablamos mucho de corrupción en España, sigue estando identificada la corrupción. A diferencia de Argentina, el famoso "roban pero hacen" es inconcebible en España, porque los corruptos generalmente van a la cárcel.

-Son casos puntuales, al contrario de Argentina que es más estructural.

-Por supuesto. Y se trata de negar a través de la ideología.

-Tenemos una mirada muy autoreferencial los argentinos.

-Absolutamente.

-¿No nos ahogamos en un vaso de agua a veces? Si nosotros pudiéramos tomar sólo lo que nos falta del "primer mundo", Argentina sería otro país. Nos faltan pocas cosas para ser un gran país, pero son cosas muy difíciles de cambiar, ¿no?

-Es que ese es el gran problema. Es la "maldición del rico". Lo decía Natalio Botana, el politólogo, cuando decía que "tirás una semilla y te sale un tomate". Acá en Estados Unidos o en Europa, la emigración argentina que ves, no es gente que va a hacer trabajos mal remunerados. El argentino que se va, busca mejorar su calidad de vida y crecer, porque en Argentina llegó hasta un techo. En España, según me contaba el cónsul argentino hace unos años, el 84% de la emigración argentina que se fue en el año 2001 pegando el portazo, volvió al país en menos de dos años.

-En nuestro caso salió esta oportunidad por el trabajo de mi mujer, vinimos acá y de nuevo también será por un tiempo. Pero mi país es la Argentina, no es Estados Unidos, yo trato de sacar todo lo bueno que se puede sacar de acá. Aprender, ver qué soluciones le dan a nuestros problemas. ¿Sabés que te dice la mayoría de la gente cuando vas allá: "¿para qué viniste acá? No vuelvas más, qué vas a venir a este quilombo!".

-Bueno, pero vos querés volver, justamente para compartir esas soluciones que creés que pueden servir al país.

-Pero a mí me gusta, me gusta vivir más en Argentina, con los quilombos. Me llevé un librito al aeropuerto que dice: "Cuando dos argentinos se juntan, no importa donde estén, siempre va a ser la Argentina". Vos fíjate cuando estás hablando con un argentino, siempre decimos acá y yo estoy en Estados Unidos, Inglaterra, en España, en Francia, en Alemania y siempre va a ser la Argentina. Y no sabés qué lindo es estar con el micrófono de América, de A24 y que se te vengan al toque 5 o 6 personas y te empiecen a preguntar. Y quieren salir, te piden chismes por la gente del canal de acá. Eso es hermoso.

-Como decía Garcia Marquez: "El mejor oficio del mundo".

Yo no lo dudo y no lo cambiaría. Me gustaría cambiarle la cabeza a muchos de los que hacen las reglas, a muchos de los sindicalistas sobre todo. Es que hay que cambiar flaco! el que no cambia "cocodrilo que se duerme termina siendo cartera". Porque no se puede hacer el negocio del "no cambio", pararme contra el viento y decir: "esto no va a cambiar porque yo lo digo".

-Estás muy al tanto de la realidad argentina ¿Qué opinás acerca de las recientes tomas en los colegios en contra de las pasantías durante los últimos 6 meses del quinto año de secundaria?

-En el máster de periodismo, tenés una pasantía de 2 meses. Y obviamente no voy a pretender cobrar por eso, porque me están enseñando.

-Lo vas a aprovechar en tu vida profesional y te va a posicionar mejor para conseguir trabajo, ¿no?

-Claro. Lo que no hay que permitir es que los vivos -que no faltan- te digan: "te renuevo 6 meses" y seguís igual sin cobrar, de manera indefinida. Pero es un aprendizaje invaluable, porque después cuando vas a una entrevista, te piden experiencia. No estoy de acuerdo ni con las tomas, ni con los motivos de las tomas, ni con los que respaldan las tomas.

"Yo soy periodista y a mí me gusta contar historias".

-Volviendo al periodismo móvil, hay un debate sobre cómo un periodista está ocupando el rol de un camarógrafo, con un smartphone. Se han producido algunas situaciones ríspidas. La tecnología provoca disrupción, ¿no?. El tema es ver cómo hacer para que todos tengan trabajo y surjan nuevas oportunidades.

-Es compartir y ampliar. Es transformar. Todos los trabajos, absolutamente todos. Esto que estamos haciendo ahora también va a cambiar, en algún momento va a dar un salto diferente. Ahora nos estamos acostumbrando al iPhone, el iPhone va cambiando todos los años y cada vez va a haber nuevas maneras de contar las historias. Las cámaras 360 por ejemplo, que todavía no están encajando, pero tampoco encajaban los smartphones y tampoco la gente estaba acostumbrada hace 7, 8 años a revisar el mail en el teléfono.

-Yo soy periodista y a mí me gusta contar historias. Me gusta contar como argentino y me encanta trabajar para la Argentina porque yo soy Argentino, no soy de otro país. Tengo mis códigos, tengo mi manera de entenderme, puedo hacer mis comparaciones conociendo y desconociendo cosas, justamente tratando de asimilarlas a una manera de ver las cosas. Y esa es mi pasión. Por eso cuando me preguntan: "¿Estas en Atlanta, trabajas para CNN?". No, no es mi objetivo. Valoro mucho la gente que va a la CNN y le gusta. Pero a mi me gusta contar las cosas para la gente que es como yo. Que quiere un país mejor, que quiere un país diferente, que quiere incorporar cosas de acá, de allá, lo bueno, lo malo. Ver por ejemplo cómo se organizan ante una desgracia como un huracán.

-Lo del huracán fue un punto de inflexión. Ese momento que te quedaste sin donde ir y apareció una persona que te ofreció alojamiento fue dramático. Recién decías: "Yo soy argentino, me gusta contar historias". Quizá es la manera en que contás las cosas, el lenguaje, el uso del humor cuando hay que usarlo. Tenés algo diferente, una marca registrada.

-Gracias! Bueno, yo trato de hacerlo. La verdad acá no me doy cuenta de la repercusión. A veces veo que hay gente que jamás pensé que me podría estar mirando, que vio por ejemplo, una vez que yo me tiré de cabeza al mar, festejando los 5 años de Vivo el Sábado y me vió hasta el gerente del canal y yo dije: "me deben querer matar. No, les encantó!", me dicen. Creo que soy bastante inconsciente de lo que se está generando con esto.

-Es que hoy la comunicación se despliega en distintos formatos. Las redes sociales por ejemplo, son un complemento de un ecosistema 360 que tenés que tener en cuenta, porque llegás a diferentes públicos, diferentes momentos de experiencia. Y eso queda. En la cobertura del huracán estaba todo el mundo pendiente.

-A mí me gusta mucho el posicionamiento de América. Acá antes no tenían a nadie, ahora al menos estoy yo. Estar acá me ayuda a hacer estas cosas quijotescas de encargarme de todo. Los de TN eran 5. Cuando vinieron a cubrir lo de Trump eran 5 también. Mucha gente, con mucho equipo. Y esto es lo que tengo yo, paso muchísimas horas -no quiero quedar como un científico- investigando. Veo muchos videos sobre cómo armar las cosas, cómo usar los Gimbal para transmitir en vivo, con buen sonido, con la mejor definición posible de imagen. Con los mejores sistemas, porque no siempre es Skype. El Skype siempre está y desde que empecé con esto, siempre va mejorando y lo van actualizando. Ese andar por las mías y ver que el gigante TN, que tiene muchos más recursos, que está posicionado, que hace una cobertura genial, espectacular, mandan muy buenos profesionales y vos ves y decís: "caramba, todo el mundo está hablando de Jose Bianco. Yo voy a tratar de hacer la mía, me voy a adelantar".

-Entonces se me ocurrió comprar un anemómetro. Puse un anemómetro y yo les dije: "acuérdense de lo que va a pasar". Ví coberturas de hace unos años, donde un tipo que lo tenía, lo agarraba con un cable con un tensor y se ponía unas antiparras. Entonces dije: "Chau, además tenes que protegerte de los objetos contundentes". Le agregué mi casco de bicicleta y me puse las antiparras, pero el anemómetro lo voy a hacer para que vean como va evolucionando el viento, cómo se va transformando una brisa en huracán. Yo estoy contento, me compré el anemómetro... y a las 4 horas, José Bianco tiene un anemómetro, que era el otro que estaba en la lista de Amazon!!! Así que fuimos los primeros que tuvimos anemómetro. ¡Que bárbaro como están espiando!

-Primero, cuando fue que me consiguieron casa gracias a Dios y Abigail Pereira, que estaba viendo el programa...

-Fue un momento dramático. Transmitiste tu angustia del momento perfectamente.

-¡Es que estaba angustiado de verdad! Me angustiaba que se angustiaba toda la gente. Mi esposa que es ingeniera industrial y tiene un nervio de acero, ya se estaba empezando a angustiar. La señora que trabaja en casa, Nora, estaba como loca. Con mi mamá no quise hablar allá en Buenos Aires, pero ella estaba tranquila. Pero todos los demás al aire me decían: "ojalá estés bien para la próxima". Así cortábamos las comunicaciones. Me empecé a preocupar, dije: "¿qué pasa, donde voy a terminar realmente?". En el hotel me decían: "no sé donde hay refugio, están todos los refugios llenos. Si tenés un auto tengo donde ubicarlo, si tenés una mascota hay un refugio para mascotas, pero para personas no hay". Y esto yo lo contaba al aire tal cual era y daba un dramatismo... Había gente que se quejaba porque decía que los animales eran tanto o más que las personas. Para desdramatizar, en un momento dije: "sólo sentí más viento en Necochea" y otro tipo se enojó, me empezó a decir de todo! Ahí me di cuenta que había tenido mucha repercusión y que me había visto gente que no era la que habitualmente me veía.

-¿Ahí también dijiste esa frase: "El huracán te lastima el cuerpo, pero el clima "brit" te lastima el alma"?. Todos los días feos, todos los días nublados, tristes ¿no? ¿Cómo es?

-Si, absolutamente. Es una llovizna perpetua. Pero aparte el ánimo... Un amigo de allá, que es argentino, me dijo: "¿Cuando te diste cuenta vos de que querías irte de Inglaterra?". Le contesté: "Cuando mi hijo que iba a primer grado -le habían mandado tarea- tenia que poner los colores de las cosas. Y ponía: la nieve es blanca, la pelota de fútbol es blanca y negra, el cielo es gris...".

-¡Ay Dios!

-Es que esa es su realidad. El cielo allá es gris. Los tres primeros años me la re banque pero después me empecé a deprimir. Cuando nació mi hijo mayor, Martín, en el 2007 ahí yo dije: "Acá no quiero seguir mucho más". Realmente aprendí mucho, me gustaría ahora volver por un mes, pero sabiendo que ya me voy. Me gustaría volver a contarlo para la Argentina en directo por América o A24. En algún momento planearemos un viaje y me va a gustar relatarlo, porque ya lo conozco bien, conozco mucha gente y hay cosas lindas para mostrar. Yo me apasiono, me encanta ver qué cosa es diferente, qué va a andar desde el punto de vista de la imagen.

-Y con ojos argentinos, veo que eso no lo perdés nunca.

-Absolutamente. No lo pierdo, y no lo quiero perder. Yo trabajé para España mucho tiempo, estando en Inglaterra trabajé como corresponsal para el diario El Mundo, 5 años. Y no era lo mismo, ganaba muchísimo mejor, me trataban muy bien. Pero no escribía con las mismas ganas, me costaba terminar los artículos, "¿Y ahora que voy a poner, como explico esto?". Ni hablar cuando eran crónicas de fútbol que eran divertidísimas. Lo del feudo, el larguero, la dorsal en lugar de la camiseta, el balón, el portero, todas esas cosas.

"Somos los periodistas de hoy"

-¿Considerás que un periodista móvil hoy en día es un medio de comunicación en sí mismo?

-Somos periodistas, pero con la diferencia de que el mundo cambió. Somos los periodistas de hoy. Hay periodistas que son periodistas "inmóviles", llamémoslos así. Y hay periodistas "móviles", pero todos seguimos siendo periodistas. Sí, somos medios que trabajamos para medios. Pero no perdemos esto, que es que seguimos siendo gente que quiere contar historias. En mi caso, para construir mis relatos, me alivia mucho tener que hacer todo a la vez. Ser tu camarógrafo, tu sonidista, tu iluminador, tu productor. Todo me alivia un poco porque digo: "bueno, si salgo al aire medio mal, después de todo, todo no se puede". Es como que me doy ánimo a mi mismo.

-Glen Mulcahy, uno de los referentes mundiales del MoJo (NDR: Mobile Journalism), de RTE de Irlanda, dice que para el 2020, el periodismo móvil va a dominar las noticias. ¿Estás de acuerdo?

-Bueno, yo soy enemigo de las predicciones. No sé si recordás en 2013, cuando decían que Facebook en 2017 moría. Hoy es la red social que mayor crecimiento está teniendo. Yo no pondría un año, yo diría que ya es una realidad. Lo que pasa es que depende de en qué medio estás hablando y de dónde estés hablando. En la Argentina todavía se sigue segmentando el trabajo en cuanto a puestos muy definidos, especializaciones muy definidas. Pero no, yo creo que es una realidad que de a poco, como todo estándar, está pasando a ser un nuevo estándar. El HD hace 5 años no era un estándar, estaba el DV.

-Digamos que el "MoJo" se va a transformar en un estándar y va a ser superado en otro momento por otro estándar y así.

-Exactamente, ya es una realidad, no es el futuro.

-¿Cómo ves al periodismo móvil en Latinoamérica?

-En Latinoamérica tenemos un gran problema, las conexiones de 4G son muy pobres. En México están bastante bien, por lo que vi en las coberturas del terremoto. Pero todavía la gente sigue dependiendo mucho de que haya una buena conexión WiFi. A mí me llama mucho la atención, en este último viaje que hice a la Argentina en agosto, que hay conexiones de WiFi con 20 Mbps de bajada y de subida tienen 1 Mbps. Algo mal están haciendo.

-Porque no son simétricas.

-Exactamente. No puedo hablar por toda Latinoamérica, puedo hablar por Argentina, por Uruguay, incluso por Chile que está un poco mejor en conexiones, pero tampoco tanto mejor. Siempre estoy hablando del directo, no puedo hablar del otro periodismo. Miremos las conferencias de prensa, las improvisadas, mirá cuántos celulares hay grabando. Ya empieza a aparecer algún Gimbal... Ahí te das cuenta en el día a día, cada vez que mirás la tele, hasta que punto es una realidad emergente y hasta qué punto es una realidad consolidada. Vamos a tardar un poco más pero en un par de años va a ser un estándar también en la Argentina.

Un periodista con identidad propia

Adrían junto a Laura, su esposa y también camarógrafa en sus informes.

-Con tu esposa, se nota en la imagen que hay un laburo en equipo, un soporte, que está eso de la familia.

-A mi me encantaría tener un camarógrafo, un iluminador, un sonidista pero no es la realidad. Acá tenemos un presupuesto, tenemos lo que hay, estoy yo. Y el hecho que mi mujer me ayude los sábados con las producciones es porque ella quiere hacerlo. Yo le digo todo el tiempo: "Hoy no, hoy me arreglo con el Gimbal". "No, no" me dice, se levanta el sábado a las 7 de la mañana, al pie del cañón y dice: "¿qué hacemos?". Entonces como ella se quiere involucrar más, le hice un sistema de retorno inalámbrico para que pueda escuchar el teléfono que uso como retorno. Entonces ellos ya saben y le dicen: "Laura, dale un poquito más de aire". Ella es Presidente de una compañía, nada que ver! Tiene dos mil personas a cargo, está con otras realidades. Y hacer esto le encanta! Es como meterse en la piel de otra persona y poder ayudar. Y aparte ve que cuando yo hago la nota estoy súper contento. Cuando sale bien algo lo disfruto. El otro día se cayó la nota que íbamos a hacer porque hubo una réplica del terremoto en México y voló la nota del refugio atómico. Entonces termino de hacerse el domingo en lugar del sábado. Y yo estaba re bajoneado ese día. Mi mujer estaba toda preparada. Ella sabe que mi alegría es que las notas salgan mejor. Si yo la tengo a Laura estoy tranquilo, ya la conocen, se produjo una química de "reality" muy linda.

-Trabajás cómodo. Hacer todo te da también una independencia y libertad en la toma de decisiones.

-Te quita presión. Decís: "este laburo es mío aunque estoy trabajando para alguien que me paga".

-También es un proceso creativo el que estás haciendo.

-Absolutamente. Yo tengo las riendas de esto, no estás tan preocupado por lo que digan otros. Claro que me interesa el "qué dirán"! Me interesa el "qué dirán" de allá y como repercute, pero decís "bueno, acá pongo toda la carne al asador, esto es mío y punto. Y si me equivoco ya está". Por ahí me duele que digan "no me gusta el Skype, se pixela, tironea". Y bueno flaco, es Skype yo hago lo que puedo. Igual voy cambiando, voy a mejorar esto que hago.

-El retardo del Skype, ese pixelado y tironeo también le da un toque personal. Lo bueno es el contenido, la historia que se está contando.

-Si, entiendo lo del toque personal y todo. Pero cuando lo veo después los tironeos me re duelen. No me gustan nada. A mí me gusta que salga bien y que tenga un estándar porque estamos compitiendo con otras cadenas. Está TN, está C5N, salen con mochilas, salen con muchas más cosas. Entonces vos decís: "quiero que el televidente tenga idea de que lo que está recibiendo es un producto profesional realmente, lo más acabado posible". Yo no puedo reemplazar a 5 personas, pero sí puedo dar lo mejor de mí como para que digan "bueno, TN pone esto y estos no están haciendo algo así nomas, lo están haciendo lo mejor que pueden".

"Tengo 43 años, podría sentirme consolidado, maduro... y estoy muy lejos".

-¿Cual sería tu lado positivo?

-En lo profesional, me gusta tratar de aportar algo. En el caso de la imagen, que salga lo más acabada posible, tratar de mejorar los planos. Eso lo fui hablando con camarógrafos muy buena onda que hay en América y en A24. Me han pasado un montón de tips y consejos. Trato de ver qué vuelta le podemos dar a la nota en tanto y en cuanto haya posibilidades de tiempo de poder armarla una manera interesante. Y desde el punto de vista tecnológico, me gusta hacer ensayo y error. Me gusta, lleva tiempo, me demoro con algunos progresos. Pero creo que esa es una parte buena de mi personalidad. Tengo 43 años, podría sentirme consolidado, maduro... y estoy muy lejos.

-Aplicás una mejora continua.

-Si y me gusta saber que lo que estamos haciendo ahora, va a cambiar y va a quedar atrás. Y ya estoy pensando en cómo viene la mano la próxima.

-Y también me gusta instalar temas. Disfruto mucho esto de hablar de los refugios, no porque yo lo haya hecho. Pero adelantarme al tema y vincularlo con experiencias vividas en el pasado cuando yo era chico y le tenía miedo a la guerra atómica. A la semana empezó a salir en Newsweek, en la revista Time, en Fox, todos desesperados por el tema del pulso electromagnético. No creo que vean A24, pero fue olfato. Y me encanta ver que TN lo haga después. Ocupás un lugar chiquito, pero hacer algo desde ese lugar y que a José Bianco le pregunten: "¿No te pusiste nada para protegerte?Sí, tenía casco y anteojeras pero me los olvide en el hotel". No sabés lo que disfruté.

-Y después lo que hicieron cuando me consiguieron casa. En A24 se les ocurrió hacer un duplex con Laura, mi mujer, para tranquilizarla. La sacaron al aire y se pusieron a hablar. ¿Podés creer que al otro día -y tengo la captura de pantalla que no me deja mentir- estaba Bianco, Canaletti y alguien más. Y Bianco hablando con la novia, que se llama Laura!!! Ella diciéndole que estaba muy tensa por lo que hacía, pero que se sentía orgullosa de él. Yo decía "no puede ser, hasta se llama Laura la mujer!". Y todo el mundo diciendo que TN era lo más, por la gran cobertura, por la originalidad. Y sí, son lo más. Y gente contestándome a mi: "No, vos que vas a inventar". Ahora quiero que empiecen a salir cosas con el tema de los refugios nucleares y ya está.

-Y ya está, con esto coronaste.

-Pero me encanta, me encanta anticiparme, me encanta empezar. Cuando se da se da. No siempre se puede hacer, pero intentarlo es lo bueno.

-¿Y cuál es tu lado positivo en lo personal?

-Es difícil tratar de verse a uno mismo por ese lado. Pero me gusta mucho estar en familia, siempre tuve miedo de estar solo, nunca me gusto. No tuve el sueño de irme a un departamento a vivir solo. No pasé nunca por esa etapa. Yo viví con mis padres hasta que a los 28 años me casé. Cambié de familia. No sé si es positivo, pero siempre necesito estar con gente. Necesito ver mi piso y mi techo. Necesito ver qué opinan los demás, me re contra importa el "qué dirán", me súper importa. Vivo absolutamente pendiente de lo que dicen, a veces demasiado. Pero creo que es una parte, como dicen los psicólogos que inventan palabras horribles como "completud". Bueno, la completud de una persona tiene que ver justamente con esto, con verse a uno mismo en otras personas.

-¿Una frase "Sack" para terminar la nota?

-Me piden zócalos todos los días, siempre. Antes me pedían los títulos. Qué buena pregunta... La esencia de esto sería en este caso: "A mi trabajo me lo hice yo". Porque eso es lo que pasa acá cuando lo explico o cuando discutía con sindicalistas, que decían que le quitaba el trabajo a los demás. Acá no había nadie que hiciera esto.

-La frase sería: "Los periodistas móviles creamos puestos de trabajo", esa sería.

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