Norman Cousins o la voluntad de vivir

Todas las fuerzas positivas son poderosos antagonistas de la depresión.

En los años 70, Norman Cousins, Redactor Jefe de la Revista Saturday Review, curó su propia enfermedad "incurable" (Spondylitis Anquilosante, una degeneración de la columna vertebral), recetándose una dieta de películas y libros cómicos.

Lo tuvieron que echar del hospital porque los otros enfermos se quejaban que no podían dormir, por sus carcajadas continuadas. Norman Cousins descubrió en sí mismo, que por cada 10 minutos que reía estaba 2 Horas sin dolor.

Después escribió el libro “La anatomía de una enfermedad. O la voluntad de vivir” y fundó la Clínica de la Risa "UCLA’S NORMAN COUSINS HOSPITAL CENTER INVESTIGATIONS".

En este Hospital, el Dr. Lee S. Berk y otros Neurólogos y Científicos, han experimentado -y lo siguen haciendo-, con alumnos de medicina. Han establecido los parámetros, midiendo el impacto de la terapida de la risa en el sistema neuroendocrino y también han investigado el su impacto en el sistema inmunológico, resultando muy efectivo.

Norman Cousins afirma en el siguiente artículo

“El cirujano ha podido ver lo maligno y no pudo llegar hasta él con su bisturí. Le ha dado a este joven una semana, diez días a lo sumo. Sabía la naturaleza del cáncer y su propensión a esparcirse. Todavía, después de que han pasado seis años, algo ha impedido que se esparza.

¿Cuál fue la causa?.

La pregunta tiene relevancia no sólo para este joven, ahora de veinticuatro años, sino también para los miles de pacientes con cáncer que han sobrevivido a los pronósticos de los especialistas. Lo que más tienen en común estos sobrevivientes es su actitud hacia su enfermedad. Estos pacientes no discutieron el diagnóstico; simplemente desafiaron el veredicto de muerte que venía con él.

¿Por qué una poderosa determinación de vivir hace la diferencia?. Psiconeuroinmunología, una nueva rama de la medicina, la cual trata la interacción entre el cerebro, su sistema endocrino y el sistema inmunológico, y que está aportando algunas respuestas.

Intensa determinación y esperanza, ha sido descubierto, pueden tener un efecto psicológico. Los estudios han demostrado que los sentimientos positivos pueden en realidad estimular el bazo, produciendo un incremento en los glóbulos rojos de la sangre y un correspondiente aumento en las células que combaten el cáncer. Estas células pueden específicamente destruir las células cancerígenas, una por una, dejando el tejido normal intacto. Esto es diferente a la quimioterapia, la cual no puede distinguir entre las células normales y las malignas.

Las emociones particulares que pueden afectar nuestros cuerpos han sido respaldadas por varios proyectos de investigación. Los estudiantes de Harvard Medical School fueron sometidos a un examen de inmunoglobulina, antes y después de ver una película divertida. Había un incremento notable en la inmunoglobulina después de reír.

Tal estudio está volviendo obsoleta la noción científica de que el sistema nervioso central y los sistemas que controlan las funciones endocrina e inmunológica están separados. Todas las fuerzas positivas, amor, esperanza, fe, voluntad de vivir, determinación, propósito, festividad y risa, son poderosos antagonistas de la depresión. Ellas ayudan a crear un ambiente que hace del cuidado médico algo más efectivo.

Es una tontería debatir la utilidad de las fuerzas curativas del cuerpo comparadas con la ciencia médica. Con enfermedad, el objetivo es movilizar toda la ayuda que pueda obtener. El sistema de sanación del cuerpo en conjunto con el tratamiento médico adecuado y una dieta, es el camino que hay que seguir para maximizar las posibilidades de éxito.

La habilidad del cuerpo humano para combatir la enfermedad es una de las maravillas del mundo. Sin duda, cuanto más sabemos acerca de la conexión entre la mente y el cuerpo, más grande la posibilidad de ponerlos a trabajar para nuestro beneficio”.

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Redacción