13 Reasons Why: El nuevo éxito de Netflix

Basada en un Best Seller y dirigida por un ganador del Oscar, la serie reflexiona sin escrúpulos sobre el bullying escolar y sus efectos.


Por Milagros Orlando
@miluorlando
:: Argentina ::

13 Reasons Why es la serie del momento. Con un efecto similar al de Stranger Things, los personajes y los tapes de la historia coparon internet causando furor entre los más jóvenes. Pero, ¿Qué es realmente lo que hace a esta serie tan atractiva?

Fue el mismo Reed Hastings, CEO de Netflix, quien admitió en el Mobile World Congress de Barcelona que este proyecto fue uno de los más ambiciosos en la historia de la compañía. Sin embargo, la tarea fue fácil: un reconocido Best-Seller, Selena Gomez como productora ejecutiva, el ganador del Oscar Thomas McCarthy -Spotlight- como director y una temática atractiva y contemporánea lograron -y no al azar- este combo explosivo.

La trama es buena e ingeniosa. Hannah Baker, una alumna de 17 años se suicida, pero antes de hacerlo, deja 13 cintas de cassette a 13 personas distintas que, según su punto de vista, son los responsables de su trágica decisión. Y, es justamente en las cintas donde la serie encuentra su principal atracción. No solo porque nos permiten viajar a través de la voz de Hannah entre el presente y el pasado, sino porque funcionan como el instrumento para hacer a la audiencia parte de la historia.

“Hola, soy Hannah. Hannah Baker. Así es. No ajusten el aparato que usan para escuchar esto. Soy yo. En vivo y en estéreo (...) Vayan por un snack. Pónganse cómodos. Porque estoy por contarles la historia de mi vida”. Y de esta manera, en los primeros segundos de la serie no solo somos invitados a descubrir la historia; constantemente pareciera que Hannah nos hablará directamente a nosotros, convirtiéndonos en culpables encubiertos.

A través de ingeniosas transiciones de cámaras y montajes, constantemente el pasado y presente conviven en un mismo espacio para revelarnos los hechos que llevaron a Hannah a tomar esa drástica situación. Y es la caída en bicicleta de Clay Jensen -el protagonista junto a quién vamos escuchando cada cinta- en el primer capítulo, que nos indica que ninguna decisión en el guión fue azarosa: la presencia o ausencia de la lastimadura en la frente del personaje, es la que nos ayuda a ubicarnos fácilmente en tiempo y espacio ¡Punto para Netflix!

La calidad técnica y sonora, la crudeza en más de una escena o el inalcanzable final feliz anticipado desde los inicios; son todas razones que nos dejan en claro que 13 Reasons Why no es el típico cliché adolescente. Y el recurso inagotable de la identificación, el as bajo la manga con el que los guionistas de esta serie juegan escena tras escena: todos alguna vez fuimos Hannah, todos alguna vez fuimos una razón.

Y casi como un Deja Vu, otra vez una serie de Netflix está en boca de todos...

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