OKJA, la tierna -pero controversial- película de Netflix

La obra anticapitalista del coreano Bong Joon-Hoo desembarcó en la pantalla del gigante del streaming, luego de su escandaloso paso por el Festival de Cannes.


Por Milagros Orlando
@miluorlando
:: Argentina ::

Cuando Okja fue seleccionada como finalista por la Palma de Oro en la 70ª edición del prestigioso festival, estalló una bomba en la industria del séptimo arte. Y fue el mismo Netflix el que alimentó el enojo cuando se negó a posponer el lanzamiento de la película en su plataforma para permitir un paso mundial por las salas del cine del mundo. El escándalo terminó con importantes cambios en el reglamento de la premiación: a partir de 2018 será necesario un estreno masivo en los cines para competir.

Y, más allá de la polémica que la película sembró en la industria, Okja jamás podría pasar desapercibida porque es una verdadera obra de arte. Por momentos reímos - de ternura- y muchas otras, lloramos; es que el film dirigido por Bong Joon-Hoo y protagonizado por Tilda Swinton, Jake Gyllenhaal y Seo-Hyun Ahn, logra conmovernos con la relación maternal que la protagonista establece con el chancho transgénico, mientras logra hacernos enojar a medida que revela el cruel manejo de la industria alimenticia.

La película cuenta la historia de la corporación Mirando que, con el supuesto fin de acabar con el hambre mundial, desarrolla un “super cerdo”. Uno de ellos -que tiene el nombre de la película- es enviado a las montañas de Corea del Sur y es criado por la huérfana Mija y su abuelo. Okja, que es una especie de hipopótamo y se comporta como un adorable perro, crece hasta convertirse en una cerda gigante, para luego ser reclamada por la compañía para ser estudiada genéticamente y convertirse en comida. Ahí, comienza la trama de la película con una incansable persecución de Mija para liberar a su mascota.

El argumento es desarrollado entre una perfecta mezcla de comedia, drama y acción; donde a veces sobran las excentricidades y el toque burlón, pero que sirven perfectamente para opacar los tonos emotivos y golpes bajos. Y es que Okja no pretende ser un drama, eso queda claro. Pero lo que no queda tan claro es de qué lado está su director. Mientras algunos criticaron su obra y la tildaron de una abanderada del vegetarianismo, es la misma película la que se encarga de desmentirlo en algunas de sus escenas: la comida favorita de Mija es el caldo de pollo, y también come pescado, pero no por ello deja de amar a su mascota.

Y es que Okja está a favor de un consumo de carne natural, pero se alza en contra de una industria alimenticia transgénica y todo lo que la rodea. Dos horas que valen la pena y mucho.

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