Las ferias imperdibles de la Ciudad de Buenos Aires

A una ciudad se la conoce por sus escenarios. Espacios del tiempo, espejos de la historia y testigos del presente, allí están las fachadas, los edificios y las calles que son el marco del ayer, del hoy y del mañana

  La ciudad de Buenos Aires cuenta su identidad a través de las huellas arquitectónicas que emergen en cada uno de sus barrios porteños, en dónde los hábitos, usos y costumbres acompañan y celebran sus escenarios. Las ferias y paseos de compras en espacios públicos son sin dudas, uno de los principales espacios en los cuáles la ciudad exhibe sus tradiciones culturales a través de la producción de artesanías autóctonas, mobiliarios antiguos, diseños innovadores o manifestaciones artísticas espontáneas. En Buenos Aires, las ferias son parte de su ADN. La historia y el presente de los paseos de compras al aire libre que se convirtieron en los imperdibles de la ciudad:

• Feria de Caminito: Con el tango como su banda de sonido por excelencia, en el barrio de La Boca, la Feria de Caminito es el mayor exponente porteño del arte popular. Desde el año 1959, los artistas plásticos de la ciudad embellecieron sus calles y convirtieron a este espacio en el mayor museo a cielo abierto de la Capital Federal. Obras alusivas al 2x4 y a sus protagonistas, pinturas referentes a las oleadas inmigratorias que recibió la ciudad desde finales del siglo XIX o cuadros que reflejan el sentir de los barrios porteños de ayer y de hoy, son las temáticas elegidas por los artistas y artesanos que exponen sus creaciones en este histórico paseo. Además, mientras se realiza el recorrido, artistas profesionales bailan y cantan tangos, convirtiendo cada paso en una experiencia única para conocer a la verdadera Buenos Aires.

• Feria Plaza Dorrego: En pleno barrio de San Telmo, este paseo exhibe las antigüedades más representativas que supieron ser el escenario de la ciudad desde finales del siglo XIX y principios el siglo XX, signado por el estilo europeo que las familias patricias argentinas exportaban del viejo continente para ambientar sus casas en Buenos Aires. La Plaza Dorrego data de los tiempos de la colonia, y por ese entonces era conocida como “Alto de carretas”, ya que los carros tirados por bueyes o caballos paraban allí antes de realizar la cruzada por un arroyo para arribar al centro de la ciudad. Su legendaria historia todavía conserva sus huellas. Las fachadas arquitectónicas que circundan la plaza constan de caserones del siglo XIX que fueron reciclados y hoy son cafés porteños, casas de antigüedades o restaurantes. La Plaza Dorrego es uno de los principales escenarios de la historia argentina y por lo tanto, fue declarada Monumento Histórico Nacional dado que el 13 de septiembre de 1816 el pueblo de Buenos Aires se reunió para reafirmar la Declaración de la Independencia, promulgada el 9 de julio de 1816 en el Congreso de Tucumán.

• Feria de Plaza Cortázar: Es el paseo de la innovación y el diseño argentino, especialmente para las nuevas generaciones que convirtieron al barrio de Palermo, en un espacio que conjuga la modernidad y la bohemia. Hogar de artistas plásticos, escritores, diseñadores, intelectuales y psicoanalistas, la Plaza Julio Cortázar es hoy la elegida para conocer las últimas tendencias en arte, moda y arquitectura. Este espacio le debe su nombre al escritor argentino Julio Cortázar, quien no sólo supo ser un habitúe del barrio sino que hizo referencia a esta plaza en gran parte de su obra, como en el cuento “Simulacros”. Ubicada en Serrano y Honduras, la feria se realiza todos los fines de semana y los jóvenes son sus protagonistas. Se exponen obras de arte, objetos de diseño, muebles y también es el espacio por excelencia para los nuevos diseñadores de calzado e indumentaria. Arte, innovación y espíritu emprendedor, son las cualidades de la feria más joven y prolífica de la ciudad.

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Eugenia Plano | www.vidapositiva.com