Instalar una walking pad bajo el escritorio: qué dice la ciencia sobre esta tendencia viral
El uso de walking pads permite aumentar pasos diarios y reducir el sedentarismo, con mejoras reales en la presión arterial y grasa corporal.
Walking pads es el término que se está volviendo cada vez más común entre quienes trabajan desde casa. Este tipo de cintas para caminar bajo el escritorio ha ganado popularidad en redes sociales por su aparente capacidad para reducir grasa corporal y mejorar la presión arterial, especialmente entre personas con trabajos sedentarios. Pero, ¿qué tan cierto es esto? Investigaciones recientes analizan si realmente hay beneficios para la salud o si se trata solo de una moda pasajera.
El sedentarismo, el verdadero enemigo del teletrabajo
El teletrabajo se volvió una modalidad establecida en millones de hogares. Sin embargo, también trajo un problema que muchos no esperaban: una reducción importante en el movimiento físico diario. En ciudades como Sídney, Melbourne o Canberra, por ejemplo, se estima que más de 6,7 millones de personas trabajan desde casa al menos algunos días de la semana. Esto genera una caída drástica en lo que los especialistas llaman “movimiento incidental”, es decir, todas las pequeñas actividades físicas que antes formaban parte de la rutina: caminar al transporte público, ir a almorzar fuera, levantarse para charlar con un compañero.
Ese cambio en el entorno laboral llevó a buscar soluciones prácticas para mantenerse activo. Y una de las más comentadas es la integración de walking pads en la jornada diaria.
El valor de caminar, incluso en interiores
Caminar, aunque parezca simple, es una de las formas más accesibles y efectivas de mejorar la salud. Estudios recientes afirman que quienes aumentan su caminata diaria pueden ver mejoras en la presión arterial y en la tolerancia a la glucosa, incluso si no alcanzan los famosos 10.000 pasos por día. De hecho, muchos investigadores ahora coinciden en que llegar a 7.000 pasos diarios ya representa un gran avance para reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Además, la Organización Mundial de la Salud actualizó sus pautas: ya no exige que el ejercicio físico se realice en bloques de 10 minutos. Lo importante es moverse a lo largo del día, aunque sea en breves periodos. Aquí es donde entran en juego los beneficios de las walking pads, que permiten sumar actividad física mientras se realizan tareas laborales.
Qué revelan los estudios sobre el uso de walking pads
Un análisis publicado en The Conversation por Christian Brakenridge, investigador del Iverson Health Innovation Research Institute de la Swinburne University of Technology, reunió los principales hallazgos sobre el uso de cintas de caminar bajo el escritorio.
Según el informe, incorporar una walking pad durante la jornada laboral permitió a usuarios sedentarios sumar entre 1.600 y 4.500 pasos adicionales por día. Este aumento en la actividad se tradujo en varios beneficios comprobados:
- Reducción de grasa corporal
- Mejora en la presión arterial
- Cambios positivos en el perfil lipídico (colesterol)
- Efectos favorables en el metabolismo
Los resultados fueron más notables en personas con obesidad. En uno de los estudios, médicos con sobrepeso lograron reducir su grasa corporal en un 1,9% al utilizar estos dispositivos de manera regular.
Otro estudio señaló que el tiempo promedio de caminata ligera aumentó 43 minutos diarios, lo que representa una diferencia significativa para personas con poca actividad física. Sin embargo, no todos los participantes lograron integrar fácilmente ese cambio, especialmente durante días laborales de alta carga.
La constancia es la clave del éxito
Los expertos coinciden en que el éxito de las walking pads no depende únicamente del aparato, sino de la frecuencia y constancia con que se utiliza. No basta con tenerla bajo el escritorio; es necesario comprometerse a caminar todos los días. De lo contrario, los beneficios pueden ser nulos.
El hábito es lo que convierte a este tipo de dispositivo en una herramienta realmente útil. “Incluso incrementos modestos en los niveles de actividad física pueden producir mejoras sustanciales en la salud”, indica el informe citado por The Conversation.
Limitaciones prácticas y económicas
A pesar de los beneficios, usar una walking pad en casa o en la oficina no está exento de desafíos. Desde el punto de vista práctico, algunas personas encuentran difícil coordinar el movimiento con tareas que requieren precisión manual, como tipear o usar el mouse. Aunque no se detectaron diferencias en la capacidad cognitiva entre quienes caminaban y quienes estaban sentados, sí se registraron pequeñas dificultades en la destreza motora.
Algunos usuarios solucionaron este inconveniente utilizando software de dictado por voz o reservando el uso de la cinta para momentos del día que no demandan tanto enfoque en tareas técnicas.
En cuanto al aspecto económico, el precio puede ser un factor limitante. Una walking pad básica cuesta entre USD 90 y USD 150, mientras que modelos más completos pueden superar los USD 400 o incluso 600. A eso hay que sumar, en muchos casos, la inversión en un escritorio regulable en altura para que el trabajo sea cómodo al caminar.
¿Alternativas igual de efectivas y más accesibles?
Ante estos costos, muchos se preguntan si no existen opciones más simples para combatir el sedentarismo. La respuesta es sí. Levantarse cada hora, dar una vuelta por la casa, estirarse o subir escaleras también puede generar efectos positivos para la salud. Estas alternativas gratuitas no solo son accesibles para todos, sino que además ayudan a reducir la rigidez muscular y mejorar el estado de ánimo.
Por eso, algunos expertos sugieren que, antes de invertir en una walking pad, cada persona evalúe su situación: ¿Tengo el espacio adecuado? ¿Podría usarla todos los días? ¿Tengo presupuesto para un escritorio ajustable? Si la respuesta es no, adoptar el hábito de pausas activas periódicas puede ser una estrategia igualmente valiosa.
Pequeños pasos, grandes cambios
La ciencia es clara: el movimiento diario importa. Y las walking pads pueden ser una herramienta efectiva para incorporarlo al trabajo desde casa. Pero no son mágicas. Requieren disciplina, espacio, coordinación y, en muchos casos, una inversión económica significativa.
Para quienes trabajan muchas horas frente a una pantalla, comenzar a moverse de forma gradual puede marcar una gran diferencia. Sea con una cinta bajo el escritorio o con simples caminatas alrededor de la casa, lo importante es dar el primer paso.
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