Economía circular, mucho más que reciclaje

Este nuevo paradigma promueve que las entidades repiensen su modelo de negocio y se adapten para poder implementar modelos de negocio circulares.

El concepto de economía circular cada vez está más presente en nuestras vidas. Hasta hace poco, el modelo productivo lineal –caracterizado por extraer, producir y tirar– era el más aplicado, pero está llegando a su límite. Por este motivo se considera la economía circular una nueva alternativa, basada en tres principios muy claros: la eliminación de residuos y la reducción de la contaminación; el mantenimiento de los productos y los materiales en uso; y la regeneración de los sistemas naturales. Estos son los principios que se transmiten desde la Fundación Ellen MacArthur, conocida por su compromiso con la economía circular y la sostenibilidad.

Sin embargo, la economía circular no solo se basa en el reciclaje, sino que va más allá, ya que esta estrategia por si sola no es suficiente para un modelo productivo respetuoso con el medioambiente. El modelo productivo circular estaba vinculado años atrás con las "3R" (reutilizar, reciclar y reducir). En la actualidad, no obstante, el modelo ha evolucionado y ya se habla de las "9R" (rechazar, reducir, reutilizar, reparar, restaurar, remanufacturar, rediseñar, reciclar y recuperar). Ellen MacArthur añade, incluso, "repensar" con la finalidad de tomar consciencia de las acciones que se realizan.

Por otra parte, se establece que la economía circular se ha convertido en un nuevo paradigma, ya que son muchas las organizaciones que la promocionan. Entre ellas, la Comisión Europea (CE) o la Organización de Naciones Unidas (ONU), mediante proyectos como European Green New Deal o a través de los Objetivos de Desarollo Sostenible (ODS), respectivamente.

Modelos de negocio circular

Este nuevo paradigma promueve que las entidades repiensen su modelo de negocio y se adapten para poder implementar modelos de negocio circulares. El informe de Accenture sobre "La ventaja circular", pone de relevo la aparición de nuevos modelos de negocio circulares, también recogidos por AENOR en su «Guía práctica para implementar la economía circular en las pymes». Los principales modelos son:

  • Suministros circulares o compras verdes. Son aquellos basados en el suministro de recursos totalmente renovables, reciclables o biodegradables, en vez de recursos perecederos. Hay que tener en cuenta que una empresa no puede ser circular si su cadena de suministro no lo es.
  • Producto como servicio. Son modelos orientados a la prestación del servicio que priorizan el acceso y uso del producto y no su posesión. Actualmente el usuario está renunciando a la propiedad de distintos productos como, por ejemplo, vehículos o impresoras, gozando así de la utilidad del producto sin tener que adquirirlo con antelación.
  • Extensión de la vida útil del producto. Estos modelos permiten mantener los productos en uso a través de actividades como el mantenimiento, la reparación, la actualización o la reutilización. Es un modelo con mucha controversia debido al conocido concepto de obsolescencia programada. Hay una clara ventaja respecto al usuario y al medioambiente, pero no la hay para el empresario, ya que cabe la posibilidad de que la compra de un nuevo producto se alargue en el tiempo o no se vuelva a realizar. Aun y así, cada vez hay más empresas que apuestan por este tipo de modelo.
  • Logística inversa y Urban mining. Son modelos que implican la recirculación de materiales, componentes o productos. En este caso, se trata de modelos de negocio ligados a procesos logísticos adicionales que realizan recirculaciones y flujos de retorno o de "logística inversa".
  • Recuperación de recursos. Son aquellos basados en la recuperación de los materiales de un producto una vez termina su vida útil con el objetivo de reintroducirlos en el sistema productivo, reduciendo así su impacto ambiental.
  • Colaboración entre agentes. En este caso hay una colaboración entre empresas o, incluso, entre usuarios. En el caso de las compañías, se agrupan con la finalidad de interactuar entre ellas con los mínimos recursos posibles y reduciendo el impacto medioambiental que pueden generar. Respecto a los usuarios, distintas plataformas digitales (Airbnb, Blablacar...) ayudan a hacer que exista este tipo de colaboración para compartir recursos de forma eficiente y sostenible.

Sin embargo, en un futuro próximo, a esta clasificación se añadirán nuevos modelos de negocio circulares focalizados en las tendencias de los distintos sectores, las necesidades de los consumidores y de los empresarios, la tecnología y, sobre todo, el cuidado del medioambiente. La economía circular aporta beneficios no solo para el medioambiente, sino también para la sociedad, que debe adaptarse a este nuevo paradigma y tomar consciencia para llegar a formar parte del proceso. No solo debe haber voluntad empresarial, sino de todo el mundo.

En definitiva, la economía circular, tal como afirma Kircherr, tiene el objetivo de conseguir un desarrollo sostenible que mejore la calidad medioambiental, la prosperidad económica y la igualdad social. Reciclar es, simplemente, una acción más a tener en cuenta, pero no la única.

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Autora: Fátima Vidal Ayuso | Profesora del Área de Estrategia y Emprendimiento. Departamento de Estrategia Empresarial y de Gestión | Business School of Management UPF Barcelona