Despierta y brilla

Libérate del miedo, es un candado que tú mismo te pusiste.

Escúchame tú, hermosa alma viviente.

Tú que estás sola y angustiada. Que ya no crees en nada, ni nadie.

¿Crees que la vida te olvidó?. No, eso es imposible, eres parte de ella. Tú y todos los demás seres que ves diariamente en tu camino.

Todos somos uno. Somos parte y somos el Todo. Estamos interconectados. Somos todos iguales. Todos amados por EL Todo que nos creó.

Somos semillas plantadas en este planeta para cumplir una misión: crecer y florecer, a pesar de tantas adversidades.

¿No florece una bella rosa en medio de tantas espinas? Y se abre a la vida cumpliendo su propósito: brindar su extraordinaria belleza y su embriagador perfume al mundo.

Sin embargo, antes tuvo que luchar con fuertes y ariscos vientos, crueles tormentas, y piedras que dañaban sus raíces impidiendo su crecimiento. Y otras dificultades que, valiéndose de su fuerza interior, pudo superar.

Tú también puedes hacerlo. Busca tu fortaleza en tu interior.

Sal de ese laberinto de recuerdos oscuros y dolorosos donde te perdiste.

Anda, ven. No temas. La vida te espera para llenarte de luz. Ten confianza.

No estás sola. Recuerda: Todos somos uno. Estamos conectados por el Amor Universal.

Deja atrás el pasado. Ya no está. Ya pasó. Y el futuro aún no llega, y ¿sabes qué? Tú puedes hacer que sea hermoso.

Aquí y ahora estás tú, y tu corazón lleno de amor. “Camina, salta, corre, baila… llena tu cuerpo de música, y vibra al compás de las esferas.

Ama, y tendrás fuerzas, y tendrás entusiasmo. Llénate de esperanza.

Que tu risa se una al eco de otras risas. Y tu canto resuene en las montañas. Ellas lo elevarán al cielo.

Libérate del miedo, es un candado que tú mismo te pusiste.

La angustia, el dolor, la amargura, el enojo, y otras falsas creencias de tu mente, son esas piedras que dañan nuestras raíces para entorpecer nuestro crecimiento. Date cuenta. Sólo el amor es bueno.

Cierra tus párpados y abre tu corazón. Palpita, escucha tu silencio. Es sanador.

Deja que entre la luz a tu alma. Abre los brazos y vuela…

Despierta de ese adormecimiento que te impusieron. Vive el amor y perdona. Esa es tu misión. Siéntela. Abrázala. Y tu vida reverdecerá en capullos nuevos.

DESPIERTA Y BRILLA con tu luz propia. Ábrete como la rosa y brinda el perfume de tu amor hacia ti y hacia todo. Todos somos uno.

Ten presente que nunca estás sola. Déjate llevar… Hay un faro en tu camino. Y da gracias por existir.

No te olvides de amar, de soñar, de confiar, perdonar y agradecer, todos los días de tu vida.

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Texto Original: Mary Bonilla Bisbal