Autogestión y cooperación, el lema de las nuevas generaciones

Comprender y analizar las pautas culturales, sociales, políticas y económicas que los jóvenes crean y recrean en su cotidianeidad es conocer nuestro tiempo tanto en el presente como en el futuro

Cada época y momento histórico tienen como protagonistas a los jóvenes, siendo los principales impulsores de la innovación en los modos de pensar, sentir y obrar.
 
Comprender y analizar las pautas culturales, sociales, políticas y económicas que los jóvenes crean y recrean en su cotidianeidad es conocer nuestro tiempo tanto en el presente como en el futuro.
 
En este sentido, el filósofo argentino Luis Diego Fernández realizó una investigación en la cual indaga sobre las formas de resistencia juveniles y así establece cuáles son las visiones, acciones y aportes que definen a la generación del siglo XXI.
 
El análisis fue presentado en el ensayo "Los nuevos rebeldes", en el cuál el autor reflexiona y desentraña el sentido de los hechos, acontecimientos y símbolos más significativos para los jóvenes de hoy.
 
“¿Cuáles son los puntos de contacto entre los indignados de España, Occupy Wall Street, las manifestaciones de los estudiantes en Chile y los cacerolazos en la Argentina?” indaga Fernández. El punto de conexión entre cada uno de estos hechos protagonizados por jóvenes en distintas partes del mundo, se sintetiza bajo el concepto de “micro resistencia”. Bajo este término el autor define las creación de espacios autonómicos al margen del Estado y del capitalismo corporativo, que los jóvenes han instalado como una nueva forma de libertad.
 
Hoy los jóvenes no se encuentran condicionados a los dogmas o estandartes políticos y económicos sino que han desarrollado nuevos modelos y parámetros como “el mutualismo, la cooperación voluntaria, la autogestión, el trabajo `freelance` y la gestación pyme", destaca Fernández.
 
Es decir, hoy las nuevas generaciones no plantean como posibilidad vivir completamente al margen del Estado ni del mercado sino que crean y desarrollan alternativas para llevar adelante sus proyectos, creencias y reivindicaciones políticas, económicas y sociales.
 
Pero, si bien el lema no es crear una ruptura absoluta con el Estado o el mercado, las nuevas generaciones crearon sus propias formas de contra cultura o rebeldía contra el poder. “Frente a los que decretaron el fin de la historia, hoy somos testigos del regreso del espíritu de movimientos como el de Mayo del 68. El rechazo a la autoridad, el desprecio por los cargos públicos y la proliferación de comunidades guiadas por el goce nos hablan de un desplazamiento hacia la micropolítica, y de un escenario global en donde el poder está más distribuido que nunca y todos tienen la posibilidad de crear su propia libertad”, destaca el autor.
 
En un mundo en el cuál la única seguridad es la incertidumbre, los nuevos rebeldes impulsan el cambio a través de la creación de alternativas y proyectos propios que den un nuevo sentido a la construcción de espacios políticos, económicos, sociales y laborales signados por la autogestión y la cooperación.

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Por Eugenia Plano