Los estudios científicos estiman que cada persona tiene unos 60.000 pensamientos al día. De ese número, más del 70% son pensamientos negativos, repetitivos o fijados en situaciones del pasado.
“Estás ojeado”, “hay que tirar el cuerito para curar el empacho”, “para curar un orzuelo no hay nada mejor que frotar un anillo y colocarlo en la base de las pestañas”, “una sopa y a la cama, y santo remedio para la gripe”.
“No hay química”, “No tengo feeling con esa persona” o “Siento algo de rechazo que no sé explicar cuando me encuentro con esa persona. Hay algo que no me cierra”, son expresiones frecuentes entre los vínculos humanos. En todos los casos, no se ha producido rapport.
A medida que avanza nuestra edad sentimos la necesidad de evaluar nuestra vida y no porque estemos a punto de abandonarla, cosa que finalmente todos haremos, sino por reflexionar con nosotros mismos buscando acciones y valores pasados y presentes.
En algún momento seguramente has experimentado el sentimiento del desánimo, cuando te falta energía y entusiasmo para seguir adelante. Se sabe que puede producirse por alguna causa psíquica conocida o desconocida, e incluso alguna alteración fisiológica, y se la vive con una sensación de pesadumbre por la vida misma.
La inteligencia emocional es una de las habilidades indispensables en el mundo relacional de las personas, ya que permite conectar mejor con quienes somos y convivir eficazmente con el entorno en todo tipo de situaciones.
La misma pretende eliminar la dificultad y estimula a las personas, para optar por las tareas fáciles y sencillas con un enfoque centrado y la reducción de esfuerzos necesarios para alcanzar una meta.
¿Te has sentido un bote de basura emocional de otra persona? Se trata de un comportamiento muy extendido en las relaciones humanas cuando se produce un tipo de catarsis que denomino “vómito emocional”.