La ciencia responde una duda cotidiana que pocos se toman en serio. Comer de pie no es el problema real: lo que sí afecta la digestión es algo que casi todo el mundo hace al mismo tiempo.
La ciencia confirmó que el estrés tiene consecuencias directas y medibles sobre el sistema digestivo, y entender esa conexión puede cambiar la manera de abordar ambos problemas.