La verdadera dificultad para la integración de los discapacitados no está en las rampas ni en las leyes, sino en algo mucho más profundo y cotidiano.
Cuando apenas un número limitado de personas conoce una nueva forma, sólo es propiedad consciente de esas personas. Pero hay un punto en el cual cuando una sola persona más sintoniza este nuevo conocimiento, el campo se refuerza de tal manera que este conocimiento es adquirido por casi todos.