OZARK, la “Breaking Bad” de Netflix

La nueva apuesta protagonizada por Jason Bateman guarda muchos puntos en común con la aclamada serie de AMC ¿Acierto de la plataforma de streaming?




Por Milagros Orlando
@miluorlando
:: Argentina ::

El poder de los datos es muchísimo, y Netflix no para de dejarnoslo en claro cada vez que puede. Hace tiempo que la plataforma se dedica a copiar las series más exitosas con la intención de convertir a sus fanáticos en suscriptores, y esta vez fue el turno de Breaking Bad: casi como si fuera un homenaje, Ozark intenta reproducir los mejores momentos de Walter White.

Y es que en Ozark no existen los preámbulos. Desde el comienzo el personaje de Martin Byrde, protagonizado por Jason Bateman, trabaja como asesor financiero de uno de los carteles más importantes de México, su esposa Wendy - encarnada por Laura Linney- es consciente del trabajo de su marido e incluso en algunos momentos sus dos hijos participan de las actividades criminales de su padre.

Sin embargo, es en vano comparar esta serie con Breaking Bad. Es que en ningún momento lograr llegar a la excelencia de cada uno de sus capítulos, a igualar los detalles tan cuidados de la obra de Vince Gilligan, ni Bateman está a la altura del gran Bryan Cranston.

La originalidad de Ozark reside en su propia trama. Más allá de las similitudes que muchos puedan encontrar con otros productos televisivos, aquí el narcotráfico es narrado desde el punto de vista de un contable que se encarga de blanquear la plata de un importante traficante. Después de que una “fallida” operación, Byrde asume el compromiso de lavar una gran cifra en tiempo record para salvar su vida y la de su familia.

Definitivamente una de las grandes apuestas de está serie reside en el personaje secundario de Ruth, interpretada por Julia Garner. Si bien al principio parece ser un personaje que pasará inadvertido, la joven rubia logra desenvolverse a lo largo de la trama convirtiéndose en - a mi entender- uno de los personajes clave. Otro de los grandes aciertos son los dibujos que aparecen en el opening de cada capítulo, y dan pistas sobre lo que pasará creando un gran suspense.

Ozark se deja ver. Empieza muy bien y termina mucho mejor. Es verdad que en el medio se vuelve un poco tediosa, pero no hay que desesperarse: los mejores giros del guión se dan en los últimos tres capítulos de la serie. Y cuando termina, te quedas con ganas de más.

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