Narcos 3: La impunidad hecha serie

Acción y giros impredecibles son los ingredientes claves que convirtieron a la serie de Netflix en una de las mejores de la televisión contemporánea.




Por Milagros Orlando
@miluorlando
:: Argentina ::

¿Es posible hacer Narcos sin Pablo Escobar? Al principio resultaba difícil imaginar uno de los éxitos de Netflix sin la espectacular actuación de Wagner Moura, pero los guionistas de la serie hicieron posible lo que parecía -casi- imposible. Y en lugar de centrar la historia en un solo narco, en esta tercera temporada el rol protagónico se dividió entre los cuatro líderes del Cartel de Cali: Gilberto Rodríguez, Miguel Rodríguez, Chepe Santacruz y Pacho Herrera componen una especie de mosqueteros que incluso en algunos momentos logra que nos olvidemos de “El Patrón”.

La elección de los personajes fue clave para que esta nueva entrega no pase al olvido. Y este acierto va mucho más allá de los líderes del cartel o del nuevamente espectacular -y mucho más sólido- papel de Pedro Pascal como el agente Peña; el verdadero hallazgo reside en los personajes secundarios. Es imposible hablar de esta temporada y no pensar Jorge Salcedo, jefe de seguridad del Cartel, o en los nuevos integrantes de la DEA.

Está claro que en Cali todo es muy distintos a Medellín. Acá las acciones violentas quedan -casi- al margen, mientras que los sobornos a funcionarios y empleados del gobierno son los que inundan la pantalla. Y es la impunidad, trabajada a partir de la acción y el suspenso, lo mejor que tiene esta nueva Narcos: en casi todos los capítulos hay una misión, una fuga o una captura que realizar. Una mención aparte merece la escena de Miguel Rodríguez en el baño, sin dudas una de las mejores de todas las temporadas de Narcos.

El éxito de la nueva entrega - y la prueba de que Narcos es posible aún sin Pablo Escobar- dejaron el camino allanado para una cuarta temporada. El próximo año la historia se centrará en la vida de Amado Carrillo, líder del Cartel de Juárez, y uno de los narcotraficantes mexicanos más importantes de la década de los 80.

¿Y entonces? está claro que aún sin Escobar, Narcos sigue siendo Narcos. El mérito de esta serie no está en sus personajes, va más allá: lo encontramos en cada giro impredecible y en cada secuencia de acción.

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