Danil Tchapovsky: «En Juegos Mentales trabajamos por placer, no por dinero»

¿Nuevo paradigma? Los juegos que se transformaron en un exitoso modelo de negocios, cuya filosofía tiene como principio fundamental el disfrute y el trabajo en equipo. A pura pasión, Danil Tchapovsky, quien trajo las salas de escape al país, nos cuenta su experiencia y planes a futuro.




Por Martín Leonetti

:: Argentina ::

Juegos Mentales abrió sus puertas en 2015. Danil Tchapovsky, nacido en la ex Unión Soviética y naturalizado argentino, fue quien trajo la idea de Rusia cuando realizó un viaje hace poco más de tres años.

En realidad, esta modalidad de juegos de salas de escape nació en Japón. Su creador, Takao Kato, es un gamer japonés fanático de los juegos de escape virtuales, que un día decidió trasladar esa experiencia al mundo real. Convirtió los laberintos virtuales en espacios reales, donde solamente el ingenio, el pensamiento lateral y colaborar en equipo permitirán salir airosos a los jugadores. El éxito fue total y pronto esta modalidad se extendió a varios países.

Las salas están diseñadas por ingenieros, artistas, desarrolladores, gamers y decoradores, que le dan vida a un mundo de fantasía, con referencias culturales tomadas del cine, la historieta, la literatura y la historia. Sin duda, un combo muy atractivo para experimentar.

Un modelo de negocios innovador y nuevo en el mercado, le permitió a Juegos Mentales expandirse en Argentina, llegando incluso a abrir 3 salas en Montevideo, Uruguay.

Danil nos recibió en su oficina de San Telmo, desde donde dirige toda la operación de las salas propias y franquiciadas. Como no podía ser de otra manera, la tecnología es protagonista.

El largo camino al éxito

¿Hace cuánto que estás en Argentina?

Hace 15 años.

¿Estudiaste acá?

Estudie acá. Llegue cuando tenía 14,15 años. En Rusia estaba en segundo año de la secundaria y cuando llegué acá tuve que ir a quinto grado de primaria. Era como arrancar de cero. Pero estuve poco menos de un año. Después aprendí a hablar y rendí libre quinto, sexto y séptimo grado. Entré a primer año de la secundaria y no terminé el año. Rendí libre toda la secundaria. A los 16 años ya estaba estudiando en la facultad.

¿Cómo hiciste?

Lo que pasa es que nosotros hemos recibido una educación bastante más acelerada y contundente en la Unión Soviética. Por ejemplo, nosotros ya en quinto grado teníamos análisis matemático.

Claro. Acá se ve con suerte en los últimos años de secundaria o en la facultad.

En sexto y séptimo grado ya tenemos física, química y biología; con lo cual acá las materias que más me costaban, eran historia, lengua y literatura, porque había que leer mucho.

Tu parte de lógica ya la traías de allá.

Exactamente, pero una vez que aprendí el idioma, que pude leer, me fue muy fácil con todo el resto de las materias. Acá el plan de estudios es muy light. Entonces los tienen "muy jardín" en la primaria, "un poquito colegio" en la secundaria y después los largan a la facultad. Y en la facultad -si es privada más o menos- pero si es pública no aguantás el ritmo, porque no estás preparado.

¿De Rusia viene el tema de la relación con este tipo de juegos?

No, este tipo de juegos no nació en Rusia, nació en Japón. Hace 5 años atrás eran muy populares los juegos de escape para el teléfono celular o la computadora. Fue lo primero que salió. Y en el juego tenías que escaparte de una habitación resolviendo problemas y acertijos. Es un juego que realmente te desarrolla el pensamiento lateral. Es muy positivo y muy bueno para poder pensar "fuera de la caja". Y se hizo muy popular.

Entonces un japonés (Takao Kato) pensó: "Necesito una habitación libre". Y en una habitación que tenía en una oficina abandonada, armó un juego "real". Invitó a jugadores, les puso acertijos y les dijo: "ahora métanse a jugar. Si son tan buenos en el mundo virtual, vamos a ver qué tan buenos son dentro de un mundo real. En cuanto tiempo salen". Y los metió ahí. Y de un formato interno dentro de una empresa se fue transformando en un formato comercial. La primera sala se abrió en Budapest y de ahí se fue expandiendo muy rápido a toda Europa y a Estados Unidos.

Por ejemplo, a mí me sorprendió cuando nosotros estábamos haciendo todo para abrir en Lima, Perú. ¡Y resultó que en Lima este género ya estaba desde hace como cuatro años!

Pero no se conoce.

No es masivo, pero está porque cruzó de Japón directamente. Hay una gran colonia japonesa en Perú. Cuando nosotros estábamos ahí, caminábamos por la ciudad pensando que traíamos una novedad. Y nos decían "si, es una novedad, pero hace rato que ya esta acá". Pero lo tienen muy tranquilo.

Como muy "under" ¿no?

Si, exactamente.

¿Y vos cuando conociste este tipo de juegos?

El género en sí tiene 5 años. Yo lo conocí hace tres años, cuando viajé a Moscú. Volvimos a Argentina y lo empezamos como un hobby, a pulmón. Porque obviamente no teníamos ni dinero para invertir, ni tiempo para dedicarle. De hecho no compré la primera vez. En mi primer viaje, unos amigos me dijeron: "che mirá, abrió esto, está muy bueno, por qué no lo vas a probar".

Yo dije "no voy a ir a pagar para que me encierren en una habitación". No entendí bien qué era, me parecía raro. Y en el segundo viaje me llevaron de sorpresa. Y cuando yo probé personalmente jugarlo, me encontré con esa mezcla de sentimientos que tenia dentro, de adrenalina, desesperación, euforia. Yo soy un poco timbero y era ese sentimiento de azar. Y esa sensación de azar, de ganar, obviamente fue muy positiva. Es muy bueno que uno pueda vivir todas esos emociones, estar sin teléfono celular, como dentro de una pequeña película, una obra de teatro.

¿Tiene un componente de "acting", donde tenés que pensar como un personaje?

Exactamente.

¿Quién diseña estos juegos?

Los diseñamos nosotros. Tenemos un equipo de diseño acá de tres personas y además muchos free lance. Mucha gente de todas partes del mundo. Ingenieros que arman todo lo que es la parte mecánica, física mecánica y tenemos la parte de ingeniería electrónica, que son todos Arduinos (placas computadoras de hardware libre), mecanismos, sensores y todo eso.

¿Y qué tipo de conocimiento se necesita para diseñar juegos como estos?

Es muy variado. Tenemos desde ingenieros, gamers -obviamente mucha gente gamer-, geeks, nerds, fanáticos de juegos de mesa diseñando esto. Tenemos gente que simplemente le gusta y tiene una idea en la cabeza, fanáticos de películas o series o alguien que quiera jugarlo. Tenemos más de 30, 40 freelancers.

¿Cada juego tiene un guión, como una película?

Claro, nace como una película, basado en una idea. De hecho ahora estamos desarrollando justo los juegos para las próximas franquicias, que son Rosario, Ramos Mejía y Retiro. Supongamos que nos gusta una película, un libro o una historia que nos llame la atención.

Por ejemplo, el Poseidón, que se da vuelta todo!

Exactamente. En Montevideo tenemos "Titanic". Es un juego que se juega con un piso inclinado. Tenemos "7 pecados", que también nació de una idea. Es decir, hacer algo que tenga un sentido también. "7 pecados" es un juego donde vos, a lo largo de los primeros 35, 45 minutos estás cometiendo los 7 pecados capitales. Y una vez que pasas a la otra habitación, tenés que pagar por todos esos pecados capitales y de alguna forma limpiarte. Y recién una vez que te limpiaste, ahí podes salir. ¡Es como un purgatorio!

Se basan en historias que la gente ya tiene en la cabeza, está familiarizada y la quiere interpretar.

Exactamente. Uno de los juegos que está en Montevideo, "La maldición de los piratas" está basado en los "Cuentos de Andersen", en el "Holandés errante". De hecho es el mismo barco el que copiamos. Es muy parecido, es muy pintoresco, es muy de novela el juego. Juego, cine y personajes.

En Recoleta inauguramos "Experiencia Da Vinci". Hoy debe ser el mejor juego que tenemos a nivel despliegue, a nivel decoración, a nivel performance. ¡Salió muy bueno! ¿Sabes por qué? Porque todo el conocimiento general que vos tengas te ayuda dentro del juego para ganarle tiempo, para ganar minutos. Tenés varias formas de resolver algo, pero si sabés básicamente quien es Da Vinci, alguna que otra obra de Da Vinci. Saber de qué nacionalidad es, de qué ciudad es Da Vinci... o sea, cosas muy básicas de interés general. De ver la película "El Código Da Vinci", de leer el libro de Dan Brown, del "Inferno", de tener conocimiento general, te ayuda mucho dentro de la sala para ganar tiempo.

¿En cualquier momento Juegos Mentales se sube a "Internet de las cosas"?

Si, tenemos muchas cosas por hacer. El tema es que tenemos tanta creatividad, tantos planes a futuro. Pero en definitiva a nivel comercial hoy todavía no queremos salir con cosas súper tecnológicas o muy llamativas. Porque a nivel comercial todavía estamos explotando lo que tenemos, que es bueno, a la gente le gusta. A nivel sociocultural, tampoco queremos salir con mucha realidad virtual, que ya lo tenemos incorporado. Hicimos un juego con realidad virtual.

Pero no todo el mundo está familiarizado y eso te limita.

Exactamente, claro. Si nosotros nos dejamos volar podemos hacer, no sé... interactuar con hologramas, da para todo. La imaginación es el único límite que tenés acá y el presupuesto obviamente para armarlo. No nos olvidemos que todas las cosas tecnológicas en Argentina cuestan caro. Y la gente por lo general tiende a romper las cosas. A mí me encantaría tener en un juego una impresora 3D, pero son 40 mil pesos y mucho riesgo de que la rompan el mismo día. La gente tiene que entender que es un "escape room", que es un juego. Que no hace falta usar la fuerza bruta. Que con romper las cosas no vas a ganar.

Con "Da Vinci" hemos dado un paso adelante bastante importante. De hecho, la trama del juego es la historia de Da Vinci. Hay que encontrar el libro perdido de Da Vinci y vos jugás -de alguna forma- en lo que era la casa de Da Vinci. Y te relacionás, te vas hasta Florencia. Y dicen que muchos lo han intentado pero que no lo han logrado porque no tienen smartphone. Y aquí ingresan con un smartphone. Entonces ahí se ve qué es lo que uno puede hacer con un teléfono celular y que tan lejos te puede llevar. Ya estamos agregando cosas y arriesgándonos más. A nivel juegos mentales, pronto vamos a hacer juegos con actores. Una experiencia más llamativa. En los juegos hay ropa acorde y si los jugadores quieren, la pueden usar.

¿Cuál es el público que más viene a jugar?

50% gente entre 15 y 30 años, 30% parejas, amigos, familias y un 20% oficinistas, empresas.

¿Muchos grupos de oficina vienen a competir?

Si. Vienen a formar equipo.

Para eso es ideal, es un training intensivo.

Si! Imaginate, estás fuera de tu zona de confort, metido en un lugar. En definitiva ahí adentro no importa si vos sos el gerente, si yo soy un empleado, si yo soy administrativo, porque no hay jefe. Es al revés. Ahí capaz que el administrativo toma las riendas y el gerente queda atrás. Porque notablemente se nota un líder, porque estas fuera de tu zona de confort. Estás fuera de tu vida habitual, de tus situaciones habituales. Estás encerrado, estás en un cuarto; ya sea un museo, un hospital psiquiátrico. Son 4 o 5 personas y tienen un objetivo, tienen que salir en una hora. Perdés la noción del tiempo y ahí es donde se ve cómo es realmente es una persona.

¿Te han tocado casos de gente que se sienta mal y tenga que salir?

Una sola vez. Una señora embarazada se sintió un poco mareada. Salió y al rato entró de vuelta.

¿Desde adentro de la sala, los jugadores se pueden contactar?

Hay cámaras en todas las habitaciones, hay micrófonos, tenés comunicación con el "Gamemaster". El Gamemaster es el que sigue el juego, es el responsable de tu experiencia y está viendo lo que está pasando. Y eso obviamente a cualquier persona, ya sea que sufra de encierro o claustrofobia, le da una tranquilidad. Vos sabés que es un juego, que en cualquier momento la puerta se abre. Es también una muy buena terapia. Pensá que uno para combatir los miedos y superarlos, tiene que enfrentarlos, no queda otra. No existe otra posibilidad a nivel cognitivo, salvo enfrentar el miedo. Y eso es lo que nosotros básicamente damos. La posibilidad que enfrentes tu miedo al encierro, sabiendo que estás protegido. Tu subconsciente lo entiende.

Tenés red.

Exactamente. Tenés una red abajo. El subconsciente entiende, por lo cual te da fuerza para enfrentar ese miedo. Muchas veces me ha pasado que vienen chicos que sufren mucho, que no pueden entrar en un ascensor, ni en un coche. Hubo un caso donde los amigos le decían "dale Jose vení, sentate, entrá. Yo no voy". Entonces le digo "andá, yo te garantizo que voy a estar detrás de la puerta. Levantás la mano y yo te abro la puerta. Probá, enfrentalo". "No, no", me decía. "Haceme caso, van gratis". Y se metió. Desde el momento que entró hasta el momento que salió no se dio cuenta, se olvidó. Cuando salió me abrazó y me dijo: "loco, me hiciste vivir una experiencia que hace mucho tiempo creía imposible de vivir".

Ahí tenés el lado positivo. Le levantaste la autoestima al pibe con una experiencia a través de un juego.

Las terapias a través del juego son las que más resultado dan. Y nosotros jugamos mucho con la psicología, con el ser humano. Hay mucha gente que se hace un poco adicta a este tipo de juegos, a ese rato de adrenalina, de ponerte a prueba. En tu vida cotidiana ¿donde vos tenés otra posibilidad de demostrar, de auto superarte, de estar sin teléfono celular, sin ayuda, sin la tecnología; de volver a lo que era tu infancia? Por ejemplo cuando salías a la calle a jugar y un palo era un sable. Y vos ponías tu creatividad y te la tenias que arreglar solo. Hoy no existe para los grandes y para los chicos menos. Porque los chicos hoy no pueden estar en la calle jugando.

Si bien estos juegos usan la tecnología, la idea es volver al clásico juego en equipo para compartir una experiencia. Conectar a la gente con la gente, no con celulares.

Es la experiencia que queremos brindar. Mucha gente cuando salen de ahí adentro, cambian el humor. Hay parejas que por ahí vienen peleadas, se meten a jugar y salen bien, se abrazan, gritan, festejan. Porque incluso adentro hablan, no se mensajean (risas), tienen contacto físico.

Y logran un objetivo juntos.

Tienen que cooperar, porque si uno no coopera, perjudicás al otro. Es un juego en equipo.

¿Cada cuánto tiempo se renuevan los juegos y sus temáticas?

Abrimos nuevos y cada dos o tres años renovamos. Ahora estamos renovando algunos de los juegos que tenemos en San Telmo.

¿Todas las salas son propias?

Tenemos 6 juegos propios en San Telmo y 1 en Recoleta. En franquicia tenemos 2 juegos en Palermo y 3 juegos en Uruguay.

Un negocio que vende experiencias

¿Cómo funciona el sistema de franquicia? Por si alguien está interesado.

Tendría que comunicarse con nosotros y le enviamos un dossier comercial. Hoy estamos ofreciendo dos formatos. Uno que es "llave en mano", donde te damos un local con 3 juegos listo para abrir. La elección de la zona y el local se comparte con el franquiciado. Una vez con el local, hacemos la obra civil, el montaje, el testeo y antes de inaugurar te entregamos la llave.

¿Hay un buen negocio latente en la venta de experiencias en equipo? Porque la inversión en este caso se iría autoamortizando. En el sentido de que no hay que tener stock de mercadería por ejemplo, ya que en realidad es un servicio.

Es una inversión inicial. Tenés un gasto fijo y nada más. Es un muy buen servicio.

¿Se pueden saber los valores para este tipo de emprendimiento?

Sí. El modelo "llave en mano" cuesta 2 millones de pesos. El otro modelo que estamos comercializando es el de 3 juegos, con el montaje, testeo y todo lo demás, sin la obra civil, que cuesta $ 1.450.000. Este modelo va en caso que el franquiciado esté dispuesto a hacer la obra civil por su cuenta, ya sea porque le sale más barato o por cualquier otro motivo. El franquiciado hace la obra civil y nosotros hacemos los juegos.

¿Y los costos mensuales?

Se paga un royalty por el uso de marca, pero eso incluye el canon de publicidad.

¿Ustedes se ocupan de todo el marketing'

Nosotros nos ocupamos de todo. El dueño tiene que poner dos o tres personas a trabajar y nada más. El negocio se maneja desde un teléfono celular, es todo online. Se paga y se cobra todo online.


Danil Tchapovsky conduce la operación de "Juegos Mentales" en su oficina de San Telmo.

Un negocio distinto.

Gracias a Dios en esas situaciones donde la gente no sabe qué hacer, nosotros estamos muy bien. Estamos armando tres franquicias más. Tenemos prospectos ya vendidos y gente que está en lista de espera. Porque en definitiva estamos hablando de una inversión de un poco más de 100 mil dólares, adonde vas a recuperar tu dinero en 10 o 12 meses. Y te vas a meter en un negocio novedoso, nuevo, que está expandiéndose. No es un negocio tradicional como una panadería o una pizzería, que tenés competencia, que tenés riesgos o perecederos. Acá es todo súper tranquilo y transparente. Brindás experiencias y te cargás de buenas energías cuando trabajás ahí.

¿Y qué requisitos hay que tener para adquirir una franquicia de Juegos Mentales?

Lo primero que tenés que tener es ganas de mejorar tu calidad de vida. Siempre les digo a todos los franquiciados que tener un negocio de Juegos Mentales es mejorar tu calidad de vida.

¿Cómo la mejorás?

Básicamente por la tranquilidad del negocio. Por la estabilidad que tiene. Todos los riesgos que hay en el negocio los reducimos a casi cero. El dinero se maneja online, es un negocio súper transparente. Es un negocio que tributa, que te permite tener todo en "blanco". No tenés proveedores, no tenés cheques, no tenés que hacer ninguna "bicicleta financiera", no tenés que armar nada.

¡Me lo estás vendiendo!

Es un negocio donde todos los días sabés como es. Abrís tu celular o tu computadora y te fijás cómo están las reservas, cuanta plata hay, cuanta plata no hay, cómo están los chicos, los comentarios de cómo pasó el día. Vas al local, la gente llega con mucha expectativa y sale muy contenta porque ganó. Es buena energía estar ahí. Porque la gente viene a pasarla bien. Es como trabajar con turistas ¿me entendés?

¿Los franquiciados te proponen nuevas ideas?

Siempre. Es que no son franquiciados, son socios. Y más que socios son como una familia. Uno los quiere y los cuida mucho. Porque pasamos mucho tiempo juntos desde que arrancamos el negocio. Con todos los franquiciados salimos a comer. Nos reunimos, tiramos ideas, cambiamos las cosas que ellos quieren cambiar, porque estamos constantemente aprendiendo en el camino. Porque es un negocio que es tan nuevo... es un "bebé", está creciendo y nosotros en el camino estamos aprendiendo y los franquiciados son un gran apoyo. Están contentos porque forman parte de un negocio que está bueno. Por lo general nuestros franquiciados siempre vienen de trabajar en una estructura jerárquica, de algún puesto gerencial por ejemplo. Nosotros no trabajamos con inversionistas, trabajamos con gente que tiene un dinero ahorrado, que tiene miedo de perderlo, de mal invertirlo o que no le alcanza para una gran inversión. Entonces también es mucho el riesgo que tomamos nosotros al tomar ese dinero, porque sabés que son los ahorros de una vida de esa persona. Son 100 mil dólares que no te alcanzan ni para un departamento, ni para esto ni para lo otro y te los terminás "comiendo", porque te hacés un viajecito, te comprás un iPhone, te la terminás gastando esa plata.

Es una "frazada corta".

Exactamente. La responsabilidad nuestra también cuando te dicen "trabajé toda mi vida y ahorré estos 100 mil dólares, te estoy dando toda mi plata para que me hagas un negocio"... Imaginate el nivel de compromiso que tenemos nosotros con esa gente.

¿Estarían creando un equipo entre ustedes y los franquiciados? ¿Una especie de fondo de inversión?

Exactamente, también es un fondo de inversión. Obviamente que nosotros, a partir de ahora, todos los negocios que vayan a surgir siempre los vamos a hacer con nuestros franquiciados. Porque ya nosotros confiamos en ellos y ellos confían en la marca. Ya pasamos esa barrera, lo que nos permite tener esa apertura con la gente. Todo se habla desde el primer día. Nosotros nunca les mentimos, siempre les decimos cómo es, nunca les decimos que va a ser fácil. Todo negocio es difícil y hay que poner el alma. Pero lo bueno es que los franquiciados tienen un respaldo, un equipo detrás que les da tranquilidad. Siempre es bueno tener cubierta la espalda. En eso congeniamos muy bien. Muchas cosas que estamos cambiando día a día, son ideas que vienen de los franquiciados. Incluso muchos ya están pensando en una nueva franquicia, ya se sienten seguros, están tranquilos porque saben manejarlo.

Bueno, recuperar una inversión en dólares en un año, es más que interesante como negocio. Una vez amortizada, te permite abrir otro local.

Esa es la idea. Si hacés un plan a 5 años y reinvertís, luego de ese período tomás ganancias pero ya construiste un buen negocio. Nosotros vendemos la experiencia en equipo y sabemos trabajar en equipo. Tenemos muy buen equipo. Desde el que está en recepción, Pablo, hasta los diseñadores y responsables de mantenimiento. Toda la estructura trabaja por vocación. En Juegos Mentales no se trabaja por plata, no es un negocio basado en la plata. Acá la gente ama lo que hace y ahí está el éxito. Ninguno de los que estamos acá trabajamos por dinero. El dinero es un medio para poder crecer y poder cumplir con nuestros sueños y nuestras expectativas.

No tenés la presión de correr detrás del dinero.

Exactamente. Entonces como nosotros los que estamos más arriba lo pensamos así, transmitimos todo eso a esta gran familia que es Juegos Mentales. No somos una estructura jerárquica, somos bien horizontales, somos un equipo. Nos manejamos básicamente en el respeto. Primero el respeto y después la sinceridad. Todo se habla, siempre.

El equipo está desplegado en varios países, ¿no?

Está desplegado por todo el mundo. Recién acabo de hablar con la gente de San Petersburgo, que se encarga de parte del diseño y desarrollo en 3D. Nuestra idea de acá a un futuro cercano es cambiar la cultura de trabajo. Porque el trabajo no tiene que ser una carga, algo que te haga infeliz. Porque baja tu calidad de vida y tus resultados son nulos. Y en definitiva el medio que vos obtenés, que es el dinero, tampoco te alcanza nunca. Porque nunca vas a ganar lo suficiente porque estás haciendo lo que no te gusta. Entonces lo que queremos es cambiar esa cultura y crear una estructura mucho más horizontal. Nosotros tenemos muchas reuniones con grandes empresas, las más grandes del mundo, por el tema del "team building" y algunos proyectos que estamos haciendo juntos. Y muchos de ellos cuando hablamos nos dicen: "me gusta eso, vanos a implementarlo". Y lo están implementando, están uniendo las áreas. Están poniendo al jefe de finanzas junto al diseñador web por ejemplo.

Dan vuelta las cosas para ver qué surge.

Si. Están haciendo todo mucha más lineal, donde tenés una línea directa. No es un camino jerárquico hacia arriba que nunca llegás. Es más directo, porque todo lo hacemos entre todos. No tenemos horarios. Se trabaja según como venga la mano. Nos tenemos que quedar y nos quedamos hasta las 2 de la mañana u otro día nos vamos a las 2 de la tarde. No tenemos un sector de Recursos Humanos.

¿Trabajan por objetivos?

Trabajamos porque nos "pinta" trabajar. Y si no nos pinta trabajar no trabajamos (risas). Trabajamos por placer. Lo mismo los chicos, se acomodan como quieren, hacen lo que quieren. Lo importante es que la gente venga, pase un buen momento y si quieren nos deje un buen comentario en Facebook, que la pasó bien. A veces nos reunimos en mi casa, todo el equipo, y hago asado y me dicen: "vos ruso, haciendo un asado argentino!" (risas).

Eso es Vida Positiva justamente...

La vida es una sola, no da para desperdiciarla en problemas. Hay muchas más cosas positivas alrededor de uno de las que uno realmente puede ver. Uno a veces no ve las cosas positivas, porque generalmente tendemos a ver lo negativo, pero eso pesa más. "Uh, me pasó esto. Uh, hay un corte..." está bien, sí hay un corte, pero "estás dentro de un coche, estás llegando". Si ves el lado positivo, tu eficiencia mejora muchísimo. Hay que trabajar por placer y ser positivo. También para poder valorar esos momentos positivos a veces uno tiene que vivir algo muy negativo en el fondo, porque si no lo viviste es como que no tenés un parámetro para comparar y te cuesta ver. Es como que tenés la vista nublada. El poder vivir una experiencia traumática, fuerte, te hace cambiar automáticamente. Aprendés por contraste.

¿Y vos viviste alguna experiencia de ese tipo?

Yo he vivido cosas fuertes. Sé valorar las cosas. Acá en este país, con 15 años tuve que trabajar de lavacopas y también me costó mucho aprender a hablar. He pasado hambre, he pasado muchas cosas, pero siempre mirando el lado positivo. Hubo veces que pensaba que no me salía nada bien, hasta que empecé a ver la vida de otra forma.

¿Querés ser esto? Bueno, hacelo! En Argentina es muy típico hablar, hablar y no hacer un carajo. Hablo y hablo y hago planes, pero en definitiva no hago nada. Hablar es bueno en una comunicación, pero hablar, prometer, pensar y después no hacer nada, no sirve. Es preferible que no me digas nada pero que lo hagas. Un hecho me demuestra mucho más. Mostralo, hacelo, va a ser mejor para vos, para mí y para la empresa.

Responsabilidad Social que no es un juego

Trabajamos con Un techo para mi país, trabajamos con chicos emprendedores creativos. También con la ONG de la villa 31, con la ONG que maneja los colegios públicos de la zona sur, con Madero Solidario. Básicamente hacemos charlas de motivación y les damos turnos gratis para que vengan a probar esta experiencia. Muchos de esos chicos no tienen la posibilidad de pagar un turno, entonces vienen todos.

¿Y sabés que eso es positivo? Cuando fue el primer evento que hicimos con los chicos, yo pensaba "uh, ahora nos van a romper todo", teníamos miedo... ¿Y sabés que fueron lejos... los más educados que tuvimos? Eran caballeros, se portaban bien, trataban bien, dejaban todo ordenado, súper amables y respetuosos. Después de esa experiencia, siempre los invitamos y nos encanta que vengan. Aparte la alegría que tenían era impagable, estaban fascinados.

La verdad es que trabajamos con muchas organizaciones sociales, pero no buscamos el mérito. Yo creo que cualquiera puede dar algo a los demás, aunque sea un poco de tiempo. No lo escondemos pero no lo promocionamos, lo hacemos porque lo sentimos y estamos orgullosos internamente.

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