Clásicos con cartel de “prohibido aburrirse”

Orlando es mucho más que los parques clásicos. En esta nota, seis ideas para pasarla genial sin ratón ni niño mago.

1) ¡Yes, I Fly!

No cualquiera se anima a tirarse desde un avión. Pero hay una forma de sentir algo parecido a esa adrenalina de manera más segura: el paracaidismo indoor. En la charla previa se aprende que el traje enterizo que se usa es “la ropa más cómoda del mundo” (es verdad); que hay que comunicarse por señas porque el ventilador gigante que permite la flotación hace mucho ruido y que el instructor nunca nos dejará solos. Para conservar la horizontalidad, se debe resistir la fuerza del aire (no pueden practicar esta actividad las personas con lesiones graves en los hombros; en el caso de quienes superan los 120 kilos el ingreso queda a consideración del guía). Es imprescindible recogerse el cabello (de lo contrario al salir… ¡habrá que cortarlo de tanto que se enreda!) y usar casco y antiparras. También es obligatorio vaciar los bolsillos y sacarse anillos, collares y reloj.

Se hacen dos “vuelos” de un minuto cada uno (en el paracidismo “real”, la caída libre dura menos) dentro de un tubo de casi 4 metros de diámetro por 16 de alto, en cuyos extremos unos ventiladores tiran aire a 240 kilómetros por hora. Los cachetes se mueven como los de personaje de dibujito animado. La sensación es maravillosa.

El instructor sujeta al intrépido mediante unas agarraderas de los trajes, y lo invita a ir arriba de todo. Si se anima, le dan más potencia a los ventiladores, ambos salen eyectados, y bajan girando a toda velocidad. ¡Y arriba otra vez!

El diploma, las fotos y el video prueban que sorteó con éxito la aventura.

2) A capa y espada: Medieval Times

Si es fanático de Game of Thrones, o de Titanes en el ring, este es su lugar. Cruza de recreación histórica de los combates medievales y la gastronomía rústica, en un castillo con pista de arena los guerreros de seis “casas reales” se miden en una justa que incluye destrezas ecuestres, peleas con espadas, hachas y otras armas igualmente impresionantes, y combates cuerpo a cuerpo. Compiten por la atención de una princesa, cuyo padre, de corona y barba blanca, preside el certamen. El show es matizado con cetrería, revoleo de flores a las damas de las gradas, exhibición de caballos amaestrados y una cena con sopa, pollo, costillitas, papas y un pastelito de manzana. Todo se come con las manos, por lo que hay toallitas descartables para limpiarse, y los mozos se presentan con un speech bastante particular: “Mi nombre es Brian y seré su esclavo por las próximas dos horas”. Los niños, y los no tanto, gritan y aplauden chochos en las tribunas. A la salida, los combatientes esperan a los espectadores y se prestan a los flashazos. Son caballeros muy gauchos. Más información

3) Kennedy Space Center: astronautas por un día

De chico quién no quiso ser astronauta… Bueno, hubo algunos que no se quedaron en el deseo y ahora se puede espiar un poquito de sus vidas. En el Kennedy Space Center ofrecen desde un almuerzo con uno de estos aventureros ya retirado (previa reserva) hasta un pedacito de superficie lunar, el transbordador Atlantis, todos los detalles de las misiones Apollo, los desafíos que plantea la exploración de Marte y un despegue en un simulador.

Si toma el bus que lo lleva a un tour por el predio, verá también las plataformas de lanzamiento de cohetes y pantanos con lagartos. En el gift shop, souvenirs de todo tipo para fans del espacio: cascos de peluche, botellas con forma de nave espacial, piyamas con forma de traje de astronauta y delantales de cocina con el logo de la NASA.

4) A kind of (Orlando) magic

Ver un partido de la NBA por la tele es entretenido. Verlo en vivo es increíble: show en estado puro. No hay un segundo de bache. Cuando el juego se detiene, pasa de todo: desde T shirts launchings (lanzamiento de remeras a las tribunas, con hondas gigantescas y con una especie de pistola), revoleo a las manos ansiosas que se agitan en las gradas de palitos plásticos que se inflan y se entrechocan para hacer ruido, performance de un par de acróbatas, sorteos, un dirigible que recorre el estadio flotando sobre la cabeza de los espectadores, videoclips en los que se satiriza a los hinchas rivales, porristas, coreografías armadas por veteranos fans del equipo, pedidos de mano… Por eso incluso los que detestan el deporte tienen mil motivos para divertirse en el estadio.

5) Diversión total en Wet'n wild

Nada de hacerle creer al turista que está en una playa de Hawaii. En este parque todo es plástico, cemento y alegría. Pura. Sin escenografía.

En Wet´N Wild, la atracción más reciente es Aqua Drag Racer, que abrió el año pasado. Es un megatobogán de cuatro bajadas (las más altas y más rápidas de Florida) por las que el visitante se desliza cabeza abajo –y boca abajo- sobre una alfombra de goma eva ultra resistente. La sinuosa caída arranca a 20 metros de altura y termina suavemente en una pileta. ¡Gran oportunidad de “competir” en familia, para ver quién llega antes! Más información.

6) La Nouba, la imaginación al poder

La Nouba es el show del Cirque Du Soleil, compañía itinerante que ofrece espectáculos en todo el mundo pero reserva éste sólo para Orlando. Se mantiene en cartel desde 1998 y fue visto por casi 10 millones de espectadores en más de 7.000 representaciones.

En un solo acto, que tal vez es el más impactante, la compañía lleva ya concretados 3 millones de saltos: es el llamado PowerTrack, donde los artistas combinan destrezas perfectamente sincronizadas en un edificio con falsas ventanas y gigantescas cintas elásticas.

El show dura una hora y media, tiene música en vivo y trapecistas, bailarines, equilibristas, clowns, gimnastas y acróbatas que derraman agilidad, fuerza, precisión y magia sobre un público que viene con la vara alta porque tal vez cree haberlo visto todo ya en los parques. Pero no.

Vía: Lugares de viaje

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Por Cristina Mahne / www.lugaresdeviaje.com