Por Silvia Pisani | LA NACION
Jueves 10 de noviembre de 2011 | Publicado en edición impresa
WASHINGTON.- El gobierno de Barack Obama volvió a reclamar ayer específicamente que la Argentina 'resuelva sus causas pendientes' en el tribunal arbitral del Banco Mundial y que 'dé todos los pasos necesarios para normalizar definitivamente la relación con sus acreedores'.La definición corrió por cuenta del vocero del Departamento de Estado, Mark Tonner, ante una consulta de LA NACION sobre la decisión de Washington de ratificar su presión contra la Argentina, hecha pública cuatro días después del encuentro bilateral entre los presidentes Obama y Cristina Kirchner.
'Lo que yo diría es que el gobierno de los Estados Unidos alienta a la Argentina a resolver todas sus causas pendientes en el tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi), así como a que complete todos los pasos necesarios para normalizar definitivamente la relación con los acreedores', dijo el vocero de la cartera que lidera Hillary Clinton.'Diría, también, que el presidente Obama y la presidenta Kirchner tuvieron una muy buena, muy productiva y muy cálida reunión en Cannes', y agregó que esperan 'avanzar en la profundización' de la relación bilateral entre ambos países.
Tal como anticipó LA NACION ayer, cuatro días después de ese encuentro, los Estados Unidos volvieron a oponerse a la aprobación de dos créditos que nuestro país había gestionado ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Fue la tercera vez en los últimos 45 días, pero, sugestivamente, fue la primera oportunidad en que eso ocurrió tras el encuentro de ambos mandatarios. Entre los fallos adversos hacia nuestro país del tribunal arbitral del Ciadi figuran dos por un total de US$ 250 millones en beneficio de dos empresas norteamericanas: Azurix y Blueridge.
El país también tiene pendiente su negociación con el Club de París, por una deuda cercana a los US$ 8000 millones, así como otro tanto en bonos de deuda en default en poder de inversores norteamericanos.Otro reclamo es que el país cumpla con su obligación como socio del Fondo Monetario Internacional (FMI) y permita la comprobación de las estadísticas oficiales, entre ellas, la de inflación, algo a lo que la Argentina se niega desde 2007.
La decisión de votar en contra de los créditos que el país pide ante el BID y ante el Banco Mundial (BM) había sido anticipada en septiembre por la subsecretaria para Mercados Internacionales y Desarrollo del Tesoro de Estados Unidos, Marisa Lago. 'Es nuestra forma de hacer llegar un mensaje' a la Argentina, explicó la funcionaria.La ratificación de ese curso de acción dejó en evidencia la decisión de Washington de seguir adelante con ese esquema, más allá de las amabilidades que se prodigaron ambos mandatarios y que, según dijo la Presidenta, a ella le causó 'un poco de orgullito'.
La explicación del Departamento de Estado se produjo poco antes de que trascendiera el sorpresivo apartamiento de Alfredo Chiaradia como embajador argentino en Estados Unidos. El diplomático saliente fue un reconocido defensor de la posición argentina en el Ciadi.En reiteradas ocasiones y ante distintas instancias del gobierno norteamericano, Chiaradia aseguró que nuestro país no había incumplido instancia alguna y que el reclamo de las empresas norteamericanas era 'improcedente'..
Foto collage: VP.Com (no vinculante al medio grafico)
® LA NACION