por Paul Ferrini
Encuentra el profundo océano de compasión que se halla en tu interior.Encuentra el corazón y lleva hasta él la conciencia de tu mente.
En todos los juicios que yo hago sobre ti hay un juicio sobre mi mismo. Y ambos son igualmente ciertos o falsos. No es necesario que diga tú tienes razon y que yo estoy equivocado. No necesito reemplazar mi verdad por la tuya o vivir mi vida según tus premisas.
Un mundo que pretende conseguir un acuerdo encontrará conflicto y sectarismo. Un mundo que proporciona un espacio seguro a la diversidad, encontrará la unidad esencial para convertirse en entero.
Es posible sentirse feliz con alguien. Es posible sentirse triste con alguien. Es posible compartir la tristeza y la felicidad. Pero ni la felicidad ni la tristeza propias son responsabilidad de ese alguien. Somos los únicos responsables de todos nuestros pensamientos y sentimientos.
Si te resulta difícil ser amable contigo mismo, aceptar compasivamente tus errores, avanzar a través de tus miedos..., ¿cómo ayudarás a otro? El amor se construye sobre la base de la aceptación y la confianza, no sobre la del juicio y la interpretación.Es imposible saber por anticipado lo que te sucederá en la vida; es imposible planificarla. El momento es siempre una sorpresa.
Todos necesitamos energía para vivir, energía que obtenemos de la transformación y del crecimiento de la conciencia. Cuando hay una expansión de la conciencia, los moldes se rompen y hay que buscar otros nuevos.
La única pregunta que hay que hacerse en el viaje interior es: «¿Estoy en paz?». Si no lo estás, quizás se deba a que te has identificado con algo externo a ti, a haber acondicionado tu felicidad a otra cosa.
El amor se entrega sin esperar a ser retribuido, debemos ser canales dispuestos a ser llenados y a llenar a aquellos que están vacíos.
Fotos: Marc van der Aa
Gentileza, Pedro Pisani