La noticia comenzó a expandirse a través de un e-mail, que luego se convirtió en una cadena. La palabra spam es la primera que se nos viene a la mente cuando a nuestras casillas llegan este tipo de informaciones. Pero, no fue el caso. La historia de Sandro es tan dura como real.
María Elena fue la encargada de hacerse cargo hace dos meses atrás. No miró al costado, miró de frente a este hombre de origen croata que en situación de calle, con su silla de ruedas enfrenta una enfermedad llamada Mielitis, que se caracteriza por afectar la medula de manera tal que produce la parálisis de los músculos.
El testimonio de María Elena da cuenta de la vulnerabilidad absoluta que Sandro atraviesa. 'Estaba sin movilidad en las piernas y con mucho dolor -explica -porque tiene calambres que duran horas, y además, dormía en el piso agravando el cuadro de su enfermedad. Los vecinos intentaban ayudarlo llevándole comida, pero al estar sin poder bañarse o sin poder hacer sus necesidades en un baño, ya que no puede moverse, sólo recibía comida y salían corriendo ante el fuerte olor que padece'.
María Elena no sólo ayudo en lo inmediato a Sandro, decidió darle lo posible y lo imposible para que pueda tener una vida digna y tener un tratamiento acorde a su enfermedad. El peregrinar para que este hombre de 50 años, enfermo y en situación de calle pudiera tener un techo o atención médica recién comenzaba. Ella junto a su primo intentaron internarlo en el Hospital Argerich, pero su hogar fue un pasillo. 'En el Argerich estuvo peor que en la calle. Lo dejaron en un pasillo, no lo cambiaron, no le dieron calmantes. Quedó postrado en una camilla, no tenía ni la mínima posibilidad de movilidad y así comenzó a sufrir más calambres que cuando vivía en la calle', explica.
Además, de todos los padecimientos que atraviesa una de las mayores dificultades que enfrenta es su nacionalidad. De origen croata, Sandro es indocumentado y al no haber realizado la radicación en la Argentina, los hospitales públicos como el Argerich y también el Pena no le brindaron medicación ni atención médica.
A pesar de todo, María Elena no se dio por vencida. Pidió una asistente social al Centro de Gestión y Participación de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pero nunca concurrió. La ayuda que podía provenir desde el Estado ya se había agotado. Entonces, fue ella quien tuvo que darla a través del pago de un geriátrico en el cual no recibió el tratamiento que corresponde para su enfermedad pero dejo de vivir en la calle. Es decir, después de mucho tiempo Sandro pudo bañarse, comer y dormir, tener el derecho a las necesidades básicas de un ser humano.
Allí vivió Sandro durante dos meses, a través del sacrificio de María Elena quien cuando ya no tuvo más recursos decidió escribir el mail que conmovió por su compromiso y dedicación a un hombre que sufría el abandono en todos los sentidos posibles.
En la actualidad, Sandro se encuentra internado en la Sala de Hombres, en el Primer Piso, del Hospital Rivadavia. Pero, la historia no ha terminado con el final feliz que merece. Todavía necesita la ayuda de todos ¿Qué se necesita específicamente?:
• Un lugar para vivir donde haya asistencia para gente sin movilidad.
• Donaciones de medicamentos: LIORESAL cp x 50; NEURANTIN 600 cp x 30 y
Holomagnesio cp x 50
• Contactos en el Club de Benefactores del Fleni, para intentar lograr una internación pagada por los benefactores.
Esta es la historia de una mujer que no pudo ser indiferente al dolor de un hombre que necesitaba todo. Ella ahora necesita un poco de ayuda de la comunidad para poder darle tratamiento y una vida digna a Sandro.
Las vías de comunicación con María Elena son: 011 4833-6244 o ayudaparasandro@gmail.com.ar.
Eugenia Plano - www.vidapositiva.com