Sobre la Renovación Carismática Católica :::: www.vidapositiva.com

Actualidad

Sobre la Renovación Carismática Católica


alabanza
21/01/2008
   Gentileza, Omar Romano

La Renovación Carismática Católica es una corriente en la Iglesia Católica que busca renovar la espiritualidad católica a través de la oración comunitaria y multitudinaria (especialmente de alabanza) a Dios, la búsqueda de la experiencia de conversión radical a Cristo como señor y salvador, una activa comprensión de los sacramentos entendidos como gracias por las cuales el Espiritu Santo nos hace partícipes de la riqueza de la iglesia, los carismas y dones del Espíritu Santo y el testimonio de vida. La corriente carismática también busca animar la liturgia a través de la alabanza y la adoración, que es acompañada con elementos musicales y signos que expresan la acción del Espiritu así como el fuerte acento en una misión de evangelización hacia los propios fieles de la iglesia.

Aunque inspirado en la forma de oración del pentecostalismo, el movimiento carismático católico no busca romper con la tradición, dogmas y estructuras organizativas del catolicismo sino que, al contrario, intenta contribuir a revitalizarlos. Por ello, si el carismatismo es dinámico e innovador en su concepción de la práctica religiosa, es por otra parte conservador en el plano dogmático.

Como católicos, su oración en el Espíritu Santo se une al Magníficat, oración de gracia y alabanza elevada por María, Santísima Madre de Dios.

Tuvo sus orígenes en 1967, cuando un grupo liderado por William Storey y Ralph Keyfer, dos profesores laicos de la universidad de Dusquesne, en Estados Unidos, decidieron orar juntos e imponerse las manos unos a otros, para pedir la efusión del Espíritu Santo. Ellos habrían recibido el llamado "don de lenguas" y otro tipo de carismas, como el de sanación, que son típicos de toda corriente pentecostalista o carismática de parte de cristianos de otras denominaciones pentecostales. En poco tiempo el "fuego" se propagó a otras universidades, como Notre Dame, en Indiana y East Lausing, en Michigan.

Del 8 al 9 de abril de 1967 noventa personas, entre ellas algunos sacerdotes, se congregaron en la Universidad de Notre Dame en un retiro, para reflexionar sobre los acontecimientos producidos en sus vidas, así como contextualizar la experiencia carismática dentro del libro de los Hechos de los Apóstoles, así como una nueva comprensión de la acción del espíritu en la iglesia, produciéndose entre ellos una fuerte experiencia con el Espiritu Santo.

A los pocos años de su nacimiento, la "renovación" transpasó las fronteras de los Estados Unidos. A comienzos de los años 70, el movimiento carismático arribó a América Latina, cuando algunos predicadores protestantes bautistas y católicos fueron invitados por el sacerdote colombiano Rafael García Herreros, eudista, quien dirigía una fundación social y eclesial llamada "Minuto de Dios" para ayudar a familias obreras.

Varios sacerdotes y laicos de dicha comunidad religiosa se adhirieron a esta corriente y desde entonces, el Minuto de Dios se ha convertido en un importante (mas no único) centro de difusión del movimiento carismático en el ámbito regional, utilizando los medios de comunicación como la prensa, la radio y la televisión, organizando seminarios de iniciación (llamados "Seminarios de Vida en el Espíritu"), asambleas, congresos, misas, retiros y otro tipo de actividades.

El movimiento carismático tuvo un gran impulso en la década de 1970 y un crecimiento más lento, pero sostenido, a partir de los años 80.

En América Latina la Renovación Carismática ha tenido gran acogida, debido en parte a las particulares características festivas y espontáneas de su población, que además es proclive a aceptar la presencia sobrenatural como parte de la vida cotidiana.

En los distintos países latinoamericanos y en España la Renovación Carismática ha sido liderada por distintos grupos y entidades eclesiales, aunque se ha respetado el carácter libre del movimiento y nadie ha pretendido institucionalizarlo, como ha sucedido con otras formas y movimientos espirituales. Esto le ha permitido "impregnar" con relativa facilidad organizaciones de la Iglesia, tanto de tipo laical como clerical o de vida consagrada.

Es un movimiento de la Iglesia Católica, e incorporado a su estructura. La renovación carismática suele tener como vehículo difusor los "grupos de oración", donde las personas se reúnen periódicamente para orar al Espíritu Santo, leer las Escrituras, ser catequizadas y compartir su testimonio de conversión. Se organizan congresos carismáticos de alabanza para grupos en particular, como, por ejemplo, de adolescentes y jovenes, de la vida consagrada, de matrimonios, de solteros, etc. o generales.

La renovación carismática, al no tener estatutos, no tiene superiores, sino solamente dirigentes, llamados también servidores, sin autoridad jurídica, pero siempre sujetos a la autoridad eclesiástica.

Cada grupo elige algunos servidores que tienen como funciones principales: reunirse para discernir en la oración lo que conviene al grupo; proponer y, si es necesario, coordinar los servicios apropiados, como la acogida, orden, música (cantos para la oración), biblioteca, etc; proponer y organizar; estar en contacto con los representantes de la Iglesia; conectar con la coordinadora de la zona y en general estar siempre al servicio de los demás integrantes de su grupo o comunidad de oración.

También hay "coordinadores" zonales, regionales, diocesanos, estatales, o departamentales, según el caso, encaminados especialmente a la organización de eventos, cursos, asambleas, etc. El único superior religioso de la Renovación Carismática es la jerarquía de la Iglesia.

Aunque es en Estados Unidos, el Caribe y África donde se encuentra la mayor cantidad de "carismáticos", como se suele llamar a quienes participan en esta corriente, también se los encuentra en las comunidades católicas de Europa, donde han llegado a inspirar la creación de institutos o comunidades religiosas de vida consagrada, entre las cuales se encuentran la de "Las Bienaventuranzas" o "Beatitudes", la comunidad del Emmanuel o la comunidad Siervos de Cristo Vivo.

La Renovación Carismática ha sido mirada con ojos positivos por el Vaticano, quien desde finales de los años 70 ha propiciado la realización de congresos mundiales o internacionales de "servidores", con el fin articular la corriente a la institución eclesiástica y evitar que se convierta en motivo de disidencia o ruptura, dadas las innevitables controversias que el movimiento carismático ha producido.

Se suelen reconocer como grandes predicadores de la Renovación Carismática en los últimos años a sacerdotes como Emiliano Tardif (canadiense), Marcelo Rossi (brasileño), Jaime Burke O.P. (norteamericano), Darío Betancourt (colombiano) , Manuel Rodríguez (español) y laicos como Martín Valverde (costarricense) y Salvador Gómez (salvadoreño) entre otros.



Comentar