Cuando lo positivo es Tomar Conciencia
Si nada dijiste, cómplice fuiste
“La violencia física o verbal que hicieron marca en los primeros años de vida en un niño en plena estructuración psíquica incrementando el estado de desamparo, impide el procesamiento y metabolización de lo sufrido“, explica la Lic. Justo


[ 11/8/2012 ]

11 de agosto 2012.

La Organización Mundial de la Salud define a la violencia como el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. Es decir, en la violencia hay una víctima y un victimario. Hay un sometido y un cometedor. Hay quien ejerce el poder y hay quien es el destinatario de la intimidación física o verbal. La violencia puede ejercerse contra un pueblo, una acción, una sociedad o un individuo, pero hay un tipo de agresión que en los últimos tiempos en la Argentina ha crecido de forma imparable, y se trata de la violencia familiar.

Según informó la Oficina de Violencia Doméstica de la Superama Corte de Justicia de la Nación, en el último mes de mayo hubo un notable crecimiento de las denuncias y el 65% de ellas corresponden a mujeres víctimas de la violencia doméstica. Además, se registró un 15% de agresiones contra niñas y un 13% contra niños y el 83% de los casos señalan al hombre como el principal agresor. Las estadísticas se pueden convertir en números sin cara, si no se profundizan las causas y consecuencias de la problemática ¿Cuál es la raíz de la violencia? ¿Por qué estamos frente a una sociedad que se torna cada vez más agresiva en todos los ámbitos? ¿Cuáles son los efectos a largo plazo que produce el ejercicio del daño sobre una familia, una mujer, un hombre o un niño?

La Lic. Silvia Justo, psicóloga y Directora de de CE.SA.MEN.DE (Primer Centro de Especialistas en Salud Mental de Villa Devoto), en declaraciones a VidaPositiva.Com, define a un hecho violento como una situación de poder donde, alguien abusa de ese poder y autoridad y hay otro que lo padece. Es decir, se utiliza la fuerza y la intimidación sobre alguien que es sometido por diferentes prácticas violentas: maltrato físico, amenazas, abuso sexual, abuso moral y maltrato emocional. En el contexto de la violencia familiar uno de los datos más alarmantes es el aumento de casos que abusan física y psicológicamente sobre sus hijos y las consecuencias del maltrato son muy graves en la infancia. “La violencia física o verbal que hicieron marca en los primeros años de vida en un niño en plena estructuración psíquica incrementando el estado de desamparo, impide el procesamiento y metabolización de lo sufrido“, explica la Lic. Justo y agrega que el peligro de repetir la historia se encuentra latente, en el caso de no existir un miembro de la familia o el entorno que ayude al niño a salir del círculo de la violencia del cual es víctima.

“Lo que no puede ser ligado pasará en forma violenta a su vez a los hijos como repetición ante la imposibilidad de tramitación, existiendo de esta forma, en muchas ocasiones, una transmisión de violencia a través de generaciones: existió un abuelo violento, un padre violento y un niño que en la vida adulta es muy probable que sea violento. Se repite entonces la vivencia en su forma activa o pasiva, el sujeto se identifica con el agresor o busca que alguien se haga cargo de la repetición buscando de esta forma otro agresor“, explica.

  Uno de las características de la violencia familiar es su carácter endogámico. Los vínculos entre los miembros se encuentran atravesados por la adherencia y la desconexión emocional. Cada miembro de la familia está aislado y padece su dolor en soledad, pero a su vez no pueden separarse uno de los otros. Por desconocimiento, patologías psicológicas o por el miedo, muchas familias permanecen en un estado de violencia en dónde sólo el acto suprime la palabra. Perder el temor a través de la ayuda terapéutica quizá sea la mejor forma de salvar la vida física y psíquica para mujeres, hombres y sobre todo, niños que no tienen la posibilidad de realizar denuncias o irse de sus casas. Existen organizaciones y entidades públicas que asisten a la víctima de violencia familiar de manera absolutamente gratuita:

o Centro de Asistencia a la Victima:

4801-4444. Las Heras 1855 1º Piso

o Centro de Salud CESAC Nº 22:

Equipo de Adicción, Violencia Familiar y Sexual. 4855-6268. Guzmán 90

o Consejo del Menor de la Provincia:

Cuida Niños: Servicio telefónico 24 hs. Atención Violencia Familiar. 0800-666-6466

  o Dirección General de la Mujer - Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:

TE AYUDO - Servicio telefónico para Niños y Adolescentes Maltratados 4393-6464

o Equipo de Prevención y Asistencia a Mujeres Golpeadas:

Escuela de Salud Pública. 4854-9096 M.T. de Alvear 2302, piso 3º '34'

  o Hospital Público Álvarez:

Servicio de Atención y Prevención de Violencia. 4611-4576.Aranguren 2701

o Red contra la Violencia Domestica - Ciudad de Buenos Aires - Fundación Alicia Moreau de Justo:

Programa de Acción coordinada para la asistencia de mujeres que padecen violencia. Asesoramiento, capacitación y asistencia interdisciplinaria. 4924-2660 Pasaje Del Progreso 948 bis famoreau@cvtci.com.ar

Eugenia Plano – www.vidapositiva.com




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