Maldiciendo su mísero destino. cayó al suelo, y levantarse no podía llamando con colérica porfía una, dos, tres veces a la muerte.
Entre sus lamentos decia:
Ojalá que la muerte se acuerde de mi, me tenga compasión y me ayude a bien descansar, estoy cansado de esta vida, de tanto sufrimiento siempre he trabajado muy duro, mis cargas siempre tan pesadas
y pocas veces con buena recompensa, estoy cansado Dios mío cansado de esta vida, y si la muerte se apiada de mi, que me lleve de una buena vez.
Sentado ahí en el suelo, con la leña en su espalda aun, en un abrir y cerrar de ojos comenzó a ver en una nube de humo como se le aparecía la muerte toda blanca, y muy sonriente, la huesuda!!! exclamó el viejo!!
Lleno de terror y de respeto, temblando de miedo y sorpresa al mismo tiempo temiendo ser difunto, balbuciente, replicó!!!
Yo...señora...te.... .llamé desesperado!!! pues aquí estoy, desdichado! Dime para que soy bueno.... .a cargar mi leña solamente!!
En ocasiones, la vida nos pone pruebas muy duras cargas muy pesadas, jornadas muy difíciles, caminos pedregosos pero nada es tan dificil como estar frente a frente con la muerte!! mientras tengamos salud debemos aprender a dar gracias a Dios y seguir enfrentando la vida con valentia y dignidad.
(cuento de Félix Maria Samaniego)
Gentileza, Judith Cruz