Para los viejos pilarenses
Como ansío volver a ver y poder disfrutar tus calles, muchas de tierra tu poco asfalto, sin cloacas, sin agua corriente, con un alumbrado de apenas una lamparita de 60 en cada esquina y una en el medio de la calle, con una sombra de casi toda la cuadra, pero con una seguridad que podáis dormir con la puerta abierta y las llaves en los autos,
Sabiendo que cuando despertaras encontrarías todo igual, que si alguien bajaba del tren y preguntaba por la familia tal, seguro que te decían con certeza donde vivía, y si no podías ubicarte te llevaban hasta la puerta de la persona que buscabas, y lo hacían de gauchada no esperando nada a cambio.
Ansío ver los trenes, que llegaban a pilar cada hora y muchos había que hacer transbordo en J.C.Paz, y el que tenía que llegar a Manzanares, hacer otro transbordo.
Ansío volver a ver los 141 que viajaban de Chacharita a Pilar por Campo de Mayo, San Martín y después de dos horas diez minutos te dejaban en tu destino, con coches sin calefacción, que en pleno invierno, tenias que mantenerte calentito a fuerza de abrigo, o con alguna copita encima.
Ansío ver el bar de Fernández en la estación, abierto desde la salida del primer tren hasta el último, y al cual llegaban los pasajeros a tomar una copita o un café como represaría de un invierno cruel, y que el gordo nos servía con una sonrisa o un enojo, según se levantaba.
Ansío mi café la Alhambra de Quique Rodriguez y su señora, en el cual se juntaban, los vagos, los que levantaban quiniela, los que jugaban al codillo, al dómino, al tute, al ajedrez, al billar o las maquinitas traga monedas, de la que se encargaba la señora de Quique y que muchas veces un tal Nicola, le metía la mula levantando la máquina para hacer entrar la bola en el numero que necesitaba.
Ansío las vueltas del perro, los carnavales, las carreras de sortija, las carreras de karting alrededor de la plaza sin ampliar.
Ansío volver a ver la rivalidad de Sportivo y Atlético con las orquestas que traían para los carnavales.
Ansío volver a ver a los peregrinos que los doce de octubre llegaban a la procesión. Ansío volver a ver las largadas de los grandes premios desde el Automóvil Club. Ansío volver a ver los bares, La Marta y El Apolo.
Ansío volver a ver el Hotel Pilar de la calle Vergani y Pedro Lagrave, donde los domingos al mediodía íbamos a comer sus ricos ravioles caseros.
Ansío volver a ver el viejo restaurante El Aldeano y el Pepito. Ansío volver a tomar la soda La Sin Rival.
Ansío volver a la vieja cancha de fútbol del club Atletico, del cual disfrutáramos los sábados por medio, haciéndonos mucha mala sangre cuando los goles no llegaban.
Ansío poder volver a ver los lechones en la puerta del bar de Lucha haciéndose al fuego lento
Todo esto y muchas cosas más ansío de mi viejo y querido Pilar.
Pero lamentablemente el progreso nos ha sacado de todo lo que disfrutáramos con los cierres de las calles para bailar y festejar la llegada del año nuevo.
Ahora tenemos el corredor nocturno, en el cual los chicos que aun no llegaron a la mayoría de edad se emborrachan y dan una sensación de dejadez y abandono, y la verdad es que los padres mismos no pueden controlarlos.
Por no pasar boludos como ellos dicen, delante de sus compañeros de curso, que como siempre ocurre alguno ya ha probado algún cigarrillo de marihuana y te invita a seguirlo. Y el chico por temor a las cargadas lo prueba y desde ese entonces es un consumidor para que los que venden se hagan ricos y arruinen a los chicos.
Tenemos un gran centro comercial con grandes tiendas y un gran supermercado, para abastecer a todas las familias que viven en country y barrios cerrados, y que pueden gastar para poder seguir viviendo en un circulo que hay mucho que figurar, y sacar el cuero a quien no se viste a la moda, y cerca del mismo.
Sobre el km 50 el Village con 9 cines, que nos permite no desplazarnos hasta la capital para ver un estreno, y con restaurantes de primera calidad, y precios para las personas de un gran alto poder adquisitvo, con un bingo que lamentablemente es un antro al que se acercan las personas con bajos salarios tratando salvar el mes, y lo único que hacen es enterrarse mas y llegar mucho antes a tocar fondo.
Hay hoteles 5 estrellas que permanentemente se encuentran a full, tanto el Sheraton como el Howard Johnson y con reservas de hasta dos meses, tenemos el hospital escuela Austral el cual nos permite tener tecnología de primer nivel, con su universidad.
Tenemos la Facultad del Salvador, con una gran cantidad de carreras para cursar y dejar que las personas que quieran estudiar no tengan que desplazarse a Buenos Aires.
Tenemos las mejores canchas de polo, conociéndose a Pilar como la capital del polo. Tenemos un gran centro de capacitación para jugadores de tenis, llamado Pilara, que hasta tiene un hotel para los jugadores del interior o exterior que pueden quedarse en el mismo.
Tenemos la ampliación de la Panamericana, la cual nos da un movimiento de vehículos, que nos quitaron la tranquilidad que teníamos, que no podemos estacionar más en el centro, y es preferible andar a pie.
Bueno tenemos un montón de cosas más,..Pero nos falta el viejo y querido Pilar que muchos de nosotros añoramos y que quisiéramos que vuelva, para tener seguridad y para poder decir que conocemos a la gente y sabemos que si confiamos en alguien sabemos que al fiarle seguro le cobramos y que la palabra vale mas que una firma puesta en un cheque, que seguro te lo denuncian.
Amigos tratemos de volver al pasado y que el dicho todo pasado fue mejor se nos inculque a nuestros nietos para que volvamos a tener lo que perdimos…
Por: Jorge Alberto Garbini
Pilar: Pilar es una ciudad del Gran Buenos Aires, Argentina. Es la cabecera del partido homónimo .Se encuentra a 54 km. de la Ciudad de Buenos Aires por el Acceso Norte , ramal Pilar, Ruta 8. En 1820, la localidad fue escenario del Tratado del Pilar, capitulación de las fuerzas Unitarias frente a las Federales y cierre de la cuestión sobre la Capital.
Gentileza, Mariel Ros