[ 8/6/2012 ]
Una de las noticias que ocupa las primeras planas de los diarios argentinos es la despenalización del consumo de drogas. En la actualidad, el tema se encuentra en debate en la Cámara de Diputados y el objetivo de este proyecto es modificar la actual ley 23.737 en los artículos que establecen una pena para quienes consumen estupefacientes y además, se permitiría el autocultivo de marihuana, sin ningún tipo de castigo legal.
En el medio del debate público y social, se conocieron algunas cifras que grafican el mapa del consumo de drogas en la Argentina y los más afectados son los niños, adolescentes y jóvenes. Según informa una encuesta, realizada por el SEDRONAR (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico) en diez años se triplicó el consumo de marihuana entre los estudiantes de la escuela secundaria. Mientras en el 2002, el 4,6% de los adolescentes en el país la habían probado por primera vez, hoy esta cifra alcanza el 14%.
La investigación fue realizada entre alumnos de nivel medio de 814 escuelas en todo el país y uno de los datos más reveladores es que el consumo de marihuana ya no se realiza de forma aislada sino que paulatinamente, se está haciendo masivo entre los jóvenes. La misma Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico, dirigida por Rafael Bielsa, reconoció que existe un “claro aumento“ en el consumo de esta droga.
Entre los consultados el 21,4% reconoció que sólo probó la marihuana de manera “experimental, un 49,1% la consume ocasionalmente y un 27,3% admitió hacerlo de manera habitual.
Además, la investigación realizada por el SEDRONAR estableció la edad de consumo y su frecuencia. Los estupefacientes que son consumidos cada vez temprano y reúne mayor cantidad adictos en los últimos años son los vinculados a los psicofármacos, solventes, sustancias inhallables y al paco. La edad promedio de consumo de esta última droga es de 14 años y en los últimos años la adicción creció en un 500% especialmente entre los niños y adolescentes en condiciones de pobreza.
Con respecto a la cocaína las estadísticas también subieron. Mientras en el 2001 sólo el 1,4% de los jóvenes argentinos reconoció haberla probado, el hoy este grupo alcanza el 4,6%.
La suba en las estadísticas sobre el consumo en todas las drogas es directamente proporcional al aumento de causas judiciales. Por día se abren 41 causas por consumo personal o tenencia simple de drogas. Pero, lo más llamativo del caso no es este dato, sino cuán menor es la investigación judicial y la penalización efectiva a quienes comercializan estupefacientes. Según informa Clarín, sólo existen 26 causas abiertas contra el narcotráfico en Argentina, siendo más investigado el consumidor que la red responsable de la comercialización de drogas ilegales.
Las últimas cifras reflejan el ascenso vertiginoso del consumo y la escasa penalización a los culpables de la venta y comercialización. Un adicto es quien ya no puede regular su conducta, se autodestruye y su contexto más próximo también sufre las consecuencias de una adicción que se presenta como uno de los mayores males de nuestros tiempo.
Prevenir y curar a quienes padecen una adicción a las drogas es radical para atacar el problema. Pero, ¿qué sucede con quienes comercializan estupefacientes? No es sólo un dato que las causas por consumo doblen a las que se encuentran en curso contra el narcotráfico. Ese es un número que asusta.
Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com