El 'mundo online' puede llegar a convertirse en justamente eso, un mundo paralelo, un holograma, donde se pierde contacto con lo real, con lo concreto ¿Cuál es el límite de la comodidad que brinda este servicio?
La vida no sólo se nos va en las computadoras sino también en los teléfonos celulares. La consultora Carrier y Asociados realizó una investigación que arrojó que en la Argentina unas 35 millones de personas tienen sus líneas de celular activas, y de este porcentaje un millón están asociadas a los llamados 'smartphones', equipos de última generación que poseen la particularidad de operar como computadoras personales ultraportátiles.
Cada vez es más frecuente, observar en las calles como los usuarios chatean, consultan mails o Facebook de manera constante y de forma interrumpida. Y la tendencia no sólo es Argentina. Según una investigación realizada por la empresa de telecomunicaciones Nortel, el 52 por ciento de los latinoamericanos utiliza hasta 4 dispositivos móviles (celular, computadoras de bolsillo, MP4 y reproductores musicales) y un 12 por ciento tiene hasta 7 dispositivos móviles.
Diferentes formatos pero mismos objetivos exhiben como estamos en presencia de una sociedad híper conectada que ha encontrado en la tecnología un vehículo para relacionarse. Pero existen diferencias en el uso según la edad que posea el usuario. La directora y socia de Trendsity, Ximena Díaz Alarcón, aclara que, 'la necesidad de conectividad en los jóvenes y adolescentes tiene que ver con la socialización. Es decir, no estar conectados es quedarte afuera de las salidas y otras cosas.
En cambio, los adultos en edad productiva son los que tienen una relación más conflictiva porque tienen el imperativo de estar conectados para poder producir. Para muchos estar conectados las 24 hs puede ser angustiante. Y en el adulto mayor, la conectividad es una manera de mantener vínculos afectivos, por ejemplo, con sus nietos. No tiene que ver con producir, sino con acercarse generacionalmente a los más jóvenes'.
En este contexto, la tendencia es estar hiper conectado ya sin límites en la edad. Pero, si el mundo on line es nuestra vía de comunicación más utilizada para relacionarnos, ¿es lo más indicado? La Lic. Mirtha Dall ´Occhio, Directora de Hémera, Centro de estudios de estrés y la ansiedad, marca la diferencia:
'Si evadimos el mundo real para refugiarnos en el mundo virtual, internet dejará de ser una herramienta práctica para la vida, ya que se convertirá en un modo de tapar mi problema de vincularme en el mundo real. El límite del uso responsable o abusivo de internet es bastante difuso, y uno debe estar alerta. Quizás atrás de la practicidad o la prevención hay un miedo al vínculo, a establecer relaciones con otros, a lo que los demás puedan pensar de mí, a sus aprobaciones o rechazos, lo que en muchos casos podemos pensar como fobia social'.
El uso popular y permanente de computadoras o dispositivos móviles hha corrido el límite entre la adicción y lo normal, ya que casi nadie parece sorprenderse si una persona está on line las 24 horas del día. Se ha naturalizado la vida hiper conectada, ¿pero cuáles son las consecuencias?
'La pérdida de vínculos reales -afirma la Directora de Hémera- puede ocurrir casi sin darnos cuenta.
Más allá de la increíble oferta de lo online, y de pensar que hoy todo puede hacerse por internet, esto tiene límites. Hay sistemas que necesitan imperiosamente del vínculo. ¿Cómo continuar entonces con estos sistemas que no pueden reducirse a lo virtual? Hay que bajar a la realidad y volver a establecer vínculos, generar contactos que me relacionen con el medio en el que vivo, porque eso también es responsabilidad social'.
Si un facilidad se convierte en adicción, los resultados nunca serán óptimos. Estar on line tiene millones de virtudes que nos han simplificado la vida, pero no sustituye un encuentro con amigos, un abrazo de tu familia o una conversación entrañable son tus seres queridos. Lo virtual tiene sus beneficios, pero lo real brinda mayores satisfacciones al alma.
Eugenia Plano - www.vidapositiva.com