Las bibliotecas más prestigiosas del mundo tienen su correlato electrónico y ofrecen todo tipo de publicaciones, servicios y hasta personal especializado que puede guiarlo en caso de ser necesario.
Mientras hace poco más de una década se pronosticaba el fin del éxito editorial, parece ser que la realidad contradijo la especulación alarmista. No sólo no fue el fin del papel sino que las bibliotecas virtuales incrementaron la lectura en las nuevas generaciones.
La tendencia se ha incorporado al mercado de manera tal que los escritores ya no sólo piensan en la narrativa sino también en cómo adaptar sus textos para que resulten atractivos para los lectores de la web. Y no sólo de bibliotecas digitales se trata, los formatos se multiplican, tanto para los que leen como para los que escriben. Apple, Reader, iPhone, iPod o Kindle son algunos de los novedosos dispositivos capaces de almacenar libros electrónicos.
Este es el caso del novelista de ciencia ficción Steve Jordan quien ya no publica en papel y en su página web ofrece 6 formatos diferentes de sus libros electrónicos. "Si el lector quiere un formato en particular por lo general, puedo proporcionárselo", afirmó el escritor al diario New York Times.
Uno de los grandes beneficios del mundo digital es su masividad y accesibilidad. Así lo destaca el especialista en la materia, José Antonio Millán: "El texto digital, esa materia extraordinariamente fluida, puede viajar por todo el mundo, tiene un coste de duplicación prácticamente de cero y además permite una asombrosa adaptación al lector".
Una de las fuentes más ricas de información es la de la Biblioteca Británica. Además de la gran cantidad de libros electrónicos de todo tipo de autores, géneros o tópicos, la web de la institución posee algunas joyas imperdibles como la liberta de anotaciones de Leonardo Da Vinci y el diario musical de Mozart.
En este sentido, Europa se encuentra a la cabeza de la adaptación de su patrimonio cultural en forma digital. El país pionero fue Noruega, en el 2005 se puso como objetivo digitalizar su colección completa. En la actualidad, ya lleva escaneados más de 170 mil libros, 250 mil diarios, 610 mil horas de emisiones radiales, 200 mil horas de tevé y 500 mil fotografías. Por su parte, Holanda proyecta escanear todos sus libros, diarios y periódicos de 1470 en adelante.
El avance digital del viejo continente es imparable. La Comisión europea creó Europeana, un portal para copias digitales de arte, música, cine y libros comandado por las instituciones culturales de los países miembros. Posee 15 millones de objetos y es una de las fuentes más consultadas del mundo.
Estados Unidos, no se queda atrás. La Biblioteca del Congreso de dicho país creó una colección digital llamada "American Memory" que contiene 16 millones de libros, mapas, películas, manuscritos y obras musicales.
Pero, la idea no es detener la digitalización en estas instancias, el Centro Berkman para Internet y la Sociedad de la Universidad de Harvard tiene la intención de ayudar a grupos públicos y privados a crear una "Biblioteca Digital Nacional de los Estados Unidos" ¿Cuál es la idea? Acceder a través de un solo portal a una gigantesca biblioteca digital a través de la cual el patrimonio cultural del país esté a disposición de todos. El proyecto ya fue puesto en marcha y se han digitalizado unos 15 millones de libros.
¿Cuál es la situación el Latinoamérica? La experiencia es de crecimiento sostenido tanto en la cantidad de usuarios y de títulos. Brasil fue el primer país de la región en ver la relevancia del proyecto. En el 2000 creó el Portal de Periódicos de Brasil. Desde su creación en 2000 hasta este año, pasó de ofrecer 1.800 títulos a 24.000, y de 72 instituciones usuarias aumentó a 311 en el mismo período.
Desde el 2007 Chile ha puesto a disposición de los usuarios la Biblioteca Electrónica de Información Científica (BEIC) que le permite a universidades e instituciones de investigación acceder a más de 5.000 títulos de revistas científicas internacionales.
Por su parte, en Argentina la Biblioteca Electrónica de Ciencia y Tecnología ofrece servicios a 57 universidades, instituciones políticas y de investigación. Las descargas pasaron de 500.000 en 2003 a tres millones en el 2011. Una de las cuentas pendientes de la región es que el Estado sea el garante en la creación, funcionamiento y financiamiento de las bibliotecas virtuales. Por el momento, todas las iniciativas fueron de carácter privado.
En este contexto, Soledad Bravo, secretaria ejecutiva de la corporación Cincel, que administra la biblioteca digital chilena, es clara: "En América Latina, las bibliotecas electrónicas son una solución para reducir brechas y asimetrías en el acceso a la información científica y tecnológica y deben ser vistas como un insumo fundamental para generar cambios sustanciales en el país. El Estado debe velar por el acceso de la comunidad a la información científica si de verdad está comprometido con el tránsito hacia la sociedad del conocimiento".