Por Nathalie Kantt
En esa mesa se habló de esto y de aquello, y después se pasó al tema “deporte”. Cuestión de distender los acaloramientos de las charlas anteriores. Coco tiró la primera piedra: “Francia no es muy buena en deportes”. Coco en realidad sabe poco sobre ello. Al sentenciar de esa manera, no piensa en terrenos como la natación, el ciclismo o el voley. Tampoco piensa en rugby o en atletismo.
Sólo piensa en fútbol. En su cabeza, la mezcla de “Maradona + hinchas + fanatismo + Messi + salvajismo + todo vale para ganar” se contrapone a la imagen que se hace de los franceses: frialdad y aparente falta de emoción. Una imagen que esconde en realidad disciplina y rigurosidad, dos condiciones básicas en todo actuar francés. Pero Coco viene de Buenos Aires: en el terreno del deporte, la emoción pasa primero. Coco no sabe mucho sobre deportes. Con su afirmación, sólo busca polemizar.
Y lo logra. Enciende la llama del nacionalismo francés. Pero, de repente, se ve arrinconada por datos precisos, hechos concretos y nombres de grandes deportistas franceses.
• Lección número uno: a los franceses les gusta la polémica y el debate, no recuerdan a ese que durante toda la noche asintió a todo lo que decían sino a aquel que les discutió cada idea que exponían.
• Lección número dos: está bueno hablar cuando uno sabe. Aquí, no hay mucho lugar para el sensacionalismo. Una afirmación impactante será seguida por demandas de precisión.
• Lección número tres: los franceses son más apasionados de lo que se piensa. La diferencia es que a sus fanatismos los alimentan metódicamente. Lectura a fondo sobre el tema, práctica disciplinada y pocas pretensiones de contarlo. Sus pasiones no empiezan a existir cuando salen a la luz, sino que las alimentan internamente. Sin saberlo, uno puede estar frente a un dentista experto en música country, blues y jazz, o frente a un empleado del correo que revela ser cinturón blanco en judo.
El debate se fue calmando y dio lugar a las charlas sobre los deportes que cada uno practica. Coco contó que en París se desplaza en bicicleta (lo más cercano a la práctica de un deporte). El comensal de al lado, también. La diferencia: esa mañana, como homenaje por haber cumplido 40 años, había hecho un “paseito” de 40 kms.
Nathalie Kantt :
Trabajaba en La Nación y me mudé a París para hacer un master en periodismo. Como también tengo la nacionalidad francesa, siempre me sentí de acá y de allá. Vivía en Argentina soñando con París. Hoy me pasa un poco al revés.
vivirenparis@gmail.com
Link: http://blogs.lanacion.com.ar/vivir-en-paris/historias-de-paris/las-pasiones-encubiertas-de-los-franceses
Fuente: http://blogs.lanacion.com.ar/