Un concejal justicialista y candidato a intendente de la Las Rosas, en la provincia de Santa Fé, Ernesto Mansilla le propone a los votantes que en caso de ganar las elecciones sorteará una vivienda, entre los ciudadanos que no la posean. Mientras tiempo atrás, por lo bajo, se llenaban micros para alentar candidatos con el pago de cincuenta pesos o un choripán y una gaseosa; hoy en día ya no se oculta cómo un político apela a la extorsión para ganar una contienda electoral.
El anzuelo ya no son las ideas, las propuestas o las iniciativas, ahora la clase política ha espectacularizado su mecanismo para llegar al poder. Las negativas por debatir, la poca llegada a la clase popular en las campañas y una obsesión por realzar la imagen con publicidades ingeniosas, ha desplazado completamente el verdadero sentido de una elección: presentar un proyecto para gobernar o legislar.
Las excusas del candidato de Las Rosas son insólitas. En declaraciones al diario La Nación, sostiene que el sorteo de la vivienda se justifica 'para bajar el nivel de abstencionismo que hubo en las internas del 22 de mayo, donde un 30% del padrón no fue a votar'. Recordemos que no se trata del sorteo de una bicicleta para un viaje de egresados sino de una elección provincial.
Quizá lo más triste de esta situación, sea que Mansilla no es un improvisado. No es un principiante en esto de hacer política. No es un disparate de un amateur. El santafecino es concejal desde 1998 y es el actual presidente del Concejo Municipal. El candidato apoya en la gobernación de la provincia al candidato kirchnerista Agustín Rossi y consultado por el origen de los fondos con los que pagaría la vivienda a sortear, aseguró que 'saldrán de su bolsillo y el terreno sería donado por el municipio'.
Al igual que en un programa de concursos, Mansilla será cuál conductor el encargado de sortear el premio y su noble intención es ' hacer algo útil con el dinero que otros candidatos gastan en campañas' . Además agregó que 'lo hace porque 'sabe de las necesidades del pueblo porque soy una persona sensible y solidaria'.
Vaciar de contenido palabras como sensibilidad y solidaridad es peligroso. Naturalizar el hecho de prometer o mejor dicho, extorsionar a los ciudadanos comunes, sin vivienda, con necesidades económicas extremas para votar a alguien que si le das te da, lejos está de la 'sensibilidad y solidaridad'. Y, ¿qué pasa si no gana? ¿se deja al pueblo sin casa? Claro, la generosidad para Mansilla es dar algo a cambio, pero sólo si le llenan las urnas a su favor.
Así, la solidaridad y el altruismo del candidato lo llevará si es el elegido a construirle al ganador del sorteo una vivienda de 60 metros cuadrados y la construcción se completaría en un año a un costo de 120.000 pesos. En este sentido, el candidato a intendente continúo con su prédica de amor al pueblo y sostuvo: 'Voy a ganar bastante dinero como intendente y qué mejor que destinar parte de mi salario a un acto de amor para quien lo necesita'.
La provocación de Mansilla no es casual ya que su 'amado pueblo' le está diciendo no. En las recientes internas abiertas, realizadas el pasado 22 de mayo, obtuvo 1277 votos, tan sólo el 16%. Los candidatos más votados fueron el actual intendente, Raúl Ponzio (Movimiento Vecinalista Santafecino), con 2475 votos (31,25%) y Adrián Carletti (Frente para el Cambio), con 2299 votos (29,02%).
Entonces, ¿qué mejor que bajo la bandera de la solidaridad prometer un techo para que lo voten? Así habrá pensado el candidato que cínicamente justifica algo que no es nada más y nada menos que la legitimación de la extorsión y lejos está de una verdadera causa social.
Mansilla quiere que saquen número para sortear una casa, triste paradoja de una campaña que en lugar de propuestas e ideas le rifa el futuro a la gente.
Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com