Más de 50 millones de personas en todo el mundo padecen una enfermedad mental grave, según ha dado a conocer Preston Garrison, Secretario General de la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH). Cada uno de estos pacientes tiene una familia, y aunque el principal foco del cuidado es la persona que padece la patología, quienes lo acompañan también sufren y muchas veces se encuentran desorientados y necesitan ayuda ¿Cómo se vive puertas adentro la enfermedad mental? Claves para que el núcleo familiar esté contenido.
Por su parte, los psiquiatras consultados en la investigación admiten que las recaídas de los pacientes, provocan en los familiares el deterioro de su propia salud física o mental y "grandes pérdidas económicas ya que ante la gravedad de la situación se pierde el empleo o bien, requiere alteraciones sustanciales en la organización de sus vidas".
Son padres, parejas, esposos, hijos o hermanos, los familiares de una persona que padece una enfermedad mental y generalmente, no reciben ningún tipo de contención, sólo la dan. Quien se encuentra enfermo depende de ellos por completo, pero, ¿quién asiste a los familiares que también se encuentran atravesados por la crisis, el cansancio y muchas veces, la desorientación de no saber que hacer?
Las consecuencias, tanto en el paciente que padece una enfermedad psiquiátrica como en la familia, pueden ser arrolladoras sino se apela a la contención y a la ayuda profesional. Así lo confirma una investigación realizada por un total de 697 psiquiatras de Australia, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Portugal, España, Reino Unido y Estados Unidos que pusieron en común a través de una encuesta sus opiniones sobre cómo afectan los cuidadores familiares, el estigma, la falta de adherencia al tratamiento y la recaída a las vidas de las personas con enfermedad mental grave.
La investigación revela cómo las recaídas permanentes de la enfermedad mental tienen un efecto negativo directo sobre su familia y "disparan una tendencia a la hospitalización, la pérdida de empleo, o fuertes depresiones", asegura el informe.
La Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH) coincide con esta investigación y apunta que "una consecuencia indirecta de la enfermedad mental grave es que puede tener un impacto negativo en la salud de los familiares, tanto física como mental; por eso es tan importante que la familia consiga el apoyo que necesita, de forma que puedan realizar un mejor cuidado de sus seres queridos".
En este sentido, para ayudar, asistir y contener a los familiares que conviven o cuidan de un paciente con un desorden mental, se ha creado la organización "Keeping Care Complete". La entidad se ocupa de comprender y asistir los desafíos de la vida diaria que encaran aquellos que tratan, cuidan y viven la cotidianeidad de la enfermedad mental grave y plantear soluciones posibles.
La organización asegura que uno de los desafíos más difíciles para los familiares es cuándo el paciente entra en "recaídas". Una investigación realizada por Keeping Care corroboró que el enfermo mental grave afronta una media de cinco o más recaídas desde su diagnóstico.
Quizá, sólo quien se encuentra atravesado por esta situación sabe cómo el apoyo familiar estimula y contiene a quien padece una enfermedad mental grave. Así lo confirma la investigación, el 96% de los psiquiatras encuestados y el 74% de los familiares aseguran que más allá de la medicación, el apoyo familiar es un factor clave para una buena estabilidad de los pacientes. Asimismo coinciden en que los programas diseñados para ayudar a estas personas en su bienestar integral son válidos igualmente para gestionar sus síntomas, por más que sean necesarios más servicios sociales de apoyo a la salud mental.