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Buenos Aires. 3 de febrero 2012
Pero, ¿cómo comprender el fenómeno? ¿Porqué la historia reciente del país está signada por el partido que fundó Juan Domingo Perón? En tiempos de globalización y supuesta indiferencia colectiva ante la política, ¿cuál es la razón por la cuál en Argentina todavía se debate entre ser peronista y anti peronista?.
No hay forma de comprender un fenómeno sin su trayectoria. Para entender el presente, el pasado es la clave. En este marco, repasar la fundación e historia del Partido Justicialista quizá sea la mejor forma de una compresión acabada de nuestros días.
El coronel Juan Domingo Perón trascendió públicamente durante el golpe de estado del 4 de junio de 1943, que derrocó al gobierno de Ramón Castillo. El golpe militar estuvo encabezado por los generales Arturo Rawson y Pedro Pablo Ramírez, en el marco de un grupo de jóvenes oficiales nucleados en el Grupo de Oficiales Unidos (GOU), entre los cuales se encontraba Perón.
Para terminar de entender el alto nivel de acatamiento que logró el peronismo en su surgimiento, repasar el contexto del país por ese entonces aclara el panorama. La estructura económica de la Argentina se había revertido sustancialmente durante la década del 30. La razón fue la gran debacle que generó la reducción del comercio internacional. La economía nacional tenía sus cimientos básicamente en la agro exportación, que tuvo que ser reformulada mediante el control del mercado de carnes y granos y una acelerada industrialización, basada en la sustitución de importaciones de los productos manufacturados.
Este proceso fue inseparable de una fuerte oleada migratoria que llegó desde el interior del país, para establecerse en las zonas urbanas, como Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Las grandes ciudades argentinas se encontraron superpobladas de mano de obra que fue empleada en industrias y hasta entonces no conocían la sindicalización. Su precariedad laboral fue el disparador, para tiempo más tarde reivindicar las bases que el movimiento peronista proclamaba como su plataforma política.
Realizado el golpe de estado, Ramírez fue desplazado de su cargo por las Fuerzas Armadas y la presidencia fue ocupada por el general Farrell. Pero, el hombre fuerte del estado era Perón, ocupando simultáneamente tres cargos: Vicepresidente de la Nación, Secretario de Guerra y Secretario de Trabajo y Previsión.
Su protagonismo cosechó enemigos. En este marco, la cúpula militar decidió realizar una votación para dirimir la situación de Perón y finalmente, el 8 de octubre de 1945 renuncia a todos sus cargos. La historia del peronismo comenzaba. El entonces coronel Perón, pidió autorización al presidente para despedirse del pueblo de forma pública, a través de la red de radiodifusión.
Durante su discurso desde el Ministerio de Trabajo de la Nación instó a los trabajadores 'a defender las conquistas sociales otorgadas” y anunció nuevas medidas, como el salario mínimo, vital y básico. Su habilidad para comunicar era innata y su estrategia para conquistar al pueblo también.
Perón hizo notar en su discurso que las medidas que él proponía no se habían implementado aún. Las Fuerzas Armadas tomaron la palabra del coronel como una provocación e instaron a Farrel a que lo arrestara inmediatamente. Así lo hizo.
El líder del movimiento peronista fue detenido primero en la isla Martín García y luego en el Hospital Militar. Pero, el movimiento de trabajadores que lo había escuchado, no olvidaba las promesas de un nuevo régimen de trabajo y así, el 17 de octubre de 1945 realizó una gran movilización popular que revirtió absolutamente la situación. Farrell liberó a Perón y designó un nuevo gabinete con figuras que respondían a éste. La identidad peronista comenzaba.
Tras su rotundo éxito del 17 de octubre, Perón comienza su campaña electoral como candidato del Partido Laborista. Si hay una característica que ha signado al movimiento peronista es su capacidad para polarizar a la sociedad, y desde sus inicios lo lograba. Por aquel entonces, la Argentina ya se dividía en peronistas y anti peronistas. Los primeros apoyados por el gobierno militar, los sindicalistas de la CGT y grupos yrigoyenistas del radicalismo. En la vereda de enfrente se encontraba la Unión Democrática cuya fórmula era absolutamente radical, José P. Tamborini como candidato a presidente y Enrique Mosca, como vice.
Un país que no veía con buenos ojos el ascenso de Perón era Estados Unidos. Sospechaban de su ideología y veían en su accionar características del fascismo. Asumieron una participación directa y activa, a través de su embajador Spruille Braden.
Nuevamente, Perón supo como capitalizar la oposición en estrategia a su favor. El candidato basó su campaña en la autodeterminación argentina frente a la prepotencia imperialista de EEUU y le permitió acuñar un eslogan que fue decisivo: 'Braden o Perón'. Triunfó Perón, con el 55% de los votos.
Así asume la presidencia y se legitima en el poder rápidamente. Su primera medida fue disolver el Partido Laborista y formando el Partido Peronista, su identidad se institucionalizaba. La agrupación política constaba de tres patas fundamentales: la sindical (la CGT, única confederación sindical permitida), la política y, a partir de 1952, al permitirse el voto a la mujer, la rama femenina. Tres variables que sin dudas conformaron el alma del peronismo.
Además, el presidente determinó su propia justicia. El Congreso removió mediante juicio político a los miembros de la Corte Suprema, a excepción del Dr. Tomás Casares, alegando que la Corte había convalidado los golpes militares de 1930 y de 1943. Así, en 1949 se convocaron elecciones para una convención constituyente que dictó una nueva Constitución acorde con los principios del peronismo. No es un detalle menor destacar que bajo esta reforma no se incluyó en forma explícita el “Derecho a Huelga”. El argumento fue que no era necesario ya que el país contaba con justicia social.
El país estaba signado por la polarización, o se estaba con el peronismo o no se estaba en ninguna parte. El gobierno de Perón fue muy duro con la oposición política y sindical. Varios dirigentes del partido radical y comunista fueron arrestados, como Ricardo Balbín, o bien fueron privados de sus fueron parlamentarios, como fue la situación de Alfredo Palacios. Además actores, intelectuales, artistas y profesionales de diversas ramas tuvieron que exiliarse en el exterior por no coincidir con el gobierno peronista.
La primera presidencia de Perón se vio beneficiada por el contexto internacional. La llegada del peronismo al poder se produce en plena posguerra mundial, lo cual implicó la debilidad económica de una Europa en ruinas, y el liderazgo creciente de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental. En este marco, Argentina se encontró por primera vez en la historia en un rol de acreedor de los países centrales y a través de las exportaciones de carne y granos a las grandes potencias, sus réditos fueron enormes.
En septiembre del 46', el gobierno peronista impulsó el tratado Miranda-Eady, que creaba la 'Sociedad Mixta en FF.CC.', donde, además de otros beneficios concedidos al capital británico, se le reconocía la inversión de $2.000 millones se le garantizaba una ganancia mínima del 4% anual ($80 millones).
La beneficiosa posición de la Argentina, le permitió al peronismo aplicar una política de bienestar. Así, se tomaron medidas a favor de los trabajadores como la efectivización de nuevos derechos sociales, períodos de vacaciones y descanso, planes de vivienda, inversiones en salud y educación. La gran protagonista en la puesta en marcha de estas medidas fue Eva Perón. La fundación que llevaba su nombre, financiaba con fondos del estado y algunos aportes empresarios, las necesidades de los trabajadores.
También en la primera presidencia se realiza la nacionalización de los servicios públicos como los ferrocarriles británicos que fueron proclamados como conquistas de soberanía e independencia económica. Pero, la gracia económica, sustentada en el desfavorable contexto internacional, comienza a caer en 1950. Mediante el Plan Marshall, Estados Unidos ubicó sus excedentes agrícolas en Europa limitando el acceso al mercado de los alimentos argentinos.
Perón, quien alguna vez reivindicó los derechos anti-imperialistas, tuvo que dar un paso atrás en su discurso y cambiar de estrategia. Finalmente sobre el final de su primera presidencia pide un préstamo con el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (Eximbank) y firma contratos de explotación petrolífera con compañías extranjeras.
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