Cambiar el actual modelo de cocina a bordo. Este es el objetivo que se ha propuesto Iberia, y lo ha hecho a través de un comité culinario de elite formado por el madrileño Paco Roncero (alma mater de La Terraza del Casino), el catalán afincado en Madrid Ramón Freixa (al frente de Ramón Freixa Madrid), el cacereño Toño Pérez (de Atrio) y el malagueño Dani García (chef del restaurante Calima en Marbella). Todos ellos tienen 2 Estrellas Michelín y 3 Soles en la Guía Repsol. Juntos, han convertido a Iberia en el único restaurante del mundo con 8 estrellas.
Para los que quieran saber como empezó todo, deben saber que, como no podía ser de otra forma, comenzó a 30.000 pies de altura; en un vuelo Madrid-Nueva York para impregnarse realmente del entorno aeronáutico en las alturas, y de las posibilidades que ofrece un avión para convertir su cocina en el restaurante con más estrellas del mundo.
Además de el qué se sirve, es muy importante el cómo se sirve. El nuevo dream team es muy consciente de las limitaciones logísticas del avión; por eso los cuatro cocineros han estudiado concienzudamente la manera de hacer llegar a la butaca una propuesta culinaria capaz de hacer vivir una experiencia realmente Premium a un viajero que ya cuenta con todas las comodidades y servicios para un viaje de auténtico placer.
Todo apunta a que la clave del éxito será la elección y presentación de la mejor materia prima española, cuya selección se ha realizado a través de cartas con jurados formados, básicamente, por los cuatro cocineros.
La carta refleja la variedad culinaria de las diferentes regiones de España y la experiencia y buen hacer de los que han llevado la cocina española al primer puesto del ranking mundial. Pero la propuesta no se queda ahí. La oferta se irá adaptando a las demandas del viajero hasta llegar a un modelo totalmente diferente, en el que no faltarán los productos estrella de la dieta mediterránea en estado puro, presentados de una forma atractiva y lúdica que, sin duda, va a sorprender.
Iberia quiere demostrar que de la misma manera que se puede comer igual de bien en una barra que en una mesa de mantel de hilo, también se puede comer bien en un avión; solo hay que adaptar el formato al momento y al lugar, en este caso la butaca, que queremos convertir en un nuevo espacio de felicidad.
Fuente: Iberia.com
Omar Romano – www.vidapositiva.com