Por María González Rouco
Los Nietos:
Ernesto Schoo,
El escritor Ernesto Schoo recuerda a su abuelo gallego: 'En la estancia de mi abuela materna, en Pergamino, hay una vasta biblioteca , en parte heredada de su marido, mi abuelo gallego, y en parte formada por sus hijos. Allí está todavía la famosa Biblioteca de La Nación, con mis lecturas favoritas, Julio Verne y Conan Doyle (las aventuras de Sherlock Holmes, que me llenaban de terror y a las que intentaba exorcizar dibujándolas como historietas) y Alejandro Dumas y H. G. Wells. En otros estantes relucían los lomos dorados de colecciones enteras de revistas españolas, que le mandaban a mi abuelo y que él hacía encuadernar: La ilustracion Artística, el Album Salón, Blanco y Negro. De 1896, 1898 (el año de la pérdida de las últimas colonias españolas, Cuba y las Filipinas), 1900, 1902...Yo leía ávidamente esos mamotretos, enterándome de las alternativas de la guerra de Cuba, o la de los boers en Sudáfrica. No había disciplinao rubro que no me interesara: los comienzos del cinematógrafo, el estreno de La Boheme de Puccini en el Liceo de Barcelona (casi todas esas revistas se editaban, lujosamente, en la capital de Cataluña), la evocación de los bailes de carnaval en el Madrid de 1850. En otra habitación, en un enorme mueble con puertas vidriadas estaba la inabarcable, interminable Enciclopedia Espasa. Por ahí descubrí también los Artículos de costumbres de Mariano José de Larra (Fígaro), modelo para todo aspirante a cronista, aún hoy' .
Lolita Torres,
La actriz y cantante Lolita Torres manifestó: 'No puedo explicar el por qué del acento español . No sé, me viene de adentro, y eso que mis padres eran argentinos. Mis abuelos paternos eran navarros y los de mamá eran gallegos. Por un tiempo, todos creyeron que yo era española y eso provocó el estallido en la comunidad hispana. Cuando se enteraron de que era argentina no tuvieron el menor prejuicio y me siguieron apoyando' .
Alberto Cortez,
Alberto Cortez es el autor de la letra y musica de la cancion 'El abuelo'. El cuenta la historia de ese tema: 'De alguna manera esta canción que viene es una historia de ida y vuelta. ¿Por qué?, pues simplemente porque mi abuelo se fue de emigrante y después de casi una vida yo, su nieto mayor recorrí el camino de regreso, ese camino que él no pudo realizar a lo largo de su larga vida, a pesar de su inmensa nostalgia. Murió a los ochenta y algunos años. (...) La Argentina en aquellos años de principio de siglo era una esperanza que ofrecía amplios horizontes para los jóvenes con ganas de trabajar y hacer fortuna. Los hermanos García habían dejado España y especialmente Galicia ya que esta 'sua terriña' natal no podía ofrecerles más que una vida azarosa bastante cercana a la miseria. Germán, Eladio y David, los tres hermanos García, se embarcaron en Vigo, como todos los gallegos emigrantes con destino a Buenos Aires (...)' . En 'Al contrario de lo que dicen El abuelo de Cortez', escribe Julio César Barros: 'Mi abuelo era un gaita nacido en Monforte de Lemos y llegado a estas comarcas cuando tenía un poco más de 18 años. Como otros tantos millones de españoles, se abrió camino aprovechando honestamente las oportunidades que ofrecía el país, en aquellos mejores días. Se casó con una argentina, aumentó cuanto pudo la prole, compró su chalecito y se jubiló despues de haber cinchado no sé cuantos años en el Roca. Una vida tan modesta, que mal hubiera podido despertar la curiosidad de nadie' .
Gloria Pampillo,
Escribió Gloria Pampillo: 'Lo que van a hacer ahora es lo mismo que hizo mi abuelo cuando llegó a la Argentina en 1870. Van a agruparse en cofradías. Que esas cofradías formen un ejército o una Sociedadde Socorros Mutuos, poco importa. Lo que tienen en común es que lejos de la tierra, 'da mía terra', como dijo una mujer en el seminario con un dolor que me volvió de barro el corazón, van a buscarse entre ellos' .
Graciela Pereira,
Entrevistada por Mariana Ruiz, la cantante y docente Graciela Pereira recuerda: 'Yo siempre fui la nieta más mimada de mi abuelo gallego, Manuel, y con quien tenía más comunicación. Cuando mi abuelo se fue haciendo más viejito, perdió la vista, y yo lo empecé a acompañar a las reuniones en los centros de la colectividad y a las conferencias, etc. Cuando murió —en el 70— sentí un terrible vacío y cuatro años después (en 1974) me incorporé al coro del 'Centro Gallego' de Buenos Aires. Allí empecé a encontrarme con esos amigos mayores de mi abuelo. Yo era para ellos la nieta de Pereira' .
Stella Maris Latorre,
Stella Maris Latorre, escritora y fundadora del Centro Cultural Rosalía de Castro, escribe: 'mi abuelo, que nació en 1881, se llamaba Juan Latorre y era el papá de mi padre Manuel Angel Latorre. Mi abuelo nació en Soria, pero no se sabe la aldea. No pudimos averiguar; buscaron por las parroquias pero no, sólo que él siempre dijo que nació en Soria. Era comerciante de cueros. Tengo un pariente que vive en Aragón -es Miguel Angel Latorre, el de las galerías fotográficas-; él está permanentemente haciendo trabajos importantes para el Reino de Aragón y muchas galerías muy famosas. El me dijo que no se sabía lo de la aldea y averiguamos mucho por los sacerdotes y en Santiago por el archivo también; además, él pertenecería a Castilla La Vieja, no? Yo, en realidad, la nacionalidad la tendré en breve por ser viuda de español (gallego de Lugo), pero hacía las averiguaciones de mi abuelo por conocer más de mis raíces. Mi abuelo inmigró en el año 1914; él había enviudado, así que al venir aquí se casó nuevamente con mi abuela, Paula Luján de Villa Garcia de Arousa y en 1920 nació aquí mi padre'.
Guillermo Saccomanno,
Guillermo Saccomanno fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura por su novela El buen dolor. El relató en un reportaje: 'Mi abuela era una presencia muy fuerte. Trabajó de sirvienta y de lavandera de familias bien de la época. Con todo, acá la pasaba mucho mejor que en su aldea, donde estaban muy sometidos' .
Guadalupe Henestrosa,
Guadalupe Henestrosa, distinguida con el V Premio Alfaguara-Clarín de Novela, afirmó: 'Desde hacía años venía pensando en el tema del desarraigo. Me interesaba especialmente el caso de las mujeres jóvenes, el testimonio personal, los sentimientos que se tejen en un apuesta vital tan fuerte. En parte se vincula con la experiencia de mis propias abuelas, ambas inmigrantes españolas. Una de ellas, Carmen Oliveros, cuyo nombre usé como seudónimo para el Premio, llegó a los 19 años, sola, en el año 20. Hoy suena sencillo pero en esa época cruzar el mar implicaba casi irse a otro planeta, no volver a ver a la familia, vivir a una carta por año, en un contexto de gente prácticamente analfabeta. Y tener que cargar además con la gran pregunta: irse para qué. Al sentarme a escribir, todo eso estaba sobre la mesa. (...) María Cruz, mi otra abuela, llegó a la Argentina con sus hermanas. Ese recuerdo fue el puntapié inicial' .
Pablo Cirio,
'En Internet, decenas de páginas promueven la búsqueda y el encuentro con familiares de antaño, (...). Casi todos los que buscan, más que los hijos, son los nietos. –Es normal –dice Pablo Cirio, musicólogo, investigador de la música tradicional gallega en prácticas espontáneas y profesionales en la Argentina-. La capa de gallegos nativos está jubilada. Los hijos hoy tienen entre 40 y 50 años , y son los que se llevaron la peor parte. Pagaron el resentimiento de sus padres, que querían insertarse como argentinos y no les interesaba mantener sus raíces. Como muchos eran analfabetos, querían posicionar a su descendencia en mejor lugar. Entonces no les enseñaron el idioma. ¿Para qué va a hablar gallego? Que hable inglés, que sea abogado. Ahora los nietos son los que están interesados en la vida de sus abuelos, el idioma, la música. Y, claro, en el pasaporte' .
Vicente Muleiro,
Acerca de su abuela, nacida en Piteira, Orense, escribió el periodista Vicente Muleiro: 'Como decía Gila, mi abuela era una solterona.... Tan solterona era doña Francisca Muleiro que a sus hijos les puso su apellido.(...) Murió cuando yo era un adolescente y se llevó el secreto de su infancia gallega y la íntima épica de su inmigración' .
Martín Seefeld,
En un reportaje, el actor Martín Seefeld evoca a su abuela inmigrante: 'Aprendí todo de mi abuela Lala. Era gallega y me enseñó a disfrutar de todo, desde un plato de lentejas hasta bailar' .
Cecilia Figaredo,
La bailarina Cecilia Figaredo 'Habla con voz fuerte y remite a sus orígenes: 'Figaredo es español; mi abuelo era de Oviedo y mi abuela, de Galicia. Por parte de mamá son italianos, así que en mi casa cada vez que nos reunimos es hablar a los gritos, todos juntos. Es un bardo y nadie se escucha' ' .
Daniel Miranda,
'En 1886 –escribe Claudio Savoia-, mucho antes de convertirse en el apellido de un polémico dirigente del fútbol, Lalín era sólo un pequeño pueblo de Pontevedra, en la provincia española de Galicia. Desde allí, al igual que otros miles de esperanzados con dejar atrás su desesperanza –como los antepasados del polémico dirigente- Nieves Barcala partió hacia Buenos Aires. El mismo año, desde el mismo pueblo, zarpó el barco que sacaba de España al niño Manuel Miranda, alejado de su patria por su abuela para protegerlo –a él y a su madre- de la vergüenza de ser hijo natural. En La Boca, en un conventillo, Nieves se empleó como doméstica. Su dueña, Paca, era tía de Manuel, a quien Nieves conoció.... en una reunión de inmigrantes de la sociedad Hijos del Partido de Lalín. Se casaron. Compraron el conventillo' . Esta es la historia que Daniel Miranda, uno de los nietos, relata al periodista. 'Las historias de mis abuelos eran, en mi infancia, un 'cuento' interesante para mí –dije en una entrevista-. Ese tipo de narración familiar sin duda me marcó. Cada vez que se juntaban, mis parientes tenían dos temas de conversación, a saber: cómo cambió su vida al llegar a América y cuándo iban a ir de visita a su tierra' .
Silvia Puente,
Silvia Puente recuerda a sus mayores y la herencia espitirual que le dejaron: 'Mi abuelo paterno era carpintero; mi abuelo materno editaba un periódicotitulado Galicia. Por suerte para mí, vivían con nosotros. El domingo era el día más bello de la semana. En primer lugar, porque era el único en el que nos permitían dormir hasta tarde. En segundo lugar, porque era el más inquietante: ese día aprendíamos más que en la escuela. Para cuando mi hermana y yo estábamos bañadas y bien vestidas, ya se había armado la ronda de hombres presidida por mis abuelos, en el patio, bajo la sombra del naranjo. Allí estaban sus amigos, y los hombres más jóvenes: mi padre y mis tíos. ¿Qué edad tendría yo entonces, si sentada en un sillón de jardín mis pies no llegaban a tocar el piso? ¿Qué decían esos hombres?, ¿qué hacían? Leían los diarios y los comentaban en voz alta. A veces discutían acaloradamente, y ya sabíamos que entonces aparecerían mi madre o mis tías para decir que bajaran la voz. La orden se cumplía, pero la discusión seguía. Era apasionante, y aunque mi hermana y yo aparentemente no entendiéramos nada, entendimos todo. Era una época en la que las mujeres estaban en la cocina y sólo los hombres leían el diario. Le agradezco a mi madre el habernos permitido elegir entre la cocina y el patio. Le agradezco esa libertad cuidadosa, la misma que mi hija me agradece hoy a mí. Elegido nuestro camino, y aun cuando pasaron muchos años antes de que pudiéramos usar medias de seda, seguimos los domingos, junto a esos hombres, la Guerra de Vietnam, la Guerra Fría, las primeras aventuras espaciales, los golpes de Estado, el peronismo y el antiperonismo. Compartimos también las etapas en que a algunos de ellos les tocó la cárcel por elegir que iban a seguir leyendo y opinando según sus propias convicciones' .
Néstor Goyanes,
'Con estas obras Néstor Goyanes, artista gráfico argentino, cierra una etapa que empezó hace algunos años con la serie del 'Arbol de la Identidad'. Todo comenzó en un viaje a Galicia, esa tierra de los abuelos que lleva en el alma, con las cartas que su madre celosamente guardaba de 'los parientes' que vivían allá, con las estampillas, con los sobres, con esas piedras que formaban el 'Puente de la Abuela Petra', su primera litografía de gran tamaño. De allí en más siguieron unas series de obras sobre el 'Arbol de la Identidad', donde la figura de la madre y el abuelo se repetían constantemente en una especie de danza profunda y sentimental, enlazados por cartas de torpes caligrafías y de errores gramaticales, pero llenas de algo que jamás se encontrará en un diccionario o enciclopedia: el amor y el sentimiento' .
Rodolfo Alvarez Russó,
En 'Mis recuerdos de Gardel', escribe Rodolfo Alvarez Russó: '(...) conocí a doña Berta. Si se puede decír que la conocí por sólo haberla visto y contemplado en el momento quizá, más penoso de su vida. Era una viejecita, de cuerpo menudo, enjuto, sus cabellos eran blancos y vestía de negro en riguroso luto. Vivía en la calle Jean Jaures (Juan Jaures) en una casa con un zaguán cerrado con una puerta de hierro pintada de negro. Mi abuelo paterno(de Ourense-Galicia) vivía en la casa contigua donde un pariente (gallego)tenía un negocio de venta de productos lácteos. Cuando la vi, fue allá para fines del 1935, yo apenas tenía seis años de edad y recuerdo como ella con un pañuelito blanco enjugaba sus lágrimas mientras pasaba sus manos acariciando un mueble (baúl) en el que había llegado la ropa que su hijo envió desde Medellín- Colombia, antes del fatal desenlace.Cuando al fín repatriaron las cenizas del zorzal criollo, la avenida Corrientes se convirtió en un mar de gente que en un cortejo fúnebre de dolientes sin distingos de raza,color o edades acompañaba el antiguo carruaje azabache tirado por caballos de pelo oscuro y brilloso en el trayecto hacia su última morada en el Cementerio de la Chacarita. Tomado de la mano de mi abuelo, apenas pude alcanzar a divisar la cruz que adornaba la cúpula del carruaje, pero pude sin embargo, a pesar de mi corta edad, percibír el sentimiento y la congoja que el pueblo exteriorizaba ante el dolor por la irreparable pérdida del ídolo abatido en las trágicas circunstancias de aquel triste día 24 de junio de 1935' .
Marcela Fernández Señor,
Me escribe la actriz y cantante Marcela Fernández Señor: 'Soy nieta de cuatro gallegos y como me gusta aclarar, 'gallegos' de Galicia, ya que en argentina, suele llamársele gallego a todos los españoles…Desde pequeña me crié entre inmigrantes y no solo con los gallegos de mi familia ya que nací en un barrio de Temperley donde confluían varias colectividades. A la vuelta de mi casa paterna está el club La Puebla del Brollón de niña escuchaba a los gaiteros y veía como se bailaban la jota y la muñeira y guardé en mi memoria los cantos de mis abuelos en esa 'lingua tan doce', como din os galegos. Me acerqué a mis raíces y a mi galeguidade, cuando perdí a mis ancestros, fuí hace unos años a aprender lenguagalega al colegio Santiago Apóstol y allí me reeencontré con el mundo que imaginaba de pequena…Además tuve la suerte de viajar y conocer los pueblos de mis abuelos y ver con mis propios ojos la tierra de la que falaban'.