Por Andrés Calamaro
Fui creciendo deslumbrado por el brillo criollo de nuestras leyendas, confiándole al pasado un cromado irrepetible, creyendo que los garitos eran nidos de poesía y de historia, suponiendo que era improbable lograrlo y alimentándome de la mística de lo imposible hasta creerlo; los primeros discos de Almendra, Manal, Los Gatos y Pappo´s Blues fueron más importantes que la matemática y la religión.
Supongo que entonces era impensable el concepto de futuro posible, que aprendí a pensar en el presente como única dimensión, vivir 'al contado', algo demasiado razonable en un país donde la sociedad no se apoya sobre pilares de confianza acreditada. Es como vivir en una isla donde los calendarios tienen una sola página: hoy.
Siento, pues, mi carne y mi hueso, tengo en un solo puño la psiquis y el latido de mi pueblo.... Y en el otro, las cenizas de los amigos ausentes.... Estoy entretenido con asuntos asquerosamente humanos, no siento en términos legendarios: me consolido como un Fidel Castro a la espera de la absolución de la historia.
Para saltar a la categoría de héroe, un creador debe atravesar todas las dimensiones de lo que lo trasciende o de lo que lo abisma (abisma), un deslumbramiento ante la proliferación enigmática de materia que llamamos mundo, de lo que llamamos rock; sentir la obligación o el desinterés por traducir el sentimiento del pueblo y aun así lograrlo, o conseguirlo en la apenas profundidad de la interpretación, de la invención de la melodía.
El rock les da todo a sus 'héroes' y esos 'héroes' le dan su vida a cambio. Si ocurre que es devuelta, la vida, entonces habrá que enfrentarse despierto al firme paso del tiempo, mi único héroe.... (en este lío).
En desmedro de la fábula del príncipe y el mendigo, respetaremos el luto rockero que propone Johnny Cash, porque a veces la ropa es tan importante como las canciones o el sentido del humor; o todo lo contrario....
Guardar tus propios secretos en el tarro de los olvidos, vomitar ropa italiana en los despachos del presidente de la compañía discográfica, soportar tus años asilvestrados con dignidad; escribir con faltas de ortografía la biografía emotiva de los otros. Dicen que hay algo que tener (y no muchos tenemos).... Pintar una vida el mismo paisaje. Una vida diferente cada día.
LA NACION