Eugenia Plano
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Esta tendencia creció sobre todo este año. Según un reporte a cargo de Microsfot la usurpación de identidad en las redes sociales se convirtió en una práctica recurrente aumentando de 8.3% casos en enero de 2010 a 84.5% a finales del mismo año.El robo de identidad en las redes sociales se convirtió en un karma para los famosos, quienes padecen escándalos y malentendidos, por afirmaciones, insultos o declaraciones maliciosas que en realidad nunca dijeron, ya que, en muchos casos, ni siquiera se encuentran registrados en estos sitios. Así, quienes se hacen pasar por personas públicas han desatado confusiones, que generaron no sólo problemas de nivel privado sino que han dañado su imagen y causado perjuicios, por difusión de información ilegítima o confrontar con otros famosos falsamente.
La proliferación de esta tendencia, llegó sobre todo con el alcance masivo de Twitter. Si bien, esta red social tiene una forma de verificar si una cuenta es verdadera, en el país la herramienta no se encuentra muy difundida. En este marco, debe ser la persona a quien se le ha robado la identidad la que deba salir a desmentir o a denunciar el fraude. De lo contrario, la mentira sigue su curso.Uno de los casos más controvertidos en este sentido, fue el que padeció el periodista deportivo Marcelo Palacios. Un usuario abrió una cuenta con su nombre y publicó en el Twitter la dirección real del Jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández. El funcionario llamó al periodista 'estúpido', cuando en realidad todo era una trampa de un impostor.
Dos prestigiosos intelectuales también fueron víctimas de este fraude. Un impostor del filósofo alemán, Jürgen Habermas, de la Escuela de Frankfurt, consiguió 6.000 fans en sólo un día. Pero más allá de una mentira piadosa, esta iniciativa contó con la complicidad del diario inglés The Guardian, que publicó en sus páginas que la cuenta del escritor 'era veraz'. Las desventuras del robo de identidad también fueron padecidas por Gabriel García Márquez. El diario español El Mundo publicó un tweet sobre una felicitación del escritor a su par Mario Vargas Llosa quien acababa de ganar el Premio Nobel de Literatura. Un impostor bajo el nombre de @ElGabo creó una gran polémica, hasta la desmentida de García Márquez, ya que el autor colombiano y el escritor peruano mantienen desde hace décadas una disputa pública principalmente, por diferencias ideológicas. Por ello, el ganador del prestigioso galardón a las letras declaró, antes de conocer la verdad, 'Es un gesto que agradezco profundamente, pero en lo fundamental no va a cambiar nada'. El gesto y el saludo de El Gabo, en realidad nunca habían llegado.
Pero no sólo de celebridades se trata la cuestión. Novios/as despechados, compañeros de trabajo que se unen contra su jefe o bien estudiantes que quieren ridiculizar a sus profesores, también crean perfiles falsos para difamar al objeto de su venganza.
Para frenar este fraude en la identidad, en Estados Unidos se han incrementado las medidas para prevenirlo. La Identity Theft Penalty Enhancement (Ley de Incremento de Sanciones por el Robo de Identidad) establece que por el solo hecho de usurpar la identidad de una persona se considera un delito, que en el caso de su figura agravada contempla prisión de dos años como mínimo. Lo interesante de esta norma, es que si se comprueba el fraude, el culpable no puede acceder a la condena en suspenso, debe hacerse efectiva.
Una alternativa para quienes hayan sido víctimas del robo de identidad, tanto en Facebook como en Twitter, es denunciarlo a través de las mismas redes sociales, en las que se encuentra un enlace para reportar el robo de identidad.
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