Eugenia Plano
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5 de febreo 2012
*Final de esta crónica
La muerte de Perón, la oscuridad y violencia de la Triple A, la inoperancia de su viuda, López Rega y su siniestra figura, y luego la llegada al poder de una dictadura militar que hirió la historia del país para siempre. Acontecimientos dolorosos que ocurrieron en un corto lapso de tiempo. Diez años en los cuáles el país estuvo atravesado por la violencia, crisis económicas, clases medias que se volvían bajas, engaños llamados “deme dos”, deudas externas que subían, acusaciones cruzadas, una guerra que dejó la huella de la estafa y una angustia extrema en quienes entonces sólo eran adolescentes creyendo en su país y una Argentina que en 1983 no paraba de sangrar.
La cruz del sur dolía por aquel entonces, la democracia se necesitaba como nunca antes. Los argentinos querían sentir que no todo estaba perdido, que la libertad y la pacificación era un ideal posible. Con enorme acatamiento popular en el ´83 se realizan las elecciones, no hubo quien no quisiera votar.
Él lo hizo
En 1983 el Partido Justicialista participó en las elecciones, a través de los candidatos Italo Luder y Deolindo Bitel, pero el peronismo quedó en segundo lugar. El triunfo fue de la Unión Cívica Radical y Raúl Alfonsín se convertía en el presidente de los argentinos.
Habría que esperar hasta 1989 para que el justicialismo vuelva al poder. Había sido gobernador de La Rioja y su proclama de reivindicación de los derechos de los trabajadores y su discurso “anti imperialista”, evocaba las palabras del general Perón de los inicios. Su retórica era cual indica el dicho popular “hablá por la izquierda y goberná a la derecha”. Y así, fue. Lejos de su proclama a favor de la clase obrera y su supuesta pretensión de nacionalización, Carlos Menem impulsó en la Argentina el más extremo neoliberalismo.
Asumió en 1989, en un contexto económico desfavorable signado por una crisis hiperinflacionaria. En este sentido, Menem decidió aplicar medidas neoliberales: privatizó la mayoría de las empresas estatales, entre las cuales se encontraban algunos canales de tevé abierta y dos de las más grandes compañías del país: YPF y Gas de Estado. Además, desreguló la economía y estableció la libertad de precios.
Un gran propulsor de estas medidas fue el ministro de Economía, Domingo Cavallo, quien estableció la Ley de Convertibilidad, cuya puesta en marcha signó a la Argentina hasta la crisis de fines de 2001 y comienzos del 2002.
Por algunos años, estas medidas provocaron un espejismo en la economía argentina. Había un clima favorable para el surgimiento de las inversiones y se produjo un ingreso notable de capitales extranjeros. Estos factores generaron un marcado crecimiento del PBI,.
Pero, durante la gestión menemista, quienes se vieron afectados principalmente fueron las clases medias y bajas. Comenzó un fenómeno que seguiría por mucho tiempo, que es la creciente desaparición de los sectores medios, polarizando las clases sociales en altas y bajas. Los niveles de desocupación alcanzaron niveles históricos, siendo del 18,4%. Uno de los factores que generó el aumento del desempleo fue la nacionalización de los servicios públicos. Las empresas privatizadas, terciarizaron actividades y despidieron de forma masiva a sus empleados.
En su primera gestión Carlos Menem tomó algunas medidas polémicas como el indulto a los responsables de la dictadura militar y a los militantes de las organizaciones políticas que habían actuado principalmente durante la década del setenta. Además durante su gobierno, se modificó el número de integrantes de la Corte Suprema de Justicia, elevándolo a nueve miembros. El presidente fue acusado por la prensa de ampliar la cantidad de jueces para obtener la mayoría automática, y la realidad no distó de esta afirmación.
• Tragedias sin respuestas:
Dos tragedias cuyo resultado fue la más plena impunidad también signaron esta primera etapa. El atentado a la embajada de Israel, el 17 de marzo de 1992, y el segundo contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), el 18 de julio de 1994, que provocaron 29 y 85 muertos respectivamente, fueron dos hechos sobre los cuales todavía no hay culpables.
Pero, a pesar de la sucesión de estos hechos desfavorables para una gran parte de la sociedad, la imagen y popularidad de Carlos Menem era todavía muy positiva en el grueso de la sociedad. Así, no hubo dudas, había que hacer lo posible para continuar en el poder.
En este marco, Menem negoció con el líder de la oposición radical, Raúl Alfonsín, para firmar el Pacto de Olivos, en el que ambos acordaron, entre otros puntos, el llamado a una Convención para la reforma de la Constitución Nacional, en 1994, que permitió la reelección del presidente al año siguiente.
En su segunda presidencia, Carlos Menem conservó las ideas y acciones de su primera etapa de gobierno, pero esta vez la situación se revertería rotundamente. Durante el tercer trimestre de 1998 comenzó una severa recesión económica y las denuncias por corrupción ya no podían ocultarse bajo de la alfombra. La gran popularidad que había sabido conseguir ya no era tal. Los tiempos de “pizza con champagne” cedían a una Argentina que se empobrecía cada vez más y la convertibilidad se hacía insostenible.
• Acorralados:
El 10 de diciembre de 1999, es elegido como presidente por la Alianza, Fernando de la Rúa, y la Argentina viviría una de sus mayores crisis tanto en el aspecto económico como político.
La convertibilidad por ese entonces ya era absolutamente imposible en términos económicos. La paralización del sistema productivo, el aumento de la deuda externa y la reducción de los términos del intercambio, hacían del 1 a 1 una irrealidad pero el gobierno de Fernando de la Rua, se aferraba a este modelo y seguía adoptando políticas neoliberales.
Hasta el mismísimo Domingo Cavallo, autor intelectual de la convertibilidad, volvería a ocupar el ministerio de Economía y seguiría tomando las mismas medidas que ya no tendrían el mismo efecto que en la década del ‘90.
Finalmente, la crisis estalló con toda su fuerza, ni el “megacanje” ni los “blindajes financieros” pudieron evitar lo inevitable. La reprogramación de depósitos bancarios y el tristemente célebre “corralito”, era la gota que colmaba el vaso para la sociedad argentina.
El 20 de diciembre renuncia Fernando de la Rúa en el marco de un país abandonado por sus gobernantes e instituciones. La Argentina, a la deriva.
Comenzaba el desfile de presidentes. La sucesión presidencial recayó primero en el presidente provisional del Senado, Ramón Puerta. De acuerdo al artículo 2º de la Ley 20.972 —de acefalía— éste cumplió el mandato de convocar dentro de las 48 horas a la Asamblea Legislativa para elegir qué funcionario público habría de desempeñar la Presidencia hasta que un nuevo presidente sea electo.
El 23 de diciembre de 2001, la Asamblea Legislativa eligió al peronista, Adolfo Rodríguez Saá para el cargo. Su gobierno duró sólo 7 días. Pero el puntano, se hizo notar con medidas polémicas como la suspensión de pagos de la deuda externa con los acreedores privados y la entrada en circulación de una nueva moneda no convertible, llamada Argentino —que nunca vio la luz—, con la cual daría más de 100.000 subsidios.
El caos y la crisis lejos de aminorarse, se acrecentaba y la población consideró un absurdo las promesas y medidas de Rodríguez Saá.
• Duahlde & Co:
Así, el 2 de enero de 2002 le llegaría la oportunidad al ex gobernador de la provincia de Buenos Aires y uno de los líderes del Partido Justicialista, Eduardo Duhalde. La medida inevitable llegaba: la devaluación de la moneda. “Quién depositó dólares recibirá dólares, el que depositó pesos recibirá pesos”, afirmaba el ministro de economía Remes Lenicov, inmortalizando una frase que quedaría en el anecdotario de los dichos más absurdos de la Argentina.
Además, especificaron los depósitos bancarios en moneda extranjera y para compensar la situación de las clases bajas se entregaron planes sociales.
Duhalde aplicó un plan productivista, profundizado posteriormente, que le permitió un crecimiento a la economía argentina tras años de recesión.
El 26 de junio de 2002 la Policía Bonaerense intentó desalojar una protesta del
Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón en el Puente Pueyrredón. Dos manifestantes piqueteros, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, fueron asesinados por efectivos de la fuerzas de seguridad durante la represión.
Fue el fin de la presidencia de Eduardo Duhalde, quien anticipó seis meses el llamado a elecciones presidenciales y le dio su apoyo completo a Néstor Kirchner, quien resultó electo presidente.
• Del Sur al sillón de Rivadavia
• El 27 de abril de 2003, el Frente para la Victoria sólo obtuvo sólo un 22,0% de los votos, resultando superado por Menem (“Alianza Frente por la Lealtad -UCD), que obtuvo el 24,3%. El balotaje era el inevitable. Los sondeos previos indicaban entre un 60 y 70% de intención de voto para el ex gobernador de Santa Cruz. Las encuestas asustaron al ex presidente, quien finalmente decidió bajarse de la contienda electoral y Néstor Kirchner se convirtió automáticamente en primer mandatario.
• El santacruceño confirmó el gabinete de su antecesor, que incluía al Ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien mantuvo la devaluación de la moneda mediante una fuerte participación del Banco Central en la compra de divisas, impulsando mediante las exportaciones un crecimiento económico con tasas del PBI cercanas al 10%.
• La política económica del primer tramo del gobierno de Kirchner fue exitosa. Logró la cesación de pagos más grande de su historia: canjeó la deuda soberana, de valor nulo tras la crisis del 2001, por nuevos bonos indexados por la inflación y el índice de crecimiento económico. Así, los tasas de pobreza y de desempleo disminuyeron notoriamente.
• Además, al igual que el presidente de Brasil, Ignacio Lula Da Silva; pagó por anticipado la totalidad de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (más de 10.000 millones de dólares).
• Uno de los hechos que han conformado la identidad del gobierno kirchnerista fue su lucha por la reivindicación de los derechos humanos. Propició los juicios contra la junta militar y los responsables del terrorismo de estado y contó con el apoyo público, de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
• Al lograr la adhesión popular, Néstor Kirchner ya no necesitaría del aparato duhalista para legitimar su poder en el Partido Justicialista. Así, realizó importante cambios en su gabinete como la sustitución de Roberto Lavagna por Felisa Miceli en el ministerio de Economía.
• Un hecho fundamental a destacar es el contexto en el que se desarrolló el kirchnerismo. Latinoamérica vivía un momento progresista. Mandatarios como Lula (Brasil), Tabaré Vázquez (Uruguay), Evo Morales (Bolivia), y Michelle Bachelet (Chile), han protagonizado gobiernos cercanos al estado de bienestar.
• Aunque públicamente, Néstor Kirchner solía despotricar contra los Estados Unidos, en los hechos las relaciones lejos estuvieron de la oposición absoluta. Por ejemplo, en el 2006 la gestión kirchnerista apoyó la “lucha contra el terrorismo” impulsada por el entonces presidente, George W. Bush.
• La sucesión del gobierno, recayó en Cristina Fernández de Kirchner, quien el 19 de julio de 2007 lanzó oficialmente su candidatura presidencial en el Teatro Argentino de la ciudad de La Plata.
El 28 de octubre de ese año gana las elecciones en primera vuelta con el 45,29% de los votos. El 10 de diciembre ocuparía la sucesión del cargo que había ocupado su esposo, Néstor Kirchner. La gestión de Cristina Fernández continúa hasta el día de hoy, asumiendo su segundo mandato el 10 de diciembre de 2011.
• La política económica de este gobierno no registraría diferencias con el estilo anterior, aunque desde en el 2007 se registró un progresivo aumento del gasto público con propósitos redistributivos.
• Una de las iniciativas más significativas de este gobierno fue lanzada el 28 de octubre de 2009 y se llamó “Asignación Universal por Hijo”, que consiste en una trasferencia que el Estado hace a los padres desocupados o subocupados y tengan uno o más hijos de entre 12 semanas de gestación y 18 años.
• Por otra parte, la estatización de todos los fondos jubilatorios y la moratoria previsional incorporó a más de dos millones y medio de personas lo que acompañado de dos aumentos anuales por ley, generaron una redistribución hacia sectores de bajos ingresos.
• Pero en el marco de la redistribución, la inflación fue la constante. Aunque en INDEC sólo reconoce el 11% anual, las investigaciones realizadas por las consultoras privadas duplican la cifra oficial. Los entes que no poseen carácter oficial sufrieron en hostigamiento del estado y hasta se han tomado recaudos judiciales para prohibir su difusión.
• Otra de las medidas que caracteriza al gobierno de Cristina Kirchner es la creación de diversos programas de distribución de alimentos a precio de costo. Entre ellos “Carne para todos“ o “Lácteos para todos”, pero estas iniciativas resultaron ineficientes para contrarrestar la inflación y la suba permanente de la canasta básica de alimentos.
• Durante la crisis económica que sufrió la economía mundial, se produjo gran una fuga de capitales. La respuesta del entonces director de la ANSES, Amado Boudou, fue lanzar una plan para estatizar todos los fondos que se encontraban en las AFJP lo que permitió la disponibilidad directa para el gobierno.
• Otras medidas relevantes fueron la creación del Ministerio de Producción, la moratoria tributaria y rla educción de retenciones para el agro. El conflicto con el campo fue uno de los mayores problemas que debió enfrentar la presidenta por ese entonces.
El peronismo es la piedra fundamental de historia de la Argentina reciente. Con militantes de izquierda, derecha, liberales, neoliberales y por qué no algunos radicales, el Partido Justicialista ha cobrado la identidad del momento histórico que lo atravesaba o bien, del que podía serle funcional para alcanzar el poder.
Si tendríamos que contar la biografía de país, nos sorprenderíamos de la cantidad de hechos y palabras que hemos naturalizado.
• En pocas palabras, los dichos y las acciones de los que nos gobernaron:
Golpes de Estados, quema de iglesias, masacre en Ezeiza, la Triple A, 30.000 desparecidos, “que venga el principito“, “no me atosiguéis”, “deme dos”, la “casa está en orden”, “Felices pascuas”, “síganme que no los voy a defraudar”, relaciones carnales, “en este país tenemos que dejar de robar por lo menos dos años”, “dicen que soy aburrido”, corralitos, “que se vayan todos”, “quien depositó pesos, recibirá pesos”, ¿qué te pasa Clarín, estás nervioso?”, “mi voto es no es positivo, que la historia me juzgue”.
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