Quizá fue la primera especie frutal cultivada por el hombre.
Durante los primeros 3 años, el árbol sólo produce madera y hojas.
Para que florezcan convenientemente, deben pasar al menos 800 horas a temperaturas de menos de 7º C.
El manzano requiere de una fecundación cruzada, necesitan plantas polinizadoras ya que no son auto fértiles. Actúan como facilitadoras de este proceso las abejas, se usan al menos unas cuatro colmenas por hectárea.
En el Valle de Río Negro se divide al árbol en tres partes; las manzanas de la copa, crecen cerca del sol y aunque están más expuestas a las inclemencias del tiempo, son las mejores en tamaño, color y sabor. Luego están las que se ubican en zona media y las que crecen en la zona más baja. Estas se dejan sin cosechar, con el propósito de alimentar a los pájaros o transformarse en campo propicio para los insectos y gusanos. Curiosamente, son las más débiles, aunque están más cerca de los nutrientes.
En nuestras familias y equipos de trabajo suelen replicarse los mismos principios y resultados. Aquellas personas que crecen más expuestas a la adversidad, desarrollan recursos y habilidades para madurar y aprender. En cambio, las que crecen a la sombra, aunque estén con mayor disponibilidad de recursos, cerca de las bases y raíces, terminan encontrando en este amparo una trampa: el alimento de su propia debilidad.
Autor: Claudio Penso. Claudio Penso Consultores.