El pasado 3 de marzo , la Sala II de la Justicia Contenciosa de la Ciudad confirmó la sentencia que obliga al estado a garantizar el derecho a la educación de niños con discapacidad. Pero, ¿cómo es posible que los chicos puedan estudiar sino tienen acceso al edificio? El 95% de las escuelas privadas y el 75% de las públicas porteñas no cumplen ni siquiera con condiciones mínimas de accesibilidad. Es decir, no cuentan con rampas de acceso para que ingrese una persona en silla de ruedas, carecen de ascensores y baños adaptados, entre muchos otros obstáculos ¿Qué dice la ley? ¿Cómo es la situación en otros países? Las formas silenciosas de discriminación que le impiden a los chicos con necesidades especiales poder estudiar, capacitarse y tener un futuro.
La organización que se encuentra al frente de la iniciativa es
Acceso Ya, y denuncia cómo no se han cumplido los Derechos del Niño, como son 'a igualdad ante la ley, la no discriminación y la protección internacional, nacional y local de las personas con discapacidad'.
Lo más llamativo del cuadro de situación es que la ley existe y establece que todas las escuelas tanto públicas como privadas deben contar con estructuras accesibles para todos. Evangelina Gálligo, Directora Ejecutiva de Acceso Ya, destaca los fundamentos del fallo que ampara a los chicos:
'La escuela debe ser el lugar donde todo niño/a sin importar su condición física desarrolle sus capacidades, ejerciendo sus derechos y libertades a fin de crecer y madurar como persona, y no ser bajo ningún punto de vista un lugar donde sus dificultades se vean agravadas por culpa de la Administración que omite cumplir con sus obligaciones establecidas en la ley; '. Además, agrega: 'Todas las personas tienen idéntica dignidad y son iguales ante la ley. Se reconoce y garantiza el derecho de ser diferente, no admitiéndose discriminaciones que tiendan a la segregación por razones o con pretexto de caracteres físicos, o cualquier circunstancia que implique distinción, exclusión, restricción o menoscabo'.
Entonces, cuáles son las consecuencias si este fallo no se hace efectivo: 200 mil chicos con capacidades especiales menores de 15 años se quedan sin la posibilidad de aprender a leer y a escribir, hipotecan su futuro porque existen infinidades de barreras arquitectónicas que dificultan su ingreso e impiden su circulación en las instituciones educativas.
De acuerdo con el informe de Acceso Ya, entre las 783 escuelas privadas relevadas 624 no tienen portero eléctrico accesible, 590 no tienen ascensor y 346 no tienen rampa de acceso, o bien las aberturas no son lo suficientemente anchas como para que pase una silla de ruedas.
Según el relevamiento, en la ciudad de Buenos Aires hay diez barrios en los que no hay ningún colegio privado con accesibilidad arquitectónica para discapacitados. Son Villa Urquiza, Villa Ortúzar, Colegiales, Coghlan, Floresta, Parque de los Patricios, Parque Avellaneda, San Telmo, Liniers y Villa Luro.
La Directora Ejecutiva de Acceso Ya destaca la falta de voluntad política para que se cumpla la ley: 'Llama la atención que un gobierno se niegue a hacer accesibles las escuelas cuando esta situación deja fuera del sistema a los niños con discapacidad. Sólo queda pensar que el pedido de inconstitucionalidad de la sentencia, demuestra una clara política de exclusión y de desinterés por la defensa de los derechos humanos fundamentales'.
Pero, lamentablemente la exclusión es una tendencia que traspasa las fronteras argentinas. Según un artículo publicado por el diario El País, de España, el 95 por ciento de los niños con discapacidad está excluido de la escuela tanto en los países desarrollados como en los que no lo están. Además, un tercio de los 77 millones que no tienen acceso a la escuela en el mundo sufre algún tipo de alteración de sus funciones.
Recientemente, el director de Educación Inclusiva de Canadá y Presidente del comité científico de la Conferencia Mundial, Gordon Porter, destacó la importancia de tomar medidas urgentes con respecto a una educación para todos: 'La experiencia demuestra que desarrollar este tipo de educación no es cuestión de dinero, sino de derecho, liderazgo y de política. El problema en países desarrollados como Canadá o España no es el económico, sino que se trata de intención política'. En este contexto, destacó que hace 15 años se aprobó la Declaración de Salamanca y el Marco de Acción sobre Ecuación Especial, pero desde entonces 'no se ha avanzado como se esperaba'.
Sin educación no hay futuro. Millones de chicos con capacidades especiales en todo el mundo están esperando educarse para poder además de aprender; progresar, socializar, crecer y compartir. La escuela debe ser un hogar para la infancia y la adolescencia y a nadie se le deberían cerrar sus puertas.
Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com