El humor es coherente con el momento histórico que lo atraviesa. Si años atrás, la discusión política era la norma y los monólogos o las sátiras sobre el tema público eran lo que hacían reír, hoy en día este tipo de humor brilla por su ausencia.
En un nuevo milenio en el cual la sociedad está signada por mirarse a sí misma, no resulta casual que el humor vaya en esa dirección. Desde el año 2001, se extendió masivamente el fenómeno 'stand up' ¿En qué consiste? Se trata de un unipersonal, encabezado por una o más personas que realizan su show de manera individual. Una de las particularidades, de este tipo de espectáculo cómico es que sus protagonistas no son humoristas, sino personas comunes que deciden subirse a un escenario para contar sus desventuras de la vida cotidiana, siempre con el objetivo de despertar la risa de la audiencia.
El foco del show es la experiencia personal. En la mayoría de los casos, se excluyen alusiones o críticas al contexto en el cuál sucede lo que se relata, tal como el sistema político, social, económico, religioso o ideológico. El 'sí mismo' es la norma.
La diferencia con los grandes íconos del humor, que también hacían unipersonales, como Antonio Gasalla, Enrique Pinti o Carlos Perciavalle, es que ellos no basaban su espectáculo sólo en su experiencia cotidiana sino que ampliaban el espectro utilizando la ironía como crítica al estado o a las normas del orden establecido. Es decir, hoy el cómico se ubica en el centro de la escena, y el contexto histórico que lo circunda es secundario. En los años ´60 o ´70 la mecánica funcionaba al revés: el humorista y su guión eran el vehículo para satirizar aquello que sucedía en el país o en el mundo.
Entonces, ¿sobre qué temas se sustenta el stand up? Los monologuistas hablan esencialmente de temáticas tales como la soltería, la amistad, la relación desafortunada con el sexo opuesto, lo masculino, lo femenino, la familia, el trabajo, las desgracias existenciales o el estigma de ser un perdedor.
El exponer la vida personal no es territorio exclusivo del stand up. Redes sociales, blogs y hasta las pantallas de tevé, han acompañado la tendencia social de la necesidad compulsiva de las nuevas generaciones de ser visto y escuchado, por todos los medios posibles.
Un referente indiscutido del stand up es Jerry Seinfeld, quien al final de su emblemática serie de la década del ´90, realizaba un monólogo sobre su eterna soledad o las desventuras con sus extraños amigos. En Latinoamérica, los cómicos han tomado como modelo a los precursores del género, nacido en Estados Unidos, pero las producciones locales impusieron sus propios roles y temáticas para armar sus shows.
Una de las mujeres más populares en el circuito stand up en América latina es Malena Pichot. Ella se hizo conocida vía You Tube cuando subió a la red una serie de videos, que grababa ella misma, en los que hablaba en tono humorístico sobre las consecuencias de haberse peleado con su novio de entonces. El resultado de la iniciativa, fue obtener 900.000 mil visitas.
Tras este gran éxito virtual Pichot decidió realizar un stand up contando esta vez sus problemas amorosos, pero desde las tablas. En una entrevista al diario Página 12, la humorista afirma que desde su perspectiva prefiere que el stand up incluya otras experiencias y no sólo la propia. 'Armo mis monólogos generalmente no sólo a partir de lo que me pasa a mi sino también a partir de un tema que me interesa, me intriga o me parece injusto. También puede ser a partir de una frase o palabra que me parece graciosa o inclusive a partir de la necesidad imperiosa de que se hable de algo', describe.
Sobre el éxito del género, Malena lo atribuye a una generación que acompañó porque necesitaba un humor de su época. 'El gran suceso del stand up se debe en parte a la necesidad de algunas personas de ser miradas, a una forma de subirse a un escenario que algunos creen que es más fácil que otras. Lo que tiene este género es que, si no sos bueno, la crítica es inmediata, el público está mudo, y si esto te pasa muchas veces, no hay vuelta. También creo que este surgimiento del stand up es el pedido de una generación de un tipo de humor que lo represente. Crecimos con los Simpson, la globalización nos modificó en nuestras exigencias y gustos', explica.
El reírse de uno mismo a partir de las vicisitudes de la vida cotidiana, es el alma del stand up que busca en su público la identificación o el contraste, y poder divertirse con ello. En épocas de exhibición y verborragia personal o virtual, según sea el caso, el humor acompaña a su contexto.
Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com