'Hemos muchos, que pese a repetir que el dinero no trae la felicidad, confiamos demasiado en las adquisiciones materiales para ser felices: Una casa nueva, un automóvil nuevo, un empleo mejor remunerado, un cargo de ministro o de presidente. Los primeros días; evidentemente, nos alegramos. Pero al cabo de algún tiempo, nos vemos obligados a constatar que nos gusta menos; que necesitan de nuevo, algo diferente.
Solamente que los automóviles, las casas y los cargos honoríficos, no complacen al Cielo. Y así; pues, siempre nos sentimos insatisfechos. Hasta el día en que comprendamos que la verdadera alegría o la real felicidad se encuentran, en las adquisiciones del alma y del espíritu. Pero evidentemente, las adquisiciones del alma y del espíritu son de diferente naturaleza. Nos paseamos y nos alegramos de la belleza de la naturaleza, del Sol, de las estrellas y de las montañas. No nos pertenecen, pero nos inspiran sublimes y elevados sentimientos y pensamientos. Y éstas, son las únicas riquezas verdaderas que jamás dejarán de colmaros: Las revelaciones que vienen a iluminar nuestro corazón y nuestra alma.'
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Gentileza: Jorge E. Morales H. (Venezuela)