Constantemente, se replica en los medios de comunicación como el descontrol es la norma en las nuevas generaciones. La suba a nivel mundial en las estadísticas de consumo de drogas y alcohol, hablan de una nueva generación que en lugar de ser juzgada o castigada, necesita la ayuda y el ejemplo de sus adultos.
En el centro de la escena, en la búsqueda de soluciones, los padres son fundamentales. En este sentido, la
Fundación Proyecto Padres se encuentra a cargo de una iniciativa que puede ayudarlos a organizar, pautar y tomar conciencia de una noche adolescente saludable y sin excesos.
Además de dictar talleres, seminarios y congresos, la organización ha desarrollado un plan para realizar fiestas para chicos menores de 18 años, en las cuales los padres se encuentran presentes pero sin abrumarlos o perseguirlos.
Una de las organizadoras, es Andrea Joseph de Ciero , una mamá preocupada por la noche, el descontrol, las previas o preboliches, el consumo de alcohol y drogas, la violencia, la seguridad. Ella encontró en la Fundación Proyecto Padres, un páramo en el medio de la desprotección que viven los chicos en una sociedad que ofrece más alternativas para el descuido que para la contención.
'¿A qué papá, hoy por hoy, no le preocupan los temas vinculados con la diversión adolescente? Me parece un crimen educativo y espiritual permitir que los chicos, a partir del inicio del secundario, queden a merced de los consumos de la noche', pensó Andrea y puso manos a la obra.
Ella tuvo la idea de organizar fiestas para los chicos del 8°, 9° y 1° polimodal (1° a 3° año del colegio secundario C.A.B.A.), con un contenido absolutamente sano, sin consumo del alcohol, en colegios o clubes. El boca en boca fue un éxito, todos los padres estuvieron de acuerdo en brindarles a sus hijos una alternativa de diversión saludable y supervisada por adultos.
La consigna fue tratar de convencer a los chicos a partir de los 13 años, antes que fueran seducidos por la noche tradicional. 'Para que la convocatoria fuera exitosa, la propuesta tenía que ser validada por ellos. Tenía que ser canchera, moderna, cool; para que los referentes/líderes de los cursos, impusieran al Pool de Fiestas como el lugar de moda', explica Andrea.
En el 2006, el desafío fue conquistar a los más grandes, ya que a partir de los 15 años la consigna entre ellos era empezar a salir casi como norma obligatoria. Pero, ¿cómo conquistarlos? 'Cada año, fuimos incorporando novedades para renovarnos y superarnos. Contratamos a egresados recientes (confiables, jóvenes y cancheros) para que atiendan a los chicos, inauguramos el rol de ayudantes con chicos de 4° y 5° año, invitamos a bandas de rock integradas por alumnos y/o egresados de colegios. Y estas incorporaciones eran como magia. Por ejemplo, las chicas de 2° y 3° año querían ir sí o sí a las fiestas porque estaban los galanes', cuenta su organizadora.
Finalmente, el proyecto se concretó y fue un éxito. Las fiestas tan sanas como divertidas, fueron una alternativa válida para los jóvenes y el rol de los padres fue fundamental. En este sentido, se comprobó que si los adolescentes tienen opciones y adultos presentes, no se convierten en seres que sólo ansían el descontrol, previas interminables o el consumo de alcohol o drogas como estimulantes. Andrea destacó la importancia que tiene que los papás estén comprometidos.
'Algunos papás decían que el Pool de Fiestas era una alternativa más. Error. Cuando es una más, siempre te gana la noche. Para que este tipo de proyectos funcione, se necesita una voluntad de familia muy consistente. No tienen que ser muchas pero sí consistentes. A partir de allí, todo es posible. Solamente necesitás estrategia y un grupo de padres comprometido'.
Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com