¿Existe alguna ley que nos proteja? ¿Cuándo es legal dejar los datos y cuando no es necesario? Estar expuesto en estos tiempos no es ninguna novedad. Sin haber pactado, confirmado o siquiera firmado algún tipo de contrato o autorización nuestra identidad es propiedad de organizaciones y empresas ¿Cuántas veces le ha ocurrido que vía e-mail o contacto telefónico le vendan o lo consulten acerca de la adquisición de un producto o servicio ?
Cuando el usuario se anima a formular la pregunta lógica: “¿de dónde obtuviste mis datos personales?” La respuesta es tan evasiva como uniforme en todos los casos: “De un banco de datos”.Esta situación es quizá la que menos peligrosidad reviste, ya que datos como el código de nuestra tarjeta de crédito o número de cuenta, es una información que debemos saber a quién, cómo, por qué y para qué darla.
Álvaro Orts Ferrer, abogado de Iuris Asesores Jurídicos Informáticos, es claro sobre cuando dar o no información personal a través de la Web. “Lo mejor es prevenir -aconseja-. Antes de introducir cualquier tipo de dato de carácter personal se debe observar detenidamente la política de privacidad de la empresa o página a la se ha conectado, ya que la única forma de conocer cuál será el tratamiento que tendrá la información personal y si usted está de acuerdo con ese método (por ejemplo, impedir el envío de correo no solicitado) y evitando problemas mayores a posteriori”.
Es clave conocer los derechos de la inviolabilidad de los datos personales. Es decir, un medio como Internet aunque no sea del tipo físico tampoco está habilitado para la divulgación de aquella información que el usuario no ha autorizado. En este sentido, existe una norma que respalda la identidad personal. La Ley Orgánica 15/99 de Protección de Datos de Carácter Personal es clara sobre el derecho a los ciudadanos de ser informados respecto al uso y tratamiento que se llevará a cabo con los datos personales facilitados.
La ley establece que todo individuo tiene el derecho a pedir, obtener y tener acceso, rectificación o cancelación de sus propios datos. Cualquier obstáculo o negación de estos derechos podrá ser sancionada por la Agencia de Protección de Datos previa denuncia de los hechos. Las sanciones resultan cada vez más duras para los infractores, sobre todo en el aspecto económico.
Pero hecha la ley, hecha la trampa ya que no figurar en Internet es una misión imposible. Parece ser, que desaparecer de la Web es casi una causa perdida. Uno de los casos más resonantes en este sentido es el juicio que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) inició contra Google.
El “derecho al olvido” que tendrían los ciudadanos sobre su propia identidad ya llegó a los tribunales y la negativa de la corporación es contundente. El reclamo es que se habilite legalmente la posibilidad de tener la potestad de reclamar que, transcurrido cierto tiempo, la información personal desaparezca de la Web.
La AEPD presentó esta causa ante el reclamo de decenas de españoles, que quieren hacer valer sus derechos sobre el cumplimiento de las leyes de protección de datos. La reivindicación se basa en la desaparición de información ante la que se sienten perjudicados y no ha sido autorizada por ellos. En este marco, la Agencia Española de Protección de Datos dio lugar a esos pedidos y ordenó a Google que bloqueara los datos. Google se negó y ahora el reclamo de cinco ciudadanos está en la Justicia
¿Cuál es su argumento? La empresa argumenta que “los responsables de los contenidos de Internet son los sitios que producen o ponen online esos contenidos, y no los buscadores“. Así también, sostiene que está en juego la libertad de expresión y harían de la Web un espacio sesgado y poco trasparente.
Pero, ¿el derecho a la privacidad también no es legítimo? El debate está abierto. En un mundo en el cual las redes sociales tienen su lei motiv en la exhibición, resulta casi imposible comprender que la identidad todavía puede ser propia y no pública.
Con algunos vacíos legales y leyes que se están adaptando a los nuevos tiempos, todavía un ciudadano no puede pretender desaparecer de la Web. Incluso hay empresas que se dedican a borrar de Internet datos de sus clientes como salirdeinternet.com o grupos de programadores se han unido en la Universidad de Sarre; en Alemania, con el fin de crear un software para que los contenidos subidos al ciber espacio tengan una “fecha de vencimiento”.
El derecho a lo público y lo privado en Internet es un debate que todavía no ha encontrado una definición ¿Libertad de expresión o respeto por la identidad personal? Una pregunta que todavía sigue abierta y el derecho al olvido todavía no llega a un acuerdo.
Eugenia Plano - www.vidapositiva.com