Silvia Pisani
En twitter @silviapisani1
Tan reconocido que fue capaz de atraer a estudiantes de otros países, cuyos padres sabían que tendrían la puerta del aula abierta. Y con ella, la del futuro.
Hoy, la educación duele en el país que fue potencia regional. Duele por muchas razones pero lo que da pena es que, con esa falencia, cada día que pasa, se les quita un poco de futuro a los más chicos. Se les quitan oportunidades.
Hace días que uno de los colegios públicos más reconocidos del país, el Carlos Pellegrini, está “tomado” por los alumnos. Dicen que no les gusta el método para elegir los docentes. Y entonces, no entra nadie, ni siquiera, el rector. Y es un Viva la Pepa.
Un ex ministro de Educación argentino acaba de decir que la toma le parece bien. Que los alumnos tienen que expresarse. Que es su derecho. Y que siga el baile.
El nombre de ese señor no viene el caso. (El es, en todo caso, un hombre pequeño. Que no sabe de la necesidad de educar en los límites o, peor aún, que en su demagogia, le falta el coraje para hacerlo). Una pena de hombre.
Ocurre en la Argentina, pero me late que podría ocurrir en varios países de nuestro entorno.
En todos los niveles –en la escuela y en casa- la crisis de la educación no es otra que la crisis en la conducta de… nosotros, los adultos.
Silvia Pisani