Historias
Cuando la realidad supera la ficción: una historia de heroísmo y salvación
Esta es una de esas historias que dan esperanza en la condición humana y dejan la sensación de que, aún en un mundo pleno de conflictos y tragedias, el bien se puede abrir camino


[ 27/4/2012 ]

Por Jana Beris | Para LA NACION

Viernes 27 de abril de 2012 | 03:44

Es la increíble historia de la judía Mira Bakovic y el musulmán Dervish Korkut, ambos yugoslavos ya fallecidos. También es la historia de sus hijos, reunidos décadas después para darse la mutua posibilidad de volver a hacer el bien.

Todo comenzó en Sarajevo durante la Segunda Guerra Mundial. En un parque, el director del Museo Islámico de Sarajevo, Dervish Korkut, se topó con la joven Mira, de 18 años. Para su estupor, había sido expulsada de los partisanos por ser judía, aunque había luchado con ellos desde el primer día de la guerra.

Korkut la llevó a su casa; la de Mira ya no existía y sus padres habían sido asesinados. La colocó como encargada de cuidar a su pequeño bebé, Munib, y la convenció de que se vistiera como musulmana y procurara casi no hablar, para no despertar sospechas.

Décadas más tarde, Munib, que ya se había convertido en un exitoso hombre de negocios residente en París, recibía un documento que reconocía 'post mortem' a su padre, Dervish Korkut, como 'Justo entre las Naciones', por haber arriesgado su vida para salvar judíos. Se lo había enviado un representante oficial israelí del Museo Recordatorio del Holocausto Yad Vashem.

En 1999 Lamia, la hermana de Munib, salía de Pristina, capital de Kosovo en los Balcanes. Había sido expulsada por los serbios, y desconocía su destino. Viajaba con su esposo, y llevaba ese documento en un bolsillo de la chaqueta de él. Casi no sabía qué decía, sólo que era algo de Israel relacionado a su padre.

Tras un largo viaje en tren, al llegar a la frontera entre Macedonia y Bulgaria, se encontró con un campamento donde representantes extranjeros intentaban ayudar. Entre ellos, había enviados de Israel que ofrecían asilo por seis meses a cien refugiados.

Enorme fue la sorpresa de la pareja, cansada y preocupada, en ascuas, cuando mostró a los israelíes el documento que tenían en su casa y que nunca habían podido leer. No sólo les abrió las puertas para que los refugiaran por seis meses, sino que poco después, iniciaron un nuevo camino como ciudadanos de Israel.

LA HISTORIA EN PRIMERA PERSONA

Para conocer la historia en aquella Sarajevo en la Segunda Guerra Mundial, pero más aún, para saber los detalles del reencuentro entre las dos familias, LA NACION entrevistó a Davor Bakovic, el hijo de Mira que no habría nacido nunca si el musulmán Dervish Korkut no hubiera salvado a su madre.

P: Davor, su madre nunca le había contado sobre aquella salvación ¿verdad?

R: Nunca. Ella no quería que lleváramos cargas que detuvieran nuestro desarrollo y, por eso, hasta que no resolvió el tema, no dijo nada.

P: ¿Qué es lo que tenía para resolver?

R: Después de la guerra, se dirigió en la calle a mi madre una mujer musulmana, que resultó ser la esposa de Dervish Korkut, en cuya casa se había salvado. Le dijo que el nuevo régimen de Yugoslavia había detenido a su esposo y, que él y otros musulmanes, serían acusados de colaborar con los nazis. Le pidió que contara la verdad en el juicio. Mi madre aceptó, por supuesto, pero al contárselo a mi padre, que era un oficial de mayor rango que ella en el ejército, le prohibió salir. Dijo que el juicio sería para el espectáculo y que ella tendría problemas. Le colocó un soldado a la entrada de la casa y la dejó encerrada.

P: Y ella vivió años pensando que por su culpa su salvador había sido ejecutado.

R: Exactamente. Y ese sentimiento la carcomía. Años después, en los 80, ya radicada en Israel, se topó con un periódico yugoslavo en el que se informaba que Korkut había fallecido. Ella entendió que no lo habían matado en aquel momento después de la guerra. Resultó que otros judíos prestaron testimonio en su favor y se había salvado. Mi madre no lo vio más, pero pudo al menos iniciar el trámite en Yad Vashem para que se le reconociera como 'Justo entre las Naciones'. El documento fue hecho llegar, póstumamente, a su hijo Munib que vivía entonces en Francia.

P: Y que era el bebé al que su mamá cuidó, lo cual la salvó.

R: Exactamente.

P: Y las puertas de la historia siguieron abriéndose de modo impresionante, hasta reencontrar a su familia, con la del salvador, ¿no es así?

R: Exactamente. Una noche de mayo de 1999 me llama un periodista de la emisora Galei Tzahal y me pregunta si al día siguiente voy al aeropuerto. Yo no sabía de qué hablaba. Entré a una película que ya estaba rodando, de la que yo no sabía nada. Me preguntaron si no conocía a la familia Yaha, dije que no, y entonces me preguntaron si no sabía de Dervish Korkut, lo cual ya me sonaba distinto.

Resulta que Yaha era el apellido del esposo de Lamia, la hermana de Munib, o sea la hija de Dervish Korkut, que con su esposo había tenido que irse de Pristina, capital de Kosovo, expulsados por los serbios en esa terrible guerra en los Balcanes. Al día siguiente fui en efecto a recibirlos. nos sentimos como hermanos desde un principio. Estuvieron un tiempo en el kibutz Maagan Mijael, que recibió a todos los refugiados y luego se instalaron por un tiempo en Zijron Yaakov, para pasarse más tarde a Jerusalem, a fin de estar más cerca de Neve Ilan, donde yo vivo. Casi siete años más tarde viajaron a Canadá porque la hija mayor había ido allí a estudiar. Pero seguimos en permanente contacto y ellos aún se sienten muy unidos a Israel, siguen siendo ciudadanos israelíes. Hoy están en Sarajevo.

P: Davor ¿qué le hace pensar todo esto respecto a la vida, sus vueltas, su dinámica?

R: En la historia humana pasa que las cosas van rodando y recorren un camino increíble.

Aquí, fue el padre de Lamia el que hizo una buena acción, guiado por sus consideraciones morales y sus valores, aunque ponía en peligro su vida y su futuro. Pero tenía claro que no podía actuar de otra forma. Años más tarde, otra gente, con los mismos valores, cerró el círculo, logrando , digamos, devolver alguna deuda.

Es algo que deja enseñanzas personales. Y creo que también Lamia y su esposo lo vieron así. Quizá más adelante, también sus hijos sean parte de algún círculo que les permita brindarse y luego volver a recibir.

CRONOLOGÍA DE LA HISTORIA

1939- Estalla la Segunda Guerra Mundial

1941- Los nazis invaden Yugoslavia. Asesinan de inmediato a numerosos judíos, entre ellos la familia de Mira Papo. Ella se incorpora de inmediato a los partisanos.

1942- Los partisanos judíos son expulsados de su unidad. Entre ellos Mira Bakovic, que queda sola. Dervish Korkut, Director del Museo Islámico de Sarajevo, la salva llevándola a su casa como encargada de cuidar a su bebé, Munib.

1943- Mira deja la casa de Korkut y vuelve a los partisanos. Lucha en los bosques.

1945- Fin de la guerra. Mira y sus compañeros son condecorados por el Mariscal Tito, por su rol en los partisanos desde el principio de la guerra.

1947- Mira ya oficial en el ejército yugoslavo, bajo el reinado Tito, contrae matrimonio. Pasa a llamarse Mira Bakovic.

1948 (diciembre)- Nace Davor Bakovic, el segundo hijo de Mira.

1948 (febrero)- Fallece el esposo de Mira, que queda sola con sus dos hijos.

1968 - El hijo mayor de Mira, viaja a radicarse en Israel. Es el primer hermano que va allí.

1970- Davor Bakovic va a Israel a visitar a su hermano y poco después decide quedarse.

1972 - Mira Bakovic se radica en Israel.

1969 - Fallece en Sarajevo Dervish Korkut.

1994- En base al testimonio de Mira Bakovic ante el Museo Recordatorio del Holocausto 'Yad Vashem' en Jerusalem, Dervish y Servet (la esposa) Korkut, son reconocidos como 'Justos entre las Naciones'.

1998 - Fallece Mira en Israel.

1999 - Lamia, hija de Servet y Dervish Korkut, hermana de Munib, a quien Mira cuidó cuando era bebé, es expulsada de Pristina, capital de la provincia de Kosovo, por los serbios, junto a su esposo Vlaznim Yaha. Son amparados por Israel, que por las acciones de los Korkut durante la Segunda Guerra Mundial, les conceden ciudadanía. En el aeropuerto los recibe Davor Bakovic, hijo de Mira, a quien los padres de Lamia habían salvado durante la guerra.

2008- La familia Yaha deja Israel a radicarse en Canadá, donde estudia su hija mayor. El contacto con Israel, y su ciudadanía, se mantiene hasta el día de hoy. En estos momentos, viven en Sarajevo..

LA NACION




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