Este martes en la Argentina se conoció una noticia que informaba el apuñalamiento de un adolescente de 16 años a manos de un compañero de escuela, en la provincia de Corrientes. El motivo de la violencia, una discusión. El hecho ocurrió dentro de la institución escolar, Escuela Liceo 'Brigadier Pedro Ferré', donde el joven resultó herido debajo del esternón, en la zona del abdomen, y debió ser operado de urgencia. La pelea entre los jóvenes, según comentaron sus compañeros, fue por el fanatismo de ambos por distintas bandas de cumbia de la ciudad.
Este es uno de los casos, que cada día la crónica policial informa. La violencia escolar es una tendencia que ha crecido en la mayoría de los países del mundo. Sólo en España, el fenómeno creció un 57 por ciento. Estados Unidos fue uno de los países que ha estado en el centro de la escena en torno a esta temática cuando en abril de 1999, 15 alumnos y profesores perdieron la vida en manos de dos alumnos armados en la Columbine High School, en el estado de Colorado. En Francia, la violencia escolar adquirió tal relevancia que el Estado creó el Observatorio Europeo de Violencia Escolar, cuyo objetivo es investigar las causas del conflicto y generar estrategias de prevención a la violencia escolar y urbana. En el 2001 en Le Monde de L´éducation, Rémi Barroux constató que la violencia continua siendo un desafío permanente del sistema escolar francés; 6240 agresiones graves denunciadas por trimestre por los liceos y colegios a la justicia.
Más allá de las estadísticas y la situación particular de cada país, la violencia escolar es un fenómeno que está atravesando a las nuevas generaciones ¿Cómo se conceptualiza la violencia escolar? La Organización Mundial de la Salud define el concepto como 'el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo de comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones'.
Esta definición se vive día a día en muchas escuelas del mundo. En este sentido, el Ministerio de Educación de la República Argentina en conjunto con la Universidad Nacional de San Martín, realizaron un análisis llamado 'Violencia en las escuelas: Un relevamiento desde la mirada de los alumnos'. La encuesta se realizó a 1.360 cursos del 9º año de EGB y a 1.575 secciones en 3º de Polimodal. Así, el total de alumnos consultados fueron 35.000.
La investigación reveló que el 28% de los alumnos fueron testigos de reiteradas agresiones físicas entre compañeros de escuela y el 22% fue testigo de amenazas de daño. Un 3% confesó haber llevado armas blancas a la escuela mientras que un 1,3% llevó armas de fuego.
Enfocando hacia la toma de conciencia, el Observatorio Argentino de la Violencia en las Escuelas en la Argentina, elaboró una serie de alternativas para prevenir un fenómeno que lastima física y mentalmente, con consecuencias irreparables en muchos casos, a gran parte de los adolescentes en todo el mundo.
Una de las conclusiones sobre las cuáles la esperanza y el proyecto pueden fusionarse es el rol de los adultos y su acción sobre los acontecimientos. 'Cuando los docentes intervienen -afirma la investigación- en los problemas de convivencia entre alumnos, disminuye sensiblemente la cantidad de episodios de violencia visualizados o sufridos por los estudiantes'. En este sentido, cuando un maestro o el personal de una institución educativa se involucra se produce un impacto muy positivo. El estudio afirma que esta intervención beneficia notablemente la visión de los adolescentes sobre cierto escepticismo que ellos poseen sobre el mundo adulto y el ejercicio de su rol.
Los jóvenes no se manifiestan violentamente por obra de destino o la casualidad, visiblemente son un emergente de un mundo adulto que a veces desaparece.
La investigación sostiene que de acuerdo a los resultados arrojados: 'es mucho más lo que los docentes y la comunidad educativa en su conjunto pueden hacer en relación a la violencia. Por ello, es necesario el trabajo respecto al fortalecimiento de las prácticas preventivas que propenden a la resolución de los conflictos por vías del diálogo, el consenso y la legalidad'.
El gran pedagogo francés Phillipe Meireu, definió a la educación como un acción de 'hacer para que el otro haga'. Dar el ejemplo, intervenir, involucrarse, dialogar, darle peso a la palabra y sentido a la acción, ejercer el rol del adulto. Los adolescentes podrían ejercer su condición si los más grandes ejercerían la suya. Mirar al costado, es dejarlos solos.
Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com