Buenos Aires tiene ese no se que, pero si desea encontrar el alma de la ciudad en sus veredas, debería tener en cuenta que para descubrir su esencia deberá sortear más de un obstáculo.
Barrios emblemáticos como Palermo, Belgrano, Microcentro o Barrio Norte son epicentro de la venta ambulante, piquetes, valet parking o mesas y sillas de restaurantes y bares. Entonces, para caminar por la ciudad hay que estar preparado y ser conciente que no será tarea fácil.
A raíz del descontrol en la ocupación del espacio público, algunos funcionarios y representantes de asociaciones vecinales se encuentran encabezando diversas iniciativas para 'despejar' Buenos Aires. En un artículo publicado por el diario La Nación, los funcionarios explicaron que la idea es realizar una reforma del Código Contravencional porteño, para regular algunas actividades informales, aplicar penas concretas a los infractores y tener una presencia más activa del Estado en las calles porteñas.
En declaraciones a La Nación, el fiscal general adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, Luis Cevasco, sostuvo que la ocupación excesiva del espacio público se agravó desde el fin de los edictos policiales y propone un proceso simplificado para que la Justicia resuelva los casos flagrantes en no más de 24 horas.
Uno de los fenómenos de los últimos años que ha entorpecido enormemente la circulación por la ciudad ha sido la venta ambulante y los puestos de comida callejera. Desde la comercialización de películas pirata hasta la falsificación de productos de distintos rubros, este negocio ha crecido de forma incalculable en toda la ciudad y se calcula que factura entre 2 y 7 millones de pesos por día.
Idéntica situación sucede con la venta de comida rápida. Existen unos 6250 puestos y sólo unos 40 se encuentran habilitados de forma legal. Aunque se ha comprobado reiteradamente el riesgo sanitario de los productos vendidos, todavía la comercialización de comida al paso en las veredas de Buenos Aires es una realidad tangible en el día a día.
Otro fenómeno de ocupación que ha crecido en forma constante en estos últimos tiempos ha sido el de los bares y restaurantes, que ocupan más de la mitad de la vereda con sillas y mesas. La tendencia fue en ascenso cuando se promulgó en la ciudad la ley que prohíbe fumar en espacios cerrados, y entonces los locales gastronómicos incrementaron su espacio a la calle para no perder como clientes a los fumadores. Las zonas más afectadas son los barrios de Recoleta, Palermo SOHO y Hollywood, Las Cañitas y Puerto Madero. El diario La Nación indica que diariamente se hacen cuatro intimaciones y se labran dos multas a locales que cometen este tipo de falta. Pero nada ha cambiado.
Para sumar a la ocupación generalizada, el valet parking callejero está en su esplendor. Trabajan en espacios fijos y reciben una paga a cambio del cuidado de los autos. El proceder del automovilista es entregar sus llaves con el fin que los ciudacoches puedan moverlos si es necesario. Los populares 'trapitos' también se inscriben dentro de un fenómeno que sólo por estacionar su auto, son guardianes de que nada les suceda, a cambio de una propina, en algunos casos, y un costo fijo en otros.
Quizá lo más preocupante de esta situación sea que la ley exista, pero a pesar de las normas y las penas, nada sucede. Buenos Aires es una de las ciudades más hermosas de Latinoamérica, pero si la visita tenga en cuenta que por algunas de sus veredas, el peatón quedará afuera.
Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com