Domingo 03 de abril de 2011 | Publicado en edición impresa
Con ropa usada crearon una colección digna de la pasarela. Así cinco grandes diseñadores demostraron que moda y solidaridad, sumadas al reciclaje y a la conciencia social, podían ser una buena ecuación. Pablo Ramírez, Mariano Toledo, Martín Churba, Hermanos Estebecorena y la firma 12-NA presentaron el año último Sr. Amor, una serie de prendas donadas al Ejército de Salvación e intervenidas por ellos. ¿El objetivo? Difundir la obra de la institución y recaudar fondos con la subasta de sus creaciones.
Además, Sr. Amor, una iniciativa de la agencia JWT, estuvo presente en la última edición de BAFWeek, y planea firmar un convenio con universidades que dictan la carrera de diseño de indumentaria.
Sí, la moda puede ser solidaria y la solidaridad estar de moda. Sobre todo cuando de las grandes etiquetas y del diseño de autor surgen desfiles a beneficio, donaciones de ropa y alianzas con entidades de bien público. Y más, porque hay emprendimientos nacidos sólo para ayudar a otros.
Entre las dos aguas surgió hace cuatro años Cosiendo Redes. Una buena idea de la diseñadora María Cher y de su mamá, asistente social, que crearon una escuela de oficios. 'Me pareció interesante hacerlo en relación con la indumentaria porque se necesitan más especialistas de los distintos oficios', dice Cher. El proyecto, que surgió de la mano de la Fundación Paz por la No Violencia Familiar, creció cuando el Centro Metropolitano de Diseño, Ministerio de Desarrollo Económico, les cedió un espacio en Barracas.
Desde su creación, casi 800 personas de bajos recursos se capacitaron en moldería industrial y de niños y bebes, aprendiz de sastre, arreglos y confección básica y estampado de telas. 'El 40% de la gente que hizo los cursos está trabajando, y necesitamos de la ayuda de las empresas para que les den empleo -agrega-. Con la integración de los demás, uno también se integra en la realidad.'
Lo sabe la diseñadora Mariana Dappiano, que para Garabatos, su colección otoño-invierno, desarrolló una línea de accesorios sustentables junto con mujeres egresadas de Cosiendo Redes.
'Lo interesante es que suceden acciones -opina la investigadora Andrea Saltzman, titular y directora de la carrera de Diseño de Indumentaria de la Universidad de Buenos Aires-. La gente descree del decir, y generar acciones es sentirse inmerso en algo.'
El binomio moda-solidaridad está instalado en la Argentina, y con variantes bastante creativas. 'En otros países también es tendencia, pero con formas más estructuradas. Acá la solidaridad tiene un componente más emocional, de cuidar al otro pero no formalmente', explica la ingeniera Marina Pérez Zelaschi, subdirectora del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
Para Cecilia Nigro, directora de la consultora The Wow Factor, 'es una tendencia que la gente se comprometa más, y con marcas a su vez comprometidas con el medio ambiente y con el comercio justo. También le interesa que la ayuda no dependa sólo del consumidor, sino que la empresa aporte lo suyo. Entre dos marcas, el consumidor elige al más comprometido, y espera que la firma renuncie a parte de su ganancia'.
¿Solidaridad pura o estrategia de marketing? Según Saltzman, la gente siempre teme que alguien esté sacando provecho, pero lo importante es que se genere algo, y que sea solidario. Si es así, bienvenido sea.
En otros países, las donaciones tienen un fin más práctico. 'Surgen por la necesidad de resolver el excedente de producción apelando a las donaciones -aclara Zelaschi-. Pero en la Argentina el saldo de indumentaria es un tema menor, y los diseñadores y pequeñas empresas están más en relación con el medio social y con las necesidades de la gente.'
Además de participar en Sr. Amor, Martín Churba trabaja con tejedores de Jujuy. El primer contacto fue con la Red Puna, y siguió con un programa de capacitación y formación de artesanos textiles expertos en fibra de llama gracias a la financiación de ONGs locales y extranjeras. Con la cooperativa La Juanita creó guardapolvos y en la última Navidad diseñó el packaging de sus pan dulce.
Desde las empresas
Para Noemí Erejomovich, la solidaridad comienza por casa. Por eso, la última apuesta de la creadora de la etiqueta de ropa infantil Mimo & Co es que los empleados sin secundario completo puedan terminarlo en la empresa. Ahí funciona también un jardín maternal, al que asisten más de 30 chicos. No es lo único. Desde hace 12 años, la empresa está ligada a la Fundación Garrahan y por medio de desfiles, shows musicales, caminatas y más, logró recaudar fondos para comprar equipamiento médico. También hace obras con Unicef, apadrina una escuela con la Asociación Civil de Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales (Apaer), entre otros proyectos.
También pensando en los chicos, la firma Cheeky desde hace dos años difunde la actividad de Alegría Intensiva, una ONG que da sus primeros pasos en el país y que con clowns profesionales reparte sonrisas entre los chicos. 'Según el proceso de internación de cada niño, el payaso trabaja para que lo afronte de manera distinta. Regalar alegría a los chicos me parece muy contundente', dice Hernán Gálvez, gerente de marketing de Cheeky. La empresa aporta fondos y difusión: vendieron con un éxito inesperado narices de payaso en los locales y patrocinaron sus espectáculos. No es la única acción solidaria de la firma, que también dona ropa, ayuda a comedores y realiza más obras, pero en voz baja.
Ona Saez eligió sus campañas gráficas para ayudar a los otros. 'Apuntamos al compromiso social y a transmitir un mensaje que trascienda la superficialidad habitualmente pautada por la moda', dice Sebastián Diego, del sector de marketing. Acompañó las campañas con obras, realizando donaciones a hogares de niños y de abuelos, y a la Fundación del hospital Roffo, para apoyar la lucha contra el cáncer de mama. El emprendimiento Tarea Ona Saez recolectó útiles escolares, y, con Resistencia, entregó donaciones a la comunidad de aborígenes wichi de Chaco.
Con descuentos, dos veces al año Escada atrae a sus clientas y a la vez colabora con COAS (Cooperadora de Acción Social). Desde 2006, la firma realiza el Winter Charity Sale y el Christmas Charity Sale a precios promocionales: el 10% de la venta lo destina a la compra de equipamiento para hospitales.
Beneficencia pura
Otros emprendimientos son netamente solidarios, como Laremera (ver aparte), pionero en la Argentina con la filosofía BOGO: Buy One, Give One (compra una, dona uno), como explica Nigro.
En esa misma vereda, la fundación Mediapila surgió para insertar en la sociedad a mujeres que, por falta de oficio, viven en situación de indigencia. Lo hace capacitándolas en trabajo textil e instalando microtalleres de corte, estampado y confección en barrios carenciados. Para cerrar el círculo, la iniciativa se financia con la venta de las remeras que produce. Ahora se unió a la marca Estancias Chiripá para sumar más diseño. 'Nos dimos cuenta de que la gente estaba dispuesta a la compra solidaria, pero sólo un par de veces. Por eso queremos ofrecerle algo más', dice Sebastián Sarasola, uno de los creadores de Mediapila.
Se sabe, moda y solidaridad pueden lograr un buen maridaje.
Por Mariángeles López Salón
mlsalon@lanacion.com.ar