África es el tercer continente del mundo por extensión geográfica. Limita al norte con el Mar Mediterráneo, al oeste con el Océano Atlántico, al sur con la conjunción de los océanos Atlántico e Índico y al este con el Mar Rojo y el Océano Índico.
Aunque posee una superficie total de 30.272.922 kilómetros cuadrados (621.600 en masa insular), la cual representa el 22% del total terrestre, la población es de mil millones de habitantes, menos del 16%. El continente se organiza en 53 países, siendo todos ellos miembros de la Unión Africana, con excepción de Marruecos.
• Historia:
Se cree que el sur o el este de África es la cuna de la Humanidad y de allí proceden las sucesivas especies de homínidos y antropoides que dieron lugar a los seres humanos y que se han ido expandiendo por el resto de continentes, incluido el Homo sapiens sapiens hace cerca de 190.000 años. La mayoría de la población de África es de raza negra (90%) y el resto es de raza blanca (10%).
Según el historiador griego Heródoto (484 a. C.), una expedición fenicia auspiciada por el faraón Necao (616 a. C.) circunnavegó el continente africano por primera vez.
Los orígenes del tráfico comercial entre el oeste y el centro de África y la cuenca mediterránea se pierden en la prehistoria. Los primeros relatos históricos datan de la antigüedad y cuentan de los nómadas que organizaban el comercio entre Leptis Magna y el Chad. Este comercio vivió su primer auge en el siglo I a. C. con el ascenso del Imperio romano. Sobre todo se comerciaba con oro, esclavos, marfil y animales exóticos para los juegos de circo en Roma en intercambio con bienes de lujo de Roma. De hecho es en esta época en la que se gesta el propio nombre de África. Tras la derrota de Cartago por Roma en la tercera guerra púnica se establece la provincia romana de África que abarcaría aproximadamente el Túnez actual. Fue una generalización territorial de la provincia lo que dio nombre a todo el continente. Una importancia crucial tuvo también la mayor utilización del camello a partir del siglo I en el norte de África.
A partir del siglo VII los árabes invaden el África del norte. El comercio caravanero y la expansión islámica alimentan el establecimiento de nuevas relaciones entre las 'dos Áfricas'. El Imperio Kanem-Bornu existió en África entre el siglo XIII y la década de 1840. En su momento de mayor esplendor abarcó el área de lo que actualmente es el sur de Libia, Chad, noreste de Nigeria, este de Níger y norte de Camerún.
El Reino del Congo fue un estado situado en lo que actualmente constituye la zona norte de Angola, el enclave de Cabinda, la República del Congo y la parte occidental de la República Democrática del Congo. Su esfera de influencia abarcaba también a los estados vecinos.
La total repartición colonial de África por las potencias europeas, iniciada desordenadamente a partir del siglo XVII tuvo lugar, aproximadamente, en 1885, con la Conferencia de Berlín y el comienzo de la Primera Guerra Mundial, época en la cual los imperios coloniales se extendieron más rápidamente en África que en cualquier otro lugar del mundo, si bien dos países, Liberia y Etiopía, consiguieron mantener su independencia. Es un ejemplo del Nuevo Imperialismo generado por la necesidad de los países europeos de obtener materias primas para el rápido crecimiento de su producción manufacturera después de la Revolución industrial, iniciada en Inglaterra a fines del siglo XVIII.
Al final de la Segunda Guerra Mundial los aliados no logran ponerse de acuerdo sobre el futuro de la antigua colonia italiana de Libia. En ese momento era un territorio más de cinco veces mayor que la propia Italia. Sin embargo, la población no sobrepasaba el millón de habitantes, por lo que representaba un destino apropiado para la población desplazada de Italia por la guerra, que empezó a buscar lugares a los cuales emigrar. Los recelos entre Occidente y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) hacen que finalmente la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decida dar la independencia al país dejándolo en manos del rey Idris.
Aunque ya había 4 países independientes en África (Liberia en 1847, Sudáfrica en 1910, Egipto en 1922 y Etiopía en 1941) Libia se convierte así en la primera colonia africana en lograr su independencia, en 1951, a la que seguirá la de Ghana en 1957. Más adelante las potencias europeas lamentarían este hecho, pues contribuyó a desencadenar las diferentes luchas por la independencia africana. Además perdieron para sí la última oportunidad de construir un estado de estilo europeo en el litoral sur del Mediterráneo
• Circunstancias históricas y humanas:
Las circunstancias históricas y humanas han marcado la división entre el África del Norte o del Sahara y el Sur del Sahara, denominada también como el África Negra por algunos historiadores aunque, dichos términos son poco conocidos, no tanto como se han denominado en las Américas como la América Latina o la América Anglosajona o como en Europa, la Europa Latina, la Europa Anglosajona, la nórdica, la eslava etc... Algunos definen África tal como a continuación se muestra en las siguientes denominaciones.
• Subdivisiones geográfico poblacionales:
Se ha clasificado a África en África del norte, África occidental, África central, África oriental y África austral. Asimismo se ha dividido entre África del norte o África mediterránea y África negra, mal denominada África subsahariana, véase África negra.
El África anglosajona o de lengua inglesa comprende aquellos países del continente que fueron colonizados por Gran Bretaña o el Reino Unido, además todos ellos son miembros de la Mancomunidad Británica de Naciones y tienen el inglés como lengua oficial y administrativa. Estos son los países de lengua inglesa: Botsuana, Camerún (junto con el francés), Egipto (junto con el árabe y francés), Gambia, Ghana, Kenia, Liberia, Malaui, Namibia (junto con el afrikáans y el alemán), Ruanda, Seychelles, Sierra Leona, Sudáfrica (junto con el afrikáans), Suazilandia, Uganda, Zambia, Zimbabue y las colonias británicas de Santa Helena y Tristán da Cunha. Mozambique también es miembro de la Mancomunidad Británica de Naciones, pero no se considera parte de este término, debido a la influencia cultural lusófona o portuguesa.También en esta parte del continente países como Alemania y los Países Bajos, tuvieron sus posesiones coloniales.
• Geografía:
En su mayor parte África es una enorme y antigua plataforma continental maciza y compacta, elevada entre 600 y 800 msnm, surcada por grandes ríos (aunque pocos) y escasa en penínsulas. Destaca por su regularidad orográfica y considerable altitud media.
Tres franjas climáticas sucesivas se repiten al norte y al sur del ecuador, abarcando los climas mediterráneo, desértico, subtropical e intertropical lluvioso, este último, en sus dos tipos principales, tanto de sabana como de selva. África es el continente con mayor índice de insolación anual, lo cual podría haber dado origen a su nombre (África, del latín ‘sin frío’).
Los suelos son excepcionalmente ricos en minerales y muy aptos para pastos allí donde la mosca tsetsé no prolifera. Las principales áreas cultivadas se encuentran en las tierras altas orientales y la zona de los Grandes Lagos, algunos deltas y riberas e incluso en el Sahel.
• División política:
África está compuesta por 53 países independientes, 17 dependencias y 6 territorios no reconocidos.
• Economía:
En su condición de ex colonias, la mayoría de los países africanos mantienen estrechas relaciones económicas con la Unión Europea (UE).Existe una organización supranacional, tomando como referencia a la Unión Europea, llamada Unión Africana, de la que forman parte todos los países del continente excepto Marruecos, incluida la República Árabe Saharaui Democrática. La mayor parte de los países africanos están subdesarrollados o en vías de desarrollo.
Más del 50% de la población o 350 millones de personas viven con menos de un dólar cada día. África paga cerca de $20 000 millones en pagos de deuda cada año, aún pese a las paliaciones de deuda de los años 90.
• Recursos:
Durante el régimen colonial los europeos explotaron los productos más fáciles y más provechosos de extraer, como el oro, el marfil, maderas y fibras textiles. Tras la emancipación de las colonias lo más codiciado pasó a ser el petróleo, los diamantes y la minería en general, pero estos productos mencionados se hallan en pocos países.
La carencia de buena tecnología y de medios de comunicación eficientes dificultan la explotación de dichas materias primas. El 60% de los trabajadores africanos se ocupa de actividades rurales, y el 80% de lo que África exporta son materias primas, siendo a su vez los productos industrializados los que representan la casi totalidad de sus importaciones. Solo el 15% está empleado en el sector industrial, siendo Egipto, República de Sudáfrica, Túnez y Marruecos los que poseen casi el total de dicha actividad. El resultado es que África es el continente más pobre del planeta: su PBI representa tan solo el 2,6% del total mundial.
• Ayuda exterior:
La ayuda exterior llega a los cincuenta millones de dólares cada año, y en los últimos 60 años esa ayuda ha sido de al menos mil millones. Sin embargo, esto ha empobrecido más a los países, ha ralentizado el crecimiento, los ha endeudado más, los ha hecho más propensos a la inflación y vulnerables a los vaivenes de las divisas, ha reducido el atractivo para la inversión y ha aumentado el riesgo de conflictos civiles. La ayuda exterior se transforma de deuda, que se paga a expensas de la educación y los servicios médicos africanos. Aún cuando se termina de pagar una deuda, los países vuelven a pedir más ayuda. A fin de paliar este círculo vicioso, la tendencia actual consiste en condonar la deuda externa a los países que demuestran un compromiso con el sistema democrático y con el desarrollo.
La asistencia ha estado afectada por corrupción, y los flujos han acabado beneficiando a las burocracias gubernamentales y ciertas ONGs financiadas por algunos gobiernos. La corrupción le cuesta a África 150 millones de dólares al año. No existen incentivos para que los gobiernos busquen formas más transparentes para recaudar fondos para el desarrollo, sólo se les pide a las agencias de donación una infusión de capital.
En contraposición, en otros países la ayuda ha servido para resolver problemas como las epidemias que diezman la salud y las vidas de la población activa (sida, malaria), la falta de infraestructuras básicas, el rendimiento agrícola, el analfabetismo y la carencia de educación primaria universal. Existen ejemplos de países, como Ghana, que demuestran emplear correctamente la ayuda.
El flujo de capital ayuda a que los gobiernos ineficientes sigan en el poder, ya que el presidente no tiene que hacer nada pues la ayuda sigue llegando, siempre y cuando pague al ejército. No tiene que subir los impuestos, ni preocuparse del descontento de los ciudadanos ni de la representación de estos. Los choques civiles a menudo son motivados por el conocimiento de que al hacerse con el poder, el ganador obtiene un acceso virtualmente completo al paquete de ayuda.
La ayuda hace que la burocracia se vuelva clientelista y envuelva a los ciudadanos con trámites innecesarios. En Camerún lleva 426 días el hacer un procedimiento comercial y 119 días en Angola.
La ayuda alimentaria que compra comida cultivada en Estados Unidos quiebra a los agricultores locales. Se ha hecho poco para ayudar a los agricultores y se gastan millones de dólares en el programa. La gran cantidad de dinero crea la 'enfermedad holandesa': los grandes flujos de dinero hacen que la moneda local se fortalezca incrementando además los precios internos. Esto crea además inflación, por lo que los países deben emitir bonos. Uganda fue obligada a emitirlos en 2005, pagando intereses de $110 millones anuales.3
• Intereses de China y Estados Unidos en África:
China está presente en países con grandes recursos, como petróleo, en Angola, que es su principal proveedor, y en otros países como son Guinea Ecuatorial, Nigeria, Chad, Sudán, Gabón, Zambia y República Democrática del Congo, estos dos últimos países productores de minerales. Después de Estados Unidos y de la Unión Europea, China es el tercer socio más importante del continente, con inversiones e industrias de la construcción que están haciendo rutas, represas, viviendas, hospitales, y en la explotación de hidrocarburos y minerales. China tiene estrecha relación con Zimbawe, y Sudán, cuyos gobiernos son cuestionados. Estados Unidos tiene interés en África por el petróleo.
• Demografía:
Las estimaciones sobre la población no son precisas debido a lo obsoleto de gran número de censos nacionales. Se calcula sin embargo que viven en África no menos de 800 millones de personas.
En África predomina la raza negra, cerca de un 80% del total de la población, a excepción de la franja costera mediterránea donde son mayoritarios, aunque no exclusivos, tipos humanos arabo-bereberes y caucasoides-mediterráneos. Entre el Trópico de Capricornio y el Trópico de Cáncer la población es casi en su totalidad negra, y suele ser sub-dividida en cuatro grupos principales, aunque siempre han existido en las zonas limítrofes entre estos grandes grupos pueblos más o menos mixtos en todas sus combinaciones. Tales grupos principales son sudanés, (Sahel y países del Golfo de Guinea), nilótico, (Nilo, desde Sudán hasta los Grandes Lagos), cusita (Macizo etíope y Cuerno de África) y bantú, siendo éste el más extendido, ya que ocupa toda el área a partir del cinturón selvático ecuatorial. Es además un tipo mixto relacionado con dos tipos antaño muy extendidos (hoy en día minoritarios), los twa y otros grupos mal denominados pigmeos, habitantes de los bosques, y los kung-san, mal denominados bosquimanos, de las zonas áridas del extremo sur.
Migrantes de origen francés se hallan establecidos en el Magreb y escasamente en las grandes ciudades de África Occidental, los de origen español habitan Marruecos y el Sáhara Occidental, mientras que en Angola y algunas ciudades costeras de África Occidental hay un número minoritario de grupos mixtos de origen africano-portugués. En el sur de África hay una significante cantidad (6 millones) de africanos blancos o afrikaaners, descendientes de holandeses e ingleses.
La mayoría de los africanos mantiene un estilo de vida rural, pero la urbanización aumenta ya que la gente abandona el campo para buscar trabajo en las ciudades. Las mayores densidades de población se encuentran donde el agua es más accesible, como en el valle del Nilo, las costas del norte y oeste, a lo largo del Níger, en las regiones montañosas del este y en Sudáfrica.
• Características de la población:
En África las características de la población y su esperanza de vida varían según las condiciones. En África del Norte o Sahara, la mayor parte de sus habitantes son adultos y superan a la población juvenil, aunque no se da tampoco un envejecimiento progresivo. En el África subsahariana la mayor parte de sus habitantes son jóvenes, aunque en las últimas décadas se ha experimentado un crecimiento en la población adulta y un progresivo envejecimiento. Esto se da principalmente en países como Etiopía y Somalia, aunque en Sudáfrica también se experimenta un crecimiento de población adulta pero no tan común el envejecimiento. Lo más preocupante en esta región del continente es la persistencia de crisis alimentarias periódicas.
• Población por sexo:
La población por sexo varia en el continente, al Sur del Sahara conocido también como el África negra predominan las personas de sexo femenino, excepto en países como Angola, Mozambique, Etiopía, Somalia y Yibuti, entre otros. En cambio, en la mayor parte de los países del África del Norte predominan las personas de sexo masculino, excepto Marruecos, Sáhara Occidental, Mauritania y Chad.
Religión:
La mayor parte del continente profesa religiones tradicionales africanas, englobadas dentro del impreciso grupo conocido como animista. Esto significa que creen que los espíritus habitan objetos animados o inanimados. Dicho animismo suele persistir bajo la apariencia de religiones universalistas como el islam o el cristianismo. También hay creyentes del rastafarismo.
El Islam tiene una presencia dominante en el norte y destacada en el Sáhara, el Sahel, África Occidental y África Oriental. El cristianismo monofisita, aunque más antiguo que el Islam, quedó confinado a Etiopía. A partir del siglo XX adquirirán una creciente importancia el catolicismo y protestantismo.
Sin embargo tanto islam como el cristianismo se encuentran en África con sincretismos más o menos sectarizados como el kimbanguismo o la Iglesia 'Cita con la Vida', que persisten y se reproducen gracias a la fortaleza implícita de los conceptos de las religiones tradicionales. Las religiones tradicionales africanas tienen una presencia destacada en América, especialmente el vudú en Haití, la religión yoruba y las religiones del antiguo Reino del Congo en el Caribe y en Brasil principalmente. Existen asimismo minorías hinduistas.
• Idiomas:
Los idiomas más extendidos, con más de 120 millones de hablantes, son el árabe, el suajili y el hausa), lenguas francas habladas por diversos grupos culturales. A estas le siguen en número de hablantes varios idiomas de origen europeo: el inglés, el francés y el portugués, generalmente utilizados por las administraciones postcoloniales y las clases urbanas. A continuación existe un grupo de cerca de 20 idiomas étnicos con entre 1 y 20 millones de hablantes como: (de norte a sur) el wólof, mandé, ewe, fon, yoruba, igbo, lingala, shona, setsuana, xosa, malgache, etc. Otros idiomas minoritarios son el afrikáans y el español, de origen europeo, y otros autóctonos como el bereber. Finalmente, hay decenas de lenguas habladas por menos de 100.000 personas.
Los idiomas africanos y oficiales en sus respectivos estados son: el amárico hablado en Etiopía, el somalí en Somalia, el suajili en Kenia y Tanzania, el setsuana en Botsuana, el afrikáans en Sudáfrica y Namibia (junto con el inglés), y el malgache en la República de Madagascar (junto con el francés).
Gentileza, Omar Romano – www.vidapositiva.com
Fuente: Wikipedia