Por: Isidoro Merino
Unos por ahorrarse el hotel, otros por cualquier imprevisto, raro es el viajero que no se ha visto obligado en alguna ocasión a pasar unas horas, toda una noche o media vida en una terminal de aeropuerto. Steven Spielberg abordó el tema, en su vertiente más extrema y surrealista, en La Terminal (The Terminal; 2004), filme protagonizado por Tom Hanks y Catherine Zeta-Jones.
La película está basada en la historia real de Mehran Karimi Nasseri, un refugiado iraní que vivió en el Aeropuerto de París-Charles de Gaulle entre 1988 y 2006. Anteriormente a Spielberg, en 1993, el director francés Philippe Lioret ya había adaptado al cine su historia en la película En tránsito (Tombés du ciel).
La canadiense Donna McSherry creó hace 15 años una página en Internet con sus experiencias viajeras de un lado a otro del Atlántico: Sleepinginairports. La idea inicial era explicar cómo dormir gratis en las instalaciones de una terminal, pero con el tiempo se ha convertido en una divertida y útil guía repleta de recomendaciones para hacer más llevadera la espera: cuáles son los rincones con menos luz y ruido, la butaca más cómoda, el baño más limpio, la cafetería que nunca cierra. Con miles de visitas al día, en ella también se relatan aventuras insólitas, pesadillas o historias de amor surgidas en esos “No-lugares”, como los definió el antropólogo francés Marc Augé.
E incluye una clasificación de los principales aeropuertos en función de su confort.
Hay opciones más descansadas que los asientos de una sala de embarque, claro. El hotel de aeropuerto, otro no-lugar para tránsitos nocturnos. O los micro-hoteles: una versión occidental de los hoteles cápsula japoneses. Diminutos y funcionales, con wifi y otras lindezas, se alquilan por horas, como los picaderos.
A esta categoría pertenecen los de la cadena Sleepbox (caja para dormir), del estudio de arquitectura ruso Arch “Una opción ideal para el viajero cansado que quiere un lugar tranquilo para descansar durante una hora o más, sin tener que pagar por más de lo que necesita”, reza su promoción. Una pega: No tienen baño.
Yohotel también cuenta con mini sucursales en otros tres aeropuertos europeos (Gatwick, Heathrow y Schiphol, en Amsterdam), y acaba de abrir otro hotel en el centro de Nueva York. Lo contaba Patricia Gosálvez en su blog Turistario.
Y vosotros, ¿habéis dormido alguna vez en una terminal de aeropuerto? ¿Habéis vivido alguna aventura, peripecia o love affair en ellas?
Link: http://blogs.elpais.com/viajero-astuto/2011/10/aeropuerto-dulce-hogar.html#more
Compartido By Eskup