Todo lleva más tiempo del que usted piensa.
La probabilidad de que una rebanada de pan untada de mantequilla caiga con el lado de la mantequilla hacia abajo es proporcional al precio de la alfombra.
Si usted intuye que hay cuatro posibilidades de que una gestión vaya mal y las evita, al momento aparecerá espontáneamente una quinta posibilidad.
En cuanto se ponga a hacer algo, se dará cuenta de que hay otra cosa que debería haber hecho antes.
Si usted compra, los precios habrán subido recientemente. Si vende, los precios habrán bajado recientemente.
La ayuda de Windows nunca lo ayudará.
Si falta una página, ¿adivine dónde estará la información que necesita?
No importa lo que salga mal, siempre encontrará quien, después, le diga que sabía cómo evitarlo.
Un experto es cualquiera que venga de afuera.
Lo que usted no ha podido hacer siempre es más importante que lo que ha hecho.
Cualquier cosa que diga será mal interpretada.
Los que viven más cerca son los últimos en llegar.
La urgencia es inversamente proporcional a la importancia.
El bolígrafo que nunca escribe es el que está al lado del teléfono.
Cuando hay prisa, el semáforo siempre está en rojo.
Si usted echa a andar, el autobús llegará precisamente cuando se encuentres a mitad de camino entre las dos paradas.
Cuando más tiempo lleve usted en una cola, más probabilidades hay de que se haya equivocado de ventanilla.
Sólo cuando usted está mojado en la ducha, se da cuenta de que no tiene toalla.
Del documento más importante nunca hay copia de seguridad.
Da igual por donde se abra la caja de un medicamento. Siempre molestará el prospecto.
No importa lo profundo o superficial que se cave un agujero: siempre al rellenarlo habrá más tierra de la que se sacó.
Y como broche de oro: SI QUIERES QUE ALGO TE SALGA BIEN, NO SE LO DIGAS A NADIE!!
Gentileza, Jorge “ Tato “ Elias